Escocia le cobrará a Londres su fidelidad

El resultado del referéndum independentista probó que los escoceses votaron pragmáticamente ante el miedo por los efectos económicos que traería la secesión. Llegó la hora de aplicar reformas.

La gaita escocesa sonó cerca del Parlamento de Westminster y de la torre del Big Ben en Londres.

EFE

La gaita escocesa sonó cerca del Parlamento de Westminster y de la torre del Big Ben en Londres.

Internacional
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septiembre 20 de 2014 - 01:05 a.m.
2014-09-20

Pasada la celebración por el contundente triunfo del ‘No’ en el referéndum del jueves, los escoceses comenzaban ayer a ‘cobrar’ a Londres su decisión de quedarse dentro del Reino Unido.

En Down Street, sede del Gobierno británico, se cantó la victoria, mientras que banqueros, empresarios y hasta la Comunidad Europea daban señales de alivio por el proceso, que puso en vilo los cimientos unionistas sobre los cuales se afinca el sistema político y económico del viejo continente.

En la jornada del jueves, el Reino Unido salió airoso del referéndum de independencia en Escocia.

La composición de los votos fue muy clara: el ‘Sí’ ganó en Glasgow y Dundee, pero el resultado final fue una clara victoria del ‘No’, con el 55 por ciento de los sufragios frente al 45 por ciento por el ‘Sí’ (dos millones de votos frente a 1,6 millones). Edimburgo, la capital escocesa, votó a favor de mantener íntegro el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, con un 60 por ciento de ciudadanos en contra de la independencia. “Las regiones de Escocia más prósperas votaron por seguir dentro del Reino Unido y las más pobres lo hicieron por la independencia”, explicó la BBC.

RENUNCIA DE SALMOND

Conocido el resultado de la consulta, se oyeron las primeras voces pidiendo al primer ministro británico David Cameron que saldara sus promesas de campaña. El propio líder independentista y jefe del gobierno regional escocés, Alex Salmond, quien renunció ayer mismo a su cargo, le exigió a Cameron que cumpliera con la ampliación de los poderes políticos y mayores libertades económicas a Escocia.

En el fragor de la campaña, el conservador Cameron se alió con los opositores Partido Laborista y Liberaldemocrático para evitar la salida escocesa del Reino Unido, del cual ha sido parte hace 307 años.

Dentro de la oferta electoral, se encontraba dar mayores poderes fiscales a Edimburgo. Además, ofreció más apoyo en el área de bienestar social y mercado laboral para convencer a los escoceses de que rechazaran la independencia.

Algunos críticos en Londres vieron con recelo ese aumento de poder escocés y la influencia de sus diputados en Westminster, sede del parlamento británico, al tramitar leyes que no afectan a Escocia.

Los partidos unionistas pactaron iniciar una reforma política inmediata con la aprobación de un proyecto de ley que concede a Edimburgo nuevos poderes. Ese cambio debe estar listo para enero del 2015, meses antes de la celebración de las elecciones generales en Reino Unido.

Se espera, además, que se inicie un periodo de consultas el próximo mes de octubre, que resulte en la redacción del ‘Libro Blanco’ sobre la ampliación de poderes autonómicos. Aunque aún no está clara la magnitud de los cambios, se espera que se tome al pie de la letra la palabra del Primer Ministro, quien ofreció también autonomía en el sistema de salud, cobro de impuestos y gasto público.

Estas ofertas, que en su momento Salmond calificó como ‘chantaje’, también han generado algunos recelos en Inglaterra (la hermana grande del Reino Unido), donde los nacionalistas han comenzado a pedir un ‘parlamento’ solo para los ingleses. Esta exigencia se oyó ayer en la voz del diputado conservador John Redwood, un crítico a la Unión Europea. A este reclamo se sumó Richard Wyn Jones, un académico de Gales que exigió mayor atención a su terruño, “que está descuidado por Londres”. Eso da pie a pensar en la descentralización del sistema político e, incluso, hasta hablar de un federalismo.

Las cosas podrían complicarse aún más para Cameron, tomando en cuenta la advertencia que hizo ayer el líder de la oposición y del Partido Laborista, Ed Miliband, al asegurar que no suscribirá nada que se produzca a la carrera a partir del acuerdo sobre la autonomía escocesa. A su juicio, debe primar una “convención constitucional” que discuta cualquier transferencia de poderes.

La reina Isabel II de Inglaterra llamó a la unidad de los británicos. “No tengo duda de que los escoceses, como otros en el Reino Unido, son capaces de expresar convicciones férreas antes de unirse con un espíritu de respeto mutuo y apoyo”, dijo.

SE RESPIRÓ ALIVIO INTERNACIONAL 

El presidente Barak Obama, la canciller alemana Angela Merkel y las bolsas felicitaron a Londres.

Un gran suspiro de alivio era perceptible ayer en la City (centro financiero) de Londres, tras el rechazo a una independencia escocesa que habría sumido al Reino Unido en una fase de incertidumbre.

La bolsa de Londres cerró en alza, la libra alcanzó su máximo en dos años frente al euro y los tipos de interés de las obligaciones británicas aumentaron brevemente, reflejo de un retorno de los operadores hacia títulos de mayor riesgo. “El alivio domina en los mercados británicos”, resumió Chris Beauchamp, analista de la sociedad de corretaje IG.

Por su lado, el presidente estadounidense Barak Obama y la canciller alemana Angela Merkel se unieron a las voces de felicitaciones por el resultado del referéndum de Escocia, garantizando la integridad del Reino Unido. La agencia Moody’s confirmó la nota de solvencia financiera de Gran Bretaña (Aa1) y dijo que la perspectiva del país es “estable”.