Así quedó Estados Unidos tras las elecciones presidenciales 

Michael Shifter opina que estas elecciones dejaron un país polarizado, partidos divididos, con gran desconfianza en las instituciones y la democracia.

Elecciones Estados Unidos

Muchos de los que votaron por Trump no compartían sus ideas, pero pensaban que el sistema político necesitaba un cambio y  había que sacudirlo.

EFE

Internacional
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Portafolio
noviembre 09 de 2016 - 03:25 a.m.
2016-11-09

Michael Shifter, presidente del Dialogo Inter-Americano, organización basada en Washington DC, explica las repercusiones de la campaña electoral que finalizó este martes en Estados Unidos en la política de ese país.

¿Cuáles serán las consecuencias para la política estadounidense de esta campaña política tan polarizada y llena de golpes bajos?

Esta campaña ha sido extraña, vergonzosa, sin precedentes en la memoria reciente de Estados Unidos, que dejó muchas heridas porque tuvo un nivel de dureza, negatividad y agresividad no vista antes.

¿Cómo será para la gobernabilidad para el ganador?

Va a ser muy complicado por el alto nivel de desconfianza, polarización e impopularidad de los candidatos que haya una gobernabilidad eficaz, tranquila y que permita implementar una agenda. Se ve que no hay una actitud generosa para cooperar con el otro lado, requiere de un liderazgo inteligente y sensible hacia los que no ganaron. Va a ser muy difícil. La campaña dejó muchas heridas y un alto malestar.

Trump dividió a los republicanos, ¿qué pasará con el partido?

La fractura existía antes de la elección y el fenómeno Trump fue muy hábil en aprovecharla. Hay una división profunda entre la base que está muy decepcionada con la élite.

Trump tuvo el instinto y su experiencia con los medios para aprovecharla y generar un movimiento para su candidatura. La tarea es encontrar una nueva identidad. Es muy factible que se cree otro partido porque las diferencia son enormes, no hay una coherencia. Pase lo que pase con Trump, su movimiento va a persistir, no va a desaparecer de un día para otro. Hay muchos temas de por medio y mucho en juego, vendrán años difíciles.

Los demócratas están divididos, ¿pero menos?

También están fracturados como se vio con la candidatura de Bernie Sanders, lo que pasó fue que se unieron para derrotar a Trump. Pase lo que pase va a ser difícil de manejar esas fracturas al interior del partido, porque las diferencias también son muy grandes, aunque no tanto como las de los republicanos.

¿Cómo se realinearían los partidos?

Todo depende si ganan o pierden. Hay muchas cosas pendientes, inciertas y especulación. Entre los republicanos podría nacer otro partido que refleje los pensamientos de Trump porque son totalmente contrarios a la visión del partido. Habrá gente que busque una conciliación y un terreno común entre las distintas facciones.

El partido demócrata ha ido más a la izquierda, en comercio exterior ambos partidos han tenido facciones y grupos muy importantes e influyentes en el tema que se oponen y son reacios al tema. El problema para Clinton es que también hay mucha desconfianza hacia ella al interior de su partido y unirlo va a ser complicado.

Muchos dicen que Trump demuestra la crisis política que vive Estados Unidos, ¿usted la ve así o como algo saludable?

Es una crisis pero también puede ser saludable. Lo positivo de esta campaña es que en Estados Unidos se toman las cosas como derechos adquiridos que no pueden cambiar y el fenómeno Trump ha obligado a todos a reevaluar los principios del sistema que disfrutamos y creo que eso es algo sano. Eso demuestra que hay que seguir luchando por los valores democráticos.

Lo negativo es que han salido a la superficie muchas actitudes y planteamientos e ideas que generan preocupaciones, que uno creía que no existían o eran mucho más débiles y han salido a la superficie con bastante fuerza y son una amenaza al sistema democrático. Valores como la intolerancia total, que es contrario a lo que ha pensado tradicionalmente este país.

Por lo visto, el terreno está abonado a que aparezcan más Trumps en Estados Unidos...
No lo descartaría para nada. Es más, muchos analistas se preguntan por qué no surgió un Trump antes, sobretodo en la crisis económica de 2008.

El país es un terreno fértil para un demagogo con la personalidad de Trump y me imagino que no es el único demagogo en el país. Hay gente que puede surgir, que aprovecha el momento para una oferta populista. Trump puede desaparecer pero el trumpismo podría seguir, el movimiento queda activado y consolidado y no creo que vaya a desaparecer pronto.

¿Qué efecto tiene para las instituciones y la democracia estadounidense que Trump diga que en las elecciones hay fraude?

Es algo que nunca habíamos visto. El sistema tiene sus fallas y hay problemas pero siempre hay confianza. Que diga eso es muy lamentable y preocupante.

Las consecuencias negativas es que si la gente que votó por Trump cree que Clinton no ganó, va a producir un gran costo porque será muy difícil para un presidente gobernar bajo esas circunstancias. Que la gente no lo vea como un ganador legítimo es muy grave.

Por primera vez hubo una misión de la Organización de Estados Americanos como (OEA) como veedora de las elecciones, lo que da la impresión que la democracia estadounidense ya no es un modelo, ni tiene las mejores prácticas, ni la cultura democrática más avanzada. Esta elección rompió todos los esquemas, que es un país como otro, con sus fortalezas y debilidades.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio