Colombia, el segundo país más vulnerable ante las políticas de Donald Trump

Junto con México, Honduras y Liberia conforma el grupo que más depende de las compras de Estados Unidos y las remesas.

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Cualquier pivote hacia el proteccionismo por parte de Estados Unidos impulsará a los mercados emergentes a intercambiar más productos entre sí.

AFP

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noviembre 19 de 2016 - 01:04 p.m.
2016-11-19

México, Colombia, Honduras y, quizás sorprendentemente, Liberia podrían estar entre los países más afectados por la elección de Donald Trump.

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Aunque nadie sabe realmente lo que hará Trump una vez instalado en la Casa Blanca, este cuarteto es potencialmente vulnerable debido a su gran dependencia a las exportaciones o remesas de Estados Unidos, que podrían debilitarse con la llegada de controles más estrictos sobre el comercio o la inmigración.

Sin embargo, Rusia es un posible beneficiario, al igual que los exportadores de metales como Chile y Mongolia.

En tiempos recientes, una amplia franja de monedas y mercados de bonos de mercados emergentes, desde México y Brasil hasta Sudáfrica y Turquía, han sido afectados por el impacto del aumento de los rendimientos de los bonos en Estados Unidos -anticipándose a un salto Trumpiano en el crecimiento económico y en la inflación ocasionado por un mayor gasto en infraestructura y recortes de impuestos- fortaleciendo al dólar.

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En general, sin embargo, México será, por mucho, el más expuesto a posibles daños colaterales por el enfoque de “Estados Unidos Primero” propuesto por Trump, como lo ilustran la caída de 13 por ciento en el peso que ha alcanzado los 20,9 pesos por dólar y el descenso de 7,3 por ciento en el mercado bursátil desde el miércoles.

El presidente electo ha hablado de imponer un arancel de 35 por ciento a las compañías estadounidenses que tercerizan en el extranjero, una política que afectaría duramente a México, y renegociaría o posiblemente abrogaría el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que incluye a México, Estados Unidos y Canadá.

Como resultado de los fuertes vínculos comerciales que se han desarrollado desde que el TLCAN entró en vigor en 1994, el 82 por ciento de las exportaciones de México actualmente están destinadas a su vecino del norte.

México ha acumulado un superávit comercial anual de más de 100.000 millones de dólares al año con Estados Unidos. Dado que el déficit comercial de México con el resto del mundo es aún mayor, esto ilustra las dificultades que México podría enfrentar para adaptarse a un mundo de tercerización reducida de empresas estadounidenses o la imposición de aranceles a los bienes que envía al otro lado del Río Grande.

(Vea: ‘Lo que plantea Trump no es coherente’, Phelps)

No obstante, Simón Quijano-Evans, estratega de mercados emergentes de Legal & General Investment Management, duda que el Presidente Trump pueda impedir que las empresas estadounidenses inviertan en México, “ahora que México es más barato” gracias a la caída del peso.

Colombia es posiblemente el segundo país más expuesto con respecto a temas comerciales, con el 29 por ciento de sus exportaciones destinadas a ese país de sus exportaciones destinadas a Estados Unidos, 20 por ciento a Japón, 18 por ciento a China, y cerca de 15 por ciento a India.

Sin embargo, China podría ser más vulnerable de lo que sugieren estas cifras, ya que Trump ha hablado de su intención de imponer un arancel de 45 por ciento a las importaciones de un país que él considera un manipulador de moneda.

No obstante, Jan Dehn, jefe de investigación de Ashmore Investment Management, duda que el Presidente Trump esté dispuesto a iniciar una guerra comercial con China, particularmente durante un primer mandato, ya que “si los chinos comenzaran a vender bonos estadounidenses en represalia matarían a la economía de Estados Unidos”. Sin embargo, Dehn no descarta una acción contra China en una segunda administración de Trump.

Quijano-Evans cree que el resultado de cualquier pivote hacia el proteccionismo por parte de Estados Unidos “impulsará a los mercados emergentes a intercambiar más entre sí”, aumentando la proporción de sus exportaciones, actualmente alrededor de 60 por ciento, hacia a otros mercados emergentes.

En lo que respecta a las remesas netas, los flujos de efectivo de Estados Unidos a Liberia, un país fundado por esclavos emancipados de Estados Unidos, son los mayores en términos de importancia, representando el 16 por ciento del PIB.

Aparte de Liberia, varios países pequeños de Centroamérica y el Caribe son los que más dependen de los flujos de capital de amigos y familiares en Estados Unidos, especialmente Honduras, con 15,9 por ciento del PIB, El Salvador y Haití, ambos con 15,1 por ciento, Jamaica con 12 por ciento, y Guatemala con 9,3 por ciento.

Entre los países más grandes, los flujos de remesas de Estados Unidos son importantes en Vietnam, donde representan el 3,8 por ciento del PIB, en Filipinas con el 3,3 por ciento, México con 2,2 por ciento, y Nigeria donde alcanzan el 1,2 por ciento del PIB.

Dehn acepta que la repatriación de inmigrantes ilegales y la imposición de restricciones más estrictas en el futuro sobre los recién llegados a Estados Unidos, podría “en el margen, tener un efecto particular sobre Centroamérica”.

Sin embargo, Rusia podría resultar ganador si el presidente Trump continúa con su retórica de campaña de buscar un acercamiento con Moscú, incluyendo potencialmente el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos por la participación de Rusia en Ucrania.

No obstante, Rusia y otros exportadores de petróleo podrían verse lastimados si el presidente Trump cumple sus promesas de reforzar la producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos, sostiene Charles Robertson, economista jefe de Renaissance Capital, un banco de inversión con sede en Moscú.

El apoyo del presidente electo a un programa de estímulo de crecimiento a través del gasto en infraestructura ya ha ayudado a elevar el precio de algunos otros productos básicos como el mineral de hierro y el cobre.

Esto a su vez probablemente ayude a los principales exportadores de cobre como Chile y Perú y los principales proveedores de mineral de hierro como Brasil, Mongolia y Ucrania, a menos que Trump comience una guerra comercial con China, el mayor consumidor mundial de metales industriales, de acuerdo con Robertson.

En términos más generales, en el corto plazo Robertson prevé un impulso a las exportaciones de los mercados emergentes, con reducciones de impuestos que probablemente apoyen el consumo de Estados Unidos en 2017 antes de que cualquier imposición de barreras comerciales más restrictivas entre en vigor.

Dehn sigue confiando en que la inminente llegada de Trump no “descarrilará” a los mercados emergentes y que algunos de los países más afectados inicialmente por los resultados de la elección se recuperarán.

México está barato ahora. Tan pronto como la gente se dé cuenta de que no lanzará una bomba nuclear sobre México, será una inversión bastante buena”, argumenta Dehn.