‘América Latina no puede perder el tren de la revolución digital’

Desde el FEM, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, habló para Portafolio de los desafíos que vienen para la economía mundial y la región.

Luis Alberto Moreno, presidente del BID.

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Portafolio
enero 20 de 2017 - 07:47 p.m.
2017-01-20

Este viernes concluyó en Davos la reunión del Foro Económico Mundial, que convocó a cerca de 3.000 delegados, incluyendo a jefes de Estado y de Gobierno, ministros, académicos, empresarios y periodistas. Con el fin de escuchar sus impresiones de la cita, Portafolio entrevistó al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.

(Todo sobre el Foro Económico Mundial 2017). 

¿Cuál ha sido su impresión general sobre el curso de esta reunión?

Que estamos en un mundo lleno de incertidumbres. Incertidumbre en Europa, por lo que en última instancia termine pasando con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Incertidumbre con la administración de Donald Trump, pues como dijo un político, “las campañas son en poesía y los gobiernos son en prosa”.

El mundo parece estar en vilo…

Todavía vivimos un poco de lo que queda de la crisis financiera internacional y la economía global no está creciendo al ritmo que se esperaba. La mezcla de esos elementos genera la pregunta de cómo se deben acercar la sociedad civil, pero sobre todo los gobiernos a responder a la enorme cantidad de ansiedades y angustias que viven muchas personas. No solo en el mundo emergente, sino también en el desarrollado.

¿Cómo responder?

A ese tipo de angustias y en alguna medida este proceso de globalización, que como muy bien lo decía el presidente Xi Jinping no se puede detener, hay que encontrarles soluciones. Xi Jinping citó a Dickens en su discurso: “Son las mejores épocas, pero también las peores épocas”.

América Latina no tiene el mismo protagonismo. ¿Por qué?

No es suficiente venir una vez y después no venir. Creo que es importante tener una presencia permanente, porque es lo que va marcando la pauta. Y claramente es cierto que estamos entrando en América Latina en un ciclo de elecciones. Eso también cambia un poco las razones por las cuales los presidentes vienen o no vienen, cuya voz es la que más se escucha.

En cuanto a los empresarios, esa parte sí creo que ha venido creciendo paulatinamente y es importante que estemos aquí en la medida en que el sector privado se tiene que globalizar más y debemos insértanos como región en el mundo. Esa presencia coincide con un comportamiento de la economía latinoamericana que no es el mejor, con un segundo año de crecimiento negativo…

Es verdad que llevamos dos años de contracción, pero vale la pena insistir en que la región es muy heterogénea. Junto a los casos de Venezuela, Brasil, Argentina o Ecuador que mostraron cifras negativas en el 2016, están los de Panamá o República Dominicana.

¿Qué sensación notó entre los empresarios?

Los empresarios norteamericanos ven que la combinación de una reforma tributaria, de un proceso de desregulación, de una política fiscal agresiva, de inversiones de infraestructura, todo eso va a ayudar a Estados Unidos. Falta ver los detalles. Por ejemplo, las empresas norteamericanas tienen unos 2,2 billones de dólares en el extranjero porque el costo fiscal de traer esos recursos al país es alto. Si esto se reforma, las repercusiones en el mundo serán grandes.

Hay temas de más largo plazo que indudablemente marcarán el destino de la región y del mundo. Uno que se vuelve a escuchar este año es el de la cuarta revolución industrial…

No hay duda de que este es uno de los temas más importantes, no solamente para el mundo desarrollado, sino para el mundo en general, porque eso lo que ha hecho es conectar y empoderar a muchas sociedades.

La pregunta ahora es: cómo ir creando una forma de integrar a todo el mundo y que los beneficios de la tecnología redunden en mejoras para la sociedad, y no en perjuicios. Hay enormes retos y la forma en cómo nos vamos atravesar este proceso no va a ser fácil y menos aún con la velocidad que se viene. Por ejemplo, un reciente estudio que publicó McKinsey, muestra que el 5 por ciento de los empleos se van a perder por causa de la digitalización o de la automatización.

¿Esa es una de las razones por las cuales el BID le ha apostado tanto al tema de economía digital?

Es muy importante que nosotros en América Latina tengamos en cuenta que si bien es cierto que perdimos el tren de la revolución industrial, ciertamente no podemos perder este. De tal manera que aquí hay una necesidad de integrar esto mucho más para ver cómo ayudamos a que ojalá el día de mañana el próximo Zuckerberg o Jack Ma, tengan apellido Ramírez, Acosta o Da Silva.

¿Qué le gustaría encontrar en Davos el próximo año con respecto a América Latina?

Esta va a ser una época muy importante en América Latina para que trabajemos en muchos temas internos, además de, por ejemplo, acelerar los procesos de integración económica en nuestra región.

La Alianza del Pacífico marca un camino. Ojalá se pueda acelerar e incluir más países, algo que por supuesto debe ir de la mano con poder hacer muchas más inversiones en infraestructura física. Esos son algunos de los temas que el mundo va a empezar a ver con más cuidado. Porque no hay duda de que en mundo globalizado los tamaños importan.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio
Davos (Suiza)