El mapa político de Latinoamérica va hacia el centro

Hoy en día las dos ideologías tradicionales se reparten los países de la región, con un total de nueve gobiernos de derecha y ocho de izquierda.

Duque

Iván Duque y Marta Lucía Ramírez, en su discurso de proclamación.

Archivo particular

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Portafolio
julio 15 de 2018 - 07:56 p.m.
2018-07-15

A falta de las elecciones de Brasil, que tendrán lugar en el próximo mes de octubre, Latinoamérica ya ha configurado gran parte de su mapa político en un año que generaba una alta incertidumbre por los gobiernos que se desprendieran de las distintas votaciones. Y, como afirman los expertos, la foto actual deja una conclusión: la tendencia más llamativa es una tendencia hacia el centro ideológico.

En lo que va del 2018 han tenido lugar cinco elecciones de presidente en Costa Rica, Cuba, Venezuela y Colombia, las cuales se habrían saldado con tres líderes de izquierda (Carlos Alvarado, Miguel Díaz Canel y Nicolás Maduro) y dos de derecha (Iván Duque y Mario Abdo Benítez).

(Maduro gana las elecciones con casi seis millones de votos). 

Sin embargo, al tener en cuenta el espectro ideológico tradicional (izquierda -derecha), los gobiernos con una tendencia de derecha son mayoría: en estos momentos, habría nueve países con presidentes de derecha, frente a ocho con mandatarios de izquierda.

Lo interesante, dentro de este contexto, es que de acuerdo con los analistas no todos los gobiernos se ceñirían a su ideología.

“Después de un largo periodo entre la década de los 2000 y mediados de esta, en la que la región estaba dominada por gobiernos socialdemócratas y populistas de izquierda, hemos visto administraciones de centroderecha volver a destacar en varios de los países más importantes de la región, como Argentina, Brasil, Chile y Colombia. Y, en varios países que se habían inclinado hacia la izquierda, hubo cambios recientes con líderes de esta ideología, pero que se ubican más hacia el centro que su predecesor, como Ecuador o Uruguay”,
explica Mark P. Jones, profesor de ciencia política y miembro del Centro de Estudios Latinoamericanos de Rice University.

Esto se ha convertido en una tendencia que para los expertos es totalmente clara y, en cierto sentido, estaría rompiendo con el eje tradicional de gobiernos identificados con la izquierda o la derecha. “La tendencia es hacia el centro. Allí tienden a converger los que llegaron al poder desde la izquierda (como López Obrador) y los que lo hicieron desde la derecha (Duque, Vizcarra, Macri y Piñera)”, resalta Pablo Lacoste, profesor de estudios avanzados de la Universidad de Santiago de Chile.

(Miguel Díaz-Canel, el elegido para reemplazar a la dinastía Castro, en Cuba). 

Por supuesto, cada uno de los líderes presenta características distintas. Como agrega Lacoste, está el ejemplo de López Obrador, en México, que “ganó las elecciones con un discurso nacionalista, antiimperialista y antinorteamericano. Pero tenemos que ver si, al ejercer el poder, va a mantener ese enfoque o si va a asumir posiciones de centro. Ya se perciben síntomas claros de apaciguamiento en su discurso”.

Además, en los casos de Colombia y Perú, el experto de la Universidad de Chile, deja claro que “Iván Duque ganó las elecciones apadrinado por Álvaro Uribe, símbolo de la derecha, pero la trayectoria personal de Duque inclina a pensar que su gobierno va a situarse más al centro. En cuanto a Vizcarra, es algo distinto a Kuczynski, el cual representaba los intereses de los poderes financieros de la derecha con mayor cercanía, mientras que él se acerca más al mundo de las pymes y los desarrollos locales”.

Pero más allá de la ideología de los gobiernos, se encuentra el hecho de la percepción sobre qué tan beneficiosos pueden ser para los países y sus economías una u otra tradición.

(Mario Abdo Benítez fue elegido como nuevo presidente de Paraguay). 

De acuerdo con Jones, “ni los gobiernos de derecha ni de izquierda tienen el monopolio de una buena gestión, al tiempo que los de centro han tenido un buen desempeño en algunos casos y bastante malo en otros. Lo mismo pasa con algunos populistas de izquierda, entre los que hay algunos que se han desempeñado razonablemente bien (Bolivia bajo Evo Morales y Ecuador con Rafael Correa) y otros han tenido un desempeño bastante pobre (Argentina bajo Cristina Fernández de Kirchner y Venezuela con Nicolás Maduro).

En este sentido, Patrick Duddy, exembajador de Estados Unidos en Venezuela y subsecretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, y ahora profesor en Duke University, señala que “en general, los países que han adoptado la globalización y la economía de mercado como Chile, Perú, Colombia y Panamá están logrando un mayor progreso tanto social como económico que aquellos que no lo han hecho. México en virtud de su tamaño y su proximidad a Estados Unidos es un caso aparte. Sin embargo, se puede ver en México una clara evidencia tanto del progreso que se ha logrado en las últimas décadas como de los desafíos que aún enfrentan muchos países de la región”.

Precisamente, de esta cuestión se desprenden las críticas que se le han hecho a las administraciones que han tenido un gobierno de izquierda, a los cuales se les ha relacionado, más a menudo, que malas gestiones económicas.

“Los gobiernos de izquierda que llegaron al poder democráticamente, no obstante, operaban dentro de un sistema capitalista. Aún cuando se practicaron políticas redistributivas, la economía y hasta los valores en que existían eran capitalistas. Tampoco lograron romper los esquemas dominantes: se vieron obligados a depender de las economías de exportación, sea agrícola o mineral. Las reformas redistributivas que se lograron en Brasil, Venezuela y otros países fueron durante el boom en los precios de los commodities. Cuando el precio de estos productos bajó, tuvo un impacto dramático en las reformas promovidas por la izquierda”, afirma Miguel Tinker Salas, profesor de Historia y Estudios Latinoamericanos en Pomona College, California.

Eso sí, como agrega Tinker, “sería un serio error juzgar los gobiernos de izquierda solo desde el punto de vista de las estructuras del poder. La realidad es que los últimos 30 años produjo un resurgimiento de movimientos sociales, incluyendo campesinos, indígenas, afrodescendientes, mujeres, gays, obreros, sectores informales y los sin tierra o sin vivienda que ahora son parte del panorama político de casi todos los países de la región”.

RIESGOS POLÍTICOS DE LATINOAMÉRICA

Junto con el nuevo panorama que se ha formado en Latinoamérica, y pese a que se ha disipado parte de la incertidumbre inicial por conocer qué gobierno se establecería en cada país, la región todavía presenta varios riesgos que se deben enfrentar.

“Es difícil generalizar sobre América Latina, pero ciertas observaciones parecen de aplicación general. La desigualdad, la corrupción, la violencia criminal y la dependencia de los productos básicos siguen siendo preocupaciones de fundamental importancia en gran parte del hemisferio. La persistente desigualdad hace que los gobiernos sean vulnerables a movimientos populistas y esta sigue siendo una de las regiones más desiguales del mundo”, resalta Duddy.

El experto de Pomona College también resalta la desigualdad como uno de los principales males. “La desigualdad sigue siendo unos de los principales riesgos en la región. Es un continente rico, que posee algunas de las reservas minerales más importantes del mundo, pero también cuenta con millones de pobres y un pequeño grupo de millonarios, por lo que no es estrategia para el desarrollo; más bien asegura la desestabilización. Aún cuando ha habido políticas redistributivas, esta realidad no ha cambiado”, aseguró.

Por último, desde el punto de vista político, Jones pone de manifiesto que “hoy Venezuela representa el riesgo más prominente para la región, con la actual espiral de muerte que crea una crisis humanitaria que los países están mal equipados políticamente y logísticamente para abordar, y que carga a los países de Sudamérica con millones de refugiados.

Otro riesgo latente es el potencial de proteccionismo en los Estados Unidos, que sería especialmente dañino para México y los países de América Central y el Caribe. Finalmente, las duras políticas de Trump sobre inmigración e inmigrantes indocumentados podrían conducir irónicamente a una mayor crisis económica y violencia”.

Rubén López Pérez

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