El exceso de oferta hace caer el precio mundial del café

Las cotizaciones del café han caído en las últimas semanas a su menor nivel en los últimos años, lastradas por una oferta muy abundante, en particular de Brasil, y una demanda que tiene dificultades para recuperarse.

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septiembre 28 de 2013 - 05:23 p.m.
2013-09-28

El robusta, cotizado en Londres, llegó el jueves a su cotización más baja desde el 12 de octubre de 2010, a 1.656 dólares la tonelada. El arábica negociado en Nueva York cayó la semana pasada a su precio más bajo en cuatro años y medio, a 111,10 centavos la libra.

"La cosecha va a ser importante en Brasil este año y en otros países como Colombia y Vietnam", explicó a la AFP Gil Carlos Barabach, analista de Safras e Mercado.

Brasil, primer exportador mundial de café con 25% de las ventas mundiales en 2012, espera para este año una importante cosecha, pese a tratarse de un año menor en el ciclo bienal de la cosecha cafetera: 47,54 millones de sacos de 60 kilos, frente a los 50,83 millones en 2012, que ya fue un año excelente. La diferencia habitual entre un buen y un mal año es de unos cinco millones de sacos.

Los buenos resultados son atribuidos por la Conab, una agencia del ministerio brasileño de Agricultura, a una mayor mecanización y a las innovaciones tecnológicas. "Las inversiones en la renovación de las plantas y las compras de abonos químicos realizadas en los años 2009-2010 dan sus frutos ahora", explicó Gil Carnos Barabach. La cosecha también se anuncia excelente en Colombia, cuarto exportador mundial.

En los ocho primeros meses del año, se han cosechado 6,7 millones de sacos de 60 kilos, o sea 38% más que en el mismo periodo de 2012, según la Federación nacional de productores e café de Colombia, que estima que el objetivo de una cosecha de 10 millones de sacos "podría alcanzarse e incluso superarse".

"Entre octubre y julio, Colombia ha conocido su mayor producción en cuatro años gracias al programa gubernamental de renovación de plantas, que tenía como objetivo apoyar a los productores y mejorar las prácticas de producción", explicó en una nota Christopher Narayanan, analista del banco francés Société Générale.

Así, pese a la plaga de roya que afecta duramente a las cosechas de los países de Centroamérica y a Ecuador -que tuvo que importar 85 millones de toneladas de semillas para renovar sus cafetales-, el mercado sufre "un excedente de oferta por cuarto año consecutivo", explicó Tom Pugh, economista de la asesoría Capital Economics. Y la sed de los clientes -el café nunca fue tan popular y ya se puede conseguir una taza buena en prácticamente todo el mundo-, se ve frenada por la crisis económica.

"El crecimiento económico en los principales países consumidores ha sido débil, lo que ha afectado a la demanda, sobre todo de café arábica, la especie más cara", dijo Pugh a la AFP. El consumo en Europa es un 10% inferior a su nivel máximo, alcanzado en 2010, y desde ese año no ha aumentado en Estados Unidos, el primer país consumidor del mundo, subrayó el analista. "Es verdad que la demanda en las economías emergentes aumentó de manera importante (+50% desde 2003, según la Organización Internacional del Café, ICO en inglés).

Pero la desaceleración económica en estos países, particularmente en Brasil, segundo consumidor mundial, limitarán el alza de la demanda", aseguró Pugh. La drástica caída de los precios -el arábica cayó un 62% desde que alcanzó su precio más alto, en 2011, y el robusta 38%- allana, obviamente, el camino a su recuperación. Los precios bajos "podrían llevarles (a los productores) a no invertir más en sus cosechas, lo que hará caer la producción y subir los precios", avisó Narayanan.

La "espiral a la baja de los precios (...) corre el riesgo de hacer la producción de café inviable sin el apoyo de los gobiernos", temía el ICO en julio. Algunos ya se han puesto en marcha. El gobierno brasileño anunció a principios de agosto su intención de comprar hasta 3 millones de sacos en marzo de 2014 al precio de 343 reales el saco (151 euros, 113 euros), para sostener los precios. Sin embargo, "es un volumen demasiado pequeño para influir en los precios", estimó Gil Carlos Barabach.

AFP

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