El mundo, sin grandes expectativas frente a la reunión de Trump y Kim

Pese a ser histórica, el escepticismo sobre las intenciones norcoreanas y la imprevisibilidad del mandatario de EE. UU. invitan a ser cautos.

Reunión Trump y Kim

El anunciado encuentro entre ambos líderes es una de las citas de política internacional más esperadas.

REUTERS/Ralph Orlowski

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marzo 16 de 2018 - 07:35 p.m.
2018-03-16

Todo el mundo vio con sorpresa el momento en el que Donald Trump aceptó la invitación de Kim Jong-un para llevar a cabo el encuentro entre ambos líderes, una cita que, a pesar de haber sido calificada de histórica, hace que el nivel de cautela y de bajas expectativas sea igual de alto.

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La misma Casa Blanca lo dejó claro ayer en su comunicado tras la conversación entre Trump y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, al afirmar que “los dos líderes expresaron un cauteloso optimismo con relación a recientes avances, y enfatizaron que hay un futuro más brillante para Corea del Norte, si decide tomar el camino correcto”.

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Pero lo cierto es que más allá del anuncio, desde entonces no se han desprendido más detalles de los objetivos de las partes o de las intenciones que tendrían. Incluso según informaron los medios de comunicación de Corea del Sur, Pyongyang ha mantenido un completo silencio también hacia el interior del país.

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“No hemos visto ni recibido una respuesta oficial de parte del régimen de Corea del Norte respecto a la cumbre de Corea del Norte-Estados Unidos”, afirmó el portavoz de Corea del Sur, Baik Tae-hyun, en una rueda de prensa. “Siento que están abordando este asunto con precaución y necesitan tiempo para organizar su postura”, añadió.

En este tiempo, los expertos en el mundo han emitido todo tipo de análisis, desde que la reunión finalmente no se realizará o que esta tendrá un impacto para los gobiernos de Estados Unidos o China, hasta que Corea del Norte quiere un acuerdo de paz y estaría dispuesta a abandonar su programa nuclear.

Con esto, si hay un aspecto que ponga de acuerdo a los expertos es que las expectativas no deben ser muy altas, aunque no se descarta que puedan tener éxito. “Las expectativas deben mantenerse bajas. Por un lado, es posible que la cumbre pueda ir mal dada la imprevisibilidad de Trump. Por el otro, sería un éxito si aceptan continuar el diálogo, si pueden superar la reunión inicial, las dos partes pueden comenzar el proceso de establecer un nuevo marco para avanzar hacia la desnuclearización y proporcionar a Corea del Norte una garantía de seguridad”, explica Andrew Yeo, profesor de ciencias políticas de la Universidad Católica de América, en Washington.

De igual forma, Wenran Jiang, investigador del instituto de estudios asiáticos de la Universidad de British Columbia, en Canadá, resalta que “la reunión, si finalmente ocurre, será histórica y hay razones para tener altas y bajas expectativas. Aquellos que esperan menos, simplemente piensan que hay demasiados obstáculos y que los dos líderes son muy impredecibles. Para aquellos que tienen altas expectativas, ven esto como algo sin precedentes, y pueden conducir a avances al más alto nivel”.

Frente a esto, otro de los grandes interrogantes es conocer realmente qué expectativas tiene cada uno de cara a la cita. “Podemos esperar una cumbre en la que ambas partes expongan abiertamente sus propios objetivos: para EE. UU., Corea del Norte debe tomar medidas para la desnuclearización, mientras que para los asiáticos, se debe garantizar su propia seguridad y soberanía. La brecha es grande y habrá mucho más trabajo, incluso ambos líderes pueden estar de acuerdo en principio con estos objetivos más amplios”, apunta Jiang.

Pese a las declaraciones de ayer, hace unos días Trump se mostró optimista respecto a que Corea del Norte realmente sí que busque un acuerdo. “Pienso que las conversaciones con Corea del Norte irán muy bien, que tendremos un enorme éxito. La promesa es que no dispararán cohetes, y están evaluando la desnuclearización. Eso sería grandioso”.

Por el otro lado de la balanza, Pyongyang todavía no ha definido su posición frente al encuentro. De acuerdo con Alejandro Cao de Benós, delegado Especial del Comité de Relaciones Culturales con Países Extranjeros de Corea del Norte, afirma que “aún no se ha hecho oficial la posición del Gobierno con la reunión, pero nuestro país siempre ha intentado entablar conversaciones y relaciones de igual a igual con los Estados Unidos. Tampoco se han establecido precondiciones por ninguna de las dos partes. De momento, lo único que existe es un compromiso de moratoria de misiles balísticos que continuará mientras tengan lugar estas conversaciones, primero con Corea del Sur a finales de abril y, después, con EE. UU.”.

CAMBIO DE PERSPECTIVA

Una de las incógnitas que acecha al encuentro es la razón por la que Kim Jong-un habría cambiado su posición beligerante hacia la posible búsqueda de un acuerdo de paz.

“Corea del Norte está experimentando sanciones cada vez más intensas, especialmente con China tomando un papel mucho más activo que antes. Kim está buscando más terreno para respirar. Asimismo, y más importante, ha mejorado sus programas de armas nucleares en el último año, y tiene más confianza en que puede llegar a negociar como iguales”, consideró el profesor de la Universidad de British Columbia.

Por su parte, Yeo asegura que realmente no está claro si Corea quiere renunciar a sus armas nucleares. “Hubo una cita en el periódico norcoreano Rodong Sinmun que decía que el régimen no abandonaría las armas nucleares el día después de que, según informes, Kim le dijo a Chung Eui-yong que estaría dispuesto a hablar con Trump. En cuanto al hecho de la razón detrás de que ahora quiera buscar la diplomacia, hay tres razones: ahora tienen un elemento disuasivo nuclear capaz y están en una posición más fuerte para negociar; hay una presión máxima y sanciones económicas trabajadas y la diplomacia activa de Corea del Sur persuadió a Kim de iniciar conversaciones”.

¿REUNIFICACIÓN?

Ante la posibilidad de que se dé una reunificación en Corea, Cao de Benós afirmó que “la idea básicamente es la creación de un país con dos sistemas, organizar una confederación coreana donde ambas naciones puedan reunificarse, las familias puedan vivir donde deseen y exista un clima de paz y progreso conjunto. De esta forma, existiría una única Corea, con el norte pon un país socialista-comunista y el sur, capitalista. Así, la fórmula en la que trabajamos por todo lo que nos une y dejamos de lado las diferencias, es las diferencias políticas es la forma de avanzar como única nación, que es Corea.

Rubén López Pérez

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