FMI pide a A. Latina control a la inflación y al déficit

El organismo asegura que ante el nuevo panorama mundial, poco favorable para los países exportadores de materias primas, como los de Suramérica, es clave aprovechar la devaluación.

La flexibilidad cambiaria parece ser un importante mecanismo de defensa, que permite un ajuste fiscal y externo.

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La flexibilidad cambiaria parece ser un importante mecanismo de defensa, que permite un ajuste fiscal y externo.

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abril 30 de 2015 - 03:42 a.m.
2015-04-30

El Fondo Monetario Internacional (FMI) les recomendó a los países de América Latina aprovechar la devaluación, mantener las expectativas de inflación alineadas con las metas oficiales y ajustar sus déficit fiscales.

En el informe de proyecciones de la economía mundial para este año y el 2016, divulgado ayer, el organismo ratificó la cifra revelada hace tres semanas que indica que Colombia crecerá este año 3,4 por ciento. Esto significa que el país será uno de los más dinámicos de América Latina, que en su conjunto solo crecería 0,9 por ciento. El desempeño económico nacional sería superado solo por Bolivia, Paraguay y Perú.

Respecto a las recomendaciones, el FMI sostiene que la devaluación puede “jugar un rol crucial en el ajuste a un contexto externo más difícil con una depreciación de las monedas locales que podría alentar la producción nacional y reducir el déficit externo”.

Advierte que en el entorno global, “América Latina y el Caribe se enfrentan a perspectivas particularmente desafiantes”.

Señala que el debilitamiento económico se concentra en los países exportadores de materias primas de América del Sur.

Dada esta situación, el organismo considera probable que varios países de la región, entre ellos Colombia, que exportan materias primas enfrenten una caída significativa y duradera de sus ingresos fiscales, requiriendo un cierto esfuerzo deliberado para reducir los déficits presupuestarios. Sin embargo, afirma que “es muy posible que el deterioro de la balanza comercial sea relativamente moderado y de corta duración”. Aún así, aclara que el ajuste del sector externo no suele darse por un aumento de las exportaciones no relacionadas con las materias primas, sino más bien por una aguda compresión de las importaciones, especialmente en países que tienen regímenes cambiarios más rígidos y escasa diversificación de las exportaciones.

Agrega que, en 2014, los principales países exportadores de petróleo como Colombia, Ecuador y Venezuela, experimentaron pérdidas sustanciales de sus términos de intercambio.

En el caso de Colombia, además, esas pérdidas han erosionado casi toda la ganancia alcanzada en la década anterior.

De acuerdo con esos precios de los futuros de las materias primas, para fines de 2016 los términos de intercambio de los países exportadores de América Latina todavía se ubicarían, en promedio, 2½ puntos porcentuales del PIB por debajo de los niveles registrados en el periodo 2010-2014. “La pérdida remanente sería particularmente amplia en el caso de Colombia (3½), Ecuador (5½) y Venezuela 8 puntos porcentuales del PIB, ya que los mercados prevén solo una recuperación parcial y gradual de los precios del petróleo en los próximos años”.

CAEN INGRESOS FISCALES

En este contexto, el análisis del FMI sugiere que durante los próximos dos a cuatro años algunos países probablemente deberán hacer frente a una caída sustancial y prolongada de sus ingresos fiscales. Esta presión sobre las finanzas públicas requerirá prudencia fiscal a efectos de evitar un aumento desestabilizador de los déficits.

“Algunos países que han acumulado espacio fiscal durante los años de auge y que pueden obtener financiamiento a un costo todavía bajo podrían suavizar el ajuste necesario”.

Para el organismo, en términos del ajuste del sector externo, el análisis sugiere que el impacto sobre la balanza comercial sería relativamente moderado. Sin embargo, en el pasado esto ha sido resultado de una compresión considerable de las importaciones, más que de un rebote de las exportaciones.

La flexibilidad cambiaria parece ser un importante mecanismo de defensa, que permite un ajuste fiscal y externo más suave ante un 'shock' de los precios de las materias primas.

PIB REGIONAL: BOGOTÁ SIGUE SIENDO EL REY

La economía de la capital del país registró un crecimiento de 3,4 por ciento el año pasado, impulsado por actividades como transporte, almacena- miento y comunica- ciones.

En el cuarto trimestre, el PIB de Bogotá creció 4,2 por ciento, comparado con el mismo periodo de 2013, según el Dane.

Los mayores crecimientos se registraron en actividades como comercio, reparación, restaurantes y hoteles con 5,5 por ciento.

Los establecimientos financieros, las empresas de seguros, los fabricantes de inmuebles y los prestadores de servicios a empresas crecieron 4,7 por ciento.