Proliferación del proteccionismo, un riesgo para América Latina

El expresidente mexicano, invitado al Congreso de Naturgas en Colombia, habla sobre el rumbo de las relaciones entre la región y EE. UU.

Para el expresidente Calderón, sería complejo que tuviera efectividad debido a que solo aplica para México y no para Canadá.

Para el expresidente Calderón, sería complejo que tuviera efectividad debido a que solo aplica para México y no para Canadá.

EFE

Internacional
POR:
ricardo Ávila 
abril 02 de 2017 - 08:31 p.m.
2017-04-02

El expresidente mexicano, Felipe Calderón, habló con Portafolio de los riesgos a los que se enfrenta América Latina con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos, así como con la proliferación de políticas proteccionistas en las principales economías del mundo.

Calderón, quien participará esta semana en la asamblea de Naturgas, que se llevará a cabo en Cartagena, expuso por qué las nuevas políticas comerciales de la Casa Blanca, desencadenarán en el mediano y largo plazo dificultades económicas en el mundo que retardarán la recuperación global.

Estamos observando un momento complejo de la economía mundial, ¿Usted cómo analiza la situación actual?

Bueno, evidentemente hay un escenario muy complejo y sobretodo rodeado de mucha incertidumbre a partir del rumbo que pueden tomar las decisiones del Gobierno de Estados Unidos y en general las decisiones de otras regiones. Particularmente el punto más delicado, económicamente, es si estamos en presencia de una victoria del proteccionismo a nivel mundial, lo cual implica la cancelación por un buen tiempo del comercio mundial, y en consecuencia, en un freno a la actividad económica en el entorno general.

Esto es delicado para todos los países independientemente de que ciertas políticas de EE. UU., en el corto plazo puedan tener un impacto positivo como lo es esta reducción de impuestos que se anuncia así como el aumento de gastos en inversión de infraestructura, pueden tener un impacto positivo para los Estados Unidos, pero muy marginales, y en el mediano plazo un gran daño al comercio mundial y en consecuencia a las posibilidades de recuperación económica global.

¿Qué tan preocupado está usted porque suceda el peor escenario?

Hace tres meses estaba extremadamente preocupado y ahora estoy muy preocupado. Es decir, siguen estando muy latentes los riesgos, pero lo que se ha visto en los primeros días de la administración de Trump es que no es lo mismo lanzar feroces discursos y promesas o amenazas durante una campaña electoral que ya estando montado en el Gobierno, con decisiones claras, y los dos primeros meses han transcurrido sin que terminen de cumplirse a fondo todas esas amenazas.

La única que se ha ejecutado es la del TTP que es seria pero todavía se trata de un acuerdo que no estaba completo, y quedan pendientes una serie de amenazas que afectarían los diversos TLC con Estados Unidos, principalmente con México, sigo muy preocupado pero menos de lo que estaba en enero.

¿Cree que en el Congreso de EE. UU. hay voces mayoritarias en contra del impuesto fronterizo, de medidas de corte proteccionista?

Para el impuesto fronterizo hay una serie de obstáculos para establecerlo, van a proponer implementarlo frente a las transacciones con México, y ese impuesto para empezar va a ser ineficaz, porque se los pone a las transferencias o al comercio, pero no se lo pone a Canadá que es el otro vecino, así que las mercancías entrarán por el lado canadiense y no por el mexicano.

Entonces se lo tendría que aplicar a todos los países y no a uno solo para que sea efectivo, es algo que tiene que ver con la realidad financiera; otras son las complicaciones jurídicas, porque de acuerdo con las reglas internacionales, existe la cláusula de naciones más favorecidas que el Gobierno de EE. UU. está obligado a no ponerles restricciones tarifarias más allá de las que les aplica a otros países con los que tiene trato en el comercio mundial; y tercero, las propias empresas americanas se van a ver afectadas y actuarán legal y políticamente a través del lobby.

Por ejemplo, la industria alimenticia, que representa una buena fracción económica, mandó una carta al presidente diciendo que estaban con él, pero que para hacer eso ojalá platicaran porque México en el comercio de alimentos significaba una gran parte, porque es un comprador fuerte de granos y otros productos. Restringir el comercio implica fuertes sacrificios económicos para Estados Unidos, y eso repercutirá en el propio escenario de toma de decisiones.

¿Por qué en el resto de la región, más allá del tema de la solidaridad, nos debería inquietar una actitud proteccionista de la Casa Blanca?

Bueno, en primer lugar porque hay que recordar ese viejo refrán que dice, cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Efectivamente México será el más afectado. Hay que tener una política intencionada del Gobierno que terminará dañando cualquier relación comercial con Estados Unidos. Particularmente, por ejemplo, Centroamérica con el caso de los migrantes, Trump se ganó las elecciones sobre todo con la promesa de ser duro con ellos.

Uno decía: ¿cómo es posible que vayan a votar por este hombre que es un acosador de mujeres, que ha mentido, que no ha pagado impuestos?. Todo eso se opacó por el tema de ser duro con los migrantes. Y este tema al país que menos va a afectar es a México, porque ya tiene un flujo negativo, son más los trabajadores mexicanos que regresan al país que los que emigran cada año a Estados Unidos. Este flujo era muy intenso y había muchos mexicanos que durante el siglo pasado pasaron, pero ahora este flujo es negativo, serán trabajadores centroamericanos y del caribe los que más afectados se verán.

Y en cuanto el comercio, lo peor que les puede ocurrir a muchos países de la región es que en un escenario donde los precios de las materias primas están muy bajos y han golpeado a varias economías de la región, es que las posibilidades de exportar otras mercancías con un mayor valor agregado se vean frenados por la política proteccionista de Estados Unidos, y que en el peor de los casos sea replicado por economías de otras regiones del mundo.

Este año Latinoamérica volvería a crecer. ¿Cuál es su análisis de lo que está pasando en los países de esta parte del mundo?

Efectivamente. El caso más notorio, que es Brasil, después de tres años de recesión va a empezar a salir porque tuvo que pagar un costo grandísimo de ajuste. Particularmente una política proteccionista que cuando cayó el precio de las materias primas se fue al fondo.

Su industria perdió competitividad y todos estos años ha venido teniendo un ajuste en su economía a través de la depreciación del real, de ajustes laborales y básicamente se traduce en desempleo.

Pagaron costos muy altos, pero una vez asumido eso, tiene como comenzar a crecer, modestamente eso sí con las nuevas variables, pero comenzará a respirar. También estamos viendo un pequeño repunto en el precio del petróleo y otros commodities con lo cual comenzará la región a salir adelante.

Da la impresión de que el populismo va de retirada en América Latina, ¿tiene usted esa percepción?

Sí. Está avanzando por donde no lo esperábamos que es en los países desarrollados.
Es importante que las decisiones hacia el mercado de parte de los gobiernos de economías abiertas con protección de derechos económicos como la libertad de comprar, de vender, tengan resultados pronto, de otra manera la decepción del electorado va a ser muy abrupta.

La triste paradoja es que esos gobiernos no dependen solo de sus acciones sino que tienen que pagar un precio de lo que se hizo en los gobiernos anteriores.

¿No le inquieta que esta alza en la percepción de la corrupción por escándalos como el Odebrecht lleve a un populismo, no desde el orden de la prosperidad económica, sino de la aparición de figuras que prometan limpiar las costumbres y cree una nueva etapa de incertidumbre en la región?


Yo espero que la revelación de estos escándalos nos lleve a eliminar el faltante más grande que tenemos en América Latina, incluido México, que es la falta de estado de derecho. Esta ausencia, genera los males más grandes que padecemos. Produce corrupción, violación de la ley para obtener lucros indebidos; además genera inseguridad, la incapacidad del Estado de proveer seguridad a las familias en cada uno de nuestros países, que en mayor o menor medida afecta la capacidad de inversión, de comercio y la calidad de vida.

Y la peor mezcla es la ausencia de estado de derecho por los dos lados. Es decir, cuando la corrupción afecta las instituciones de seguridad, cuando te corrompe un policía, o fiscales por el crimen organizado.

La sociedad queda sometida a un régimen de autoridad que no es del Estado sino de los criminales, ojalá estos escándalos lleven a los gobiernos a cambiar. El temor es que mientras eso ocurre o si no sucede, derive en una exacerbación de los sentimientos antisistémicos que lleven a muchos oportunistas a tener ventajas electorales, bien sea de la izquierda o de la derecha.

LAS PREOCUPACIONES DEL 'BREXIT' EN LATINOAMÉRICA

Para Calderón lo realmente preocupante de la salida del Reino Unido de la Unión Europea no es tanto por los efectos que esto traerá, sino porque asegura que la evidencia es que las políticas proteccionistas y antimigratorias están tomando fuerza en otras regiones del mundo, con lo cual, los efectos sobre la economía se tornan complejos.

Gran Bretaña acaba de invocar el artículo 50 de su adhesión a la Unión Europea haciendo efectivo el Brexit, ¿en América Latina nos debería preocupar, o deberíamos ser indiferentes?


El éxito político de los proteccionismos va a derivar en el mediano y largo plazo en un fracaso económico. El Brexit inglés va a ser una medida fundamentalmente política y económica, pero que tuvo una fundamentación sentimental, fue una decisión sobre inmigración.

Básicamente la población rural que queda en Inglaterra, la que está fuera de Londres para ser exactos, votó en favor del Brexit, mientras que la capital votó masivamente en contra. Pero fue por miedo a los inmigrantes, esa es la verdad.

Nos afecta en el sentido de que es un hecho que corresponde a esta tendencia global de cerrar las fronteras, a creer que todos los males vienen de afuera y esto va a perjudicar el crecimiento económico mundial y nuestra capacidad de acceder a mercados que tienen capacidad de compra abundante para nuestros bienes y servicios.

En realidad, lo que debe preocupar es la tendencia global que por razones políticas se está asentando en varias regiones y países, veremos qué pasa en las elecciones de Francia, y eso va a implicar una amenaza para la integridad de la UE que eventualmente pueda crear una especie de feudalismo económico que de ninguna manera beneficiaría a países como Colombia o México.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto