En Venezuela el salario ha aumentado 400 por ciento, pero la inflación sube 700 %

Expertos señalan que si no se frena la inflación, el aumento de sueldos no será una solución para la economía del país. Piden reformas estructurales.

En la primera subasta de hace dos meses, el tipo de cambio promedió los 13 bolívares por dólar.

Archivo Portafolio.co

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Internacional
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javier acosta
agosto 16 de 2016 - 02:05 p.m.
2016-08-16

No son pocas las voces que se quejan hoy en Venezuela del aumento del salario mínimo. Paradójicamente, a pesar de que en muchas partes del planeta, se reclama por un aumento salarial, en Venezuela sucede lo contrario.

Y no porque el dinero no lo necesiten sino porque para muchos, estos aumentos se han convertido simplemente en un ‘caballito de batalla’ político del Gobierno de Nicolás Maduro, que ha llevado a que la inflación, uno de sus mayores problemas, se siga disparando.

Grandes sectores de la opinión pública en Venezuela señalan, además, que esta medida es insuficiente ya que si no se controla la inflación, el aumento salarial es apenas una ‘cortina de humo’. Y es que mientras los precios de los alimentos han subido casi un 700 por ciento, el salario lo ha hecho en apenas un 400 por ciento, lo que no compensa el poder adquisitivo (Lea también: Aumento del salario mínimo en Venezuela pone en riesgo la estabilidad laboral).

Las cifras indican que en un año, el ingreso mínimo venezolano ha experimentado una subida del 396,7 por ciento. Esto estaría bien siempre y cuando los productos de la canasta básica no quintuplicaran su precio, en parte, por cuenta del desabastecimiento y de malas decisiones en políticas monetarias en los últimos años.

Para el economista venezolano Gabriel Alvarado Díaz, “en Venezuela hay un factor que agrava incluso más esta medida, y es el hecho de que durante los últimos años la productividad del trabajo ha caído por distintas razones, la mayor parte de ellas derivadas de la precariedad en el ambiente de negocios en el que deben operar las empresas”.

Según él, se tienen entonces dos fenómenos: por un lado, la productividad cae, con lo que la cantidad de bienes y servicios que cada trabajador es capaz de producir disminuye; y por el otro, se estimula la demanda doméstica a través de un aumento nominal del salario.

Dicho de otra forma, se estimula la demanda en un marco en el que la oferta se encuentra en declive.

“En el abismo que conduce hacia la hiperinflación, un aumento del salario nominal del trabajador tan elevado no puede sino acelerar el incremento de los precios en la economía”, le dijo a Portafolio.co el economista.

¿EMPLEOS EN RIESGO?

El fin de semana, el presidente de Fedecamaras de Venezuela, Francisco Martínez, indicó que el aumento salarial del 50 por ciento decretado por el Gobierno de Nicolás Maduro, el pasado viernes, llevaría a una serie de recortes en los puestos de trabajo y al cierre de miles de empresas.

“El impacto sobre las pequeñas y medianas empresas es sumamente negativo y sumamente fuerte, lo que se puede estar convirtiendo en el cierre de las empresas y en pérdida de puestos de trabajo”, dijo Martínez respecto al nuevo aumento de salario, el tercero en el año.

Según Martínez, el aumento sistemático del sueldo “es un reconocimiento al fracaso de ese modelo económico que lo único que hace es generar inflación”.

Sin embargo, Stefano Farné, director del Observatorio Laboral de la Universidad Externado de Colombia, cree que por ahora las plazas de trabajo no están en riesgo, en parte porque el Gobierno tiene un estricto control sobre las empresas para que estas no recorten su personal.

No obstante, Farné cree que cualquier medida que se tome es catastrófica si no se empieza por combatir la galopante inflación.

Por su parte, Gabriel Alvarado coincide con su compatriota en que una economía como la venezolana, que lleva varios trimestres consecutivos de caída en su PIB, un aumento del salario nominal de esta magnitud sólo puede ocasionar un incremento en la tasa de desempleo.

“El mecanismo de transferencia de los costos de producción, entre los que se incluye el salario, y los precios de los bienes y servicios finales varía entre distintas industrias, pero en general suele ser lento. Esto hará que los márgenes de ganancia se reduzcan en el corto plazo, y muchas empresas pequeñas probablemente verán la necesidad de tener que paralizar sus operaciones”, señaló el economista.

De acuerdo con Alvarado Díaz, las empresas con altas necesidades de caja para el desarrollo normal de sus actividades, que no cuentan con el músculo financiero necesario para hacer frente a este incremento de sus costos, también tendrán que reducir drásticamente sus puestos de trabajo.

Gabriel Alvarado concluye que si antes de este aumento salarial, ya era complicado generar nuevos puestos de trabajo, esta medida lo que hace es oscurecer más el panorama.