Multimillonarios, generales e ideólogos: el gabinete de Trump 

Los que ocuparán las posiciones económicas serán ricos llegados de Goldman Sachs y Wall Street, con una agenda de impuestos bajos y poca regulación.

Donald Trump ha sorprendido con los nominados  a los diferentes ministerios.

Donald Trump ha sorprendido con los nominados a los diferentes ministerios.

REUTERS

Internacional
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Portafolio
diciembre 18 de 2016 - 08:14 p.m.
2016-12-18

Donald Trump ha completado su equipo con el nombramiento de Rex Tillerson, el director de Exxon, como secretario de Estado. El gabinete es un reflejo del estilo del presidente electo. Está repleto de posturas fuertes; es tanto ideológico como pragmático; pro-negocio como patriótico; sin consistencia interna y, en resumen, un grupo increíblemente difícil de evaluar.

Muchos han especulado sobre las conexiones rusas de Tillerson.
Estas preocupaciones tienen sentido, debido a las conclusiones de la CIA aseverando que piratas informáticos rusos interfirieron con la elección, a la admiración de Trump por Vladimir Putin y a los vínculos rusos que tienen algunos de sus asesores.

Los republicanos de línea dura en contra de Rusia en el Senado podrían rechazar su nominación. Pero en realidad es casi imposible dirigir un grupo petrolero global sin establecer vínculos estrechos con Rusia y -con tal de que desinvierta su propiedad en Exxon- debiera ser juzgado por sus acciones en el cargo.

Tillerson ha dirigido competentemente una enorme organización, tiene un profundo conocimiento del Medio Oriente y, a diferencia de otros candidatos para el puesto, no aparenta ser un fanático. Una prueba inicial serán las sanciones en contra de Rusia, las cuales no deben ser derogadas o debilitadas.

El resto del gabinete se puede dividir en tres categorías heterogéneas. La primera está compuesta por los multimillonarios: negociantes con una tradicional agenda republicana de impuestos más bajos y menos regulación.

En este grupo se encuentran Steven Mnuchin y Gary Cohn, ambos anteriormente de Goldman Sachs quienes serán el secretario del Tesoro y el director del Consejo Económico Nacional, respectivamente, junto con Wilbur Ross, el comerciante de Wall Street, como secretario de Comercio.

El segundo grupo está compuesto por los generales. James Mattis, general retirado de la marina, ha sido elegido para encabezar el departamento de defensa y John Kelly, otro general, encabezará el departamento de seguridad interna.

Finalmente tenemos al grupo de los ideólogos: activistas definidos por sus posiciones firmes con respecto a tradicionales temas conservadores.

El más preocupante del grupo es Mike Flynn, otro general que será el asesor de seguridad nacional, un hombre conocido por su reacciones impulsivas quien considera que el terrorismo islámico es la principal amenaza para la seguridad de Estados Unidos.

Scott Pruitt,
nombrado como el director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), es un escéptico del cambio climático quien considera que la EPA es demasiado poderosa.

Andrew Puzder, el probable secretario del Trabajo, es un oponente del salario mínimo y de la regulación empresarial. Betsy DeVos, nombrada como secretaria de Educación, solamente se ha enfocado en el programa de elección de escuelas. Sabemos lo que quiere lograr este grupo; la pregunta es si van a poder realizarlo.

Es difícil pronosticar -especialmente considerando al presidente con el que tienen que trabajar- cuáles van a ser las consecuencias de estos nombramientos. En muchos de los casos la única manera de calcularlas es en base a las carreras no gubernamentales de los nominados.

El grupo que tiene menos experiencia gubernamental desafortunadamente está formado por los ideólogos. Un perfecto ejemplo es John Bolton, el ex embajador de la ONU, quien tiene posiciones de línea dura extremas con respecto a Rusia, China e Irán y quien ha sido nombrado como un posible asistente para Tillerson. Éste es un puesto clave que no se le debe otorgar.

En cuanto a la política exterior, los miembros del gabinete podrían apoyar al Trump aislacionista o al Trump de línea dura. La presencia de tres generales también crea el interrogante de quién tendrá mayor influencia con respecto a decisiones militares. La pregunta más importante es si este presidente será independiente e involucrado o si se apoyará en los consejos de sus asesores cuando surjan situaciones tensas.

Con respecto al control del cambio climático, la regulación empresarial y los impuestos corporativos -los cuales se reducirán significativamente- no hay duda de cuáles van a ser las medidas que implementará esta administración. Los resultados con respecto al medio ambiente probablemente sean horrorosos.

En cuanto a todo lo demás, especialmente en materia de política exterior y militar, no se sabe mucho. Este no debería ser el caso antes de que un nuevo presidente asuma su cargo, ya que sólo puede desconcertar a los aliados de Estados Unidos y envalentonar a sus enemigos. Sin embargo, es el estilo de Trump. Más vale que nos acostumbremos.

FINANCIAL TIMES