Frontera colombo-venezolana sería reabierta desde el próximo miércoles

Luego de un año de su cierre y a pocos días de su posible apertura, poco ha cambiado. Gobiernos de ambos países trabajan para atacar el contrabando.

Frontera con Venezuela

Los gobiernos de Colombia y Venezuela trabajan de manera conjunta para que la apertura definitiva de la frontera se dé tan pronto como el próximo miércoles 10 de agosto.

AFP

Internacional
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Portafolio
agosto 04 de 2016 - 07:43 a.m.
2016-08-04

Los gobiernos de Colombia y Venezuela trabajan de manera conjunta para que la apertura definitiva de la frontera se dé tan pronto como el próximo miércoles 10 de agosto, con el paso peatonal por los puentes Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, y con el transporte de carga tres días después, por el aún sin inaugurar puente de Tienditas.

“El paso de carros particulares se daría unas dos semanas después, dependiendo de cómo se presente la situación”, afirmó una fuente a Portafolio.

Con el fin de confirmar la fecha y apuntalar los acuerdos finales se reunirán este jueves en Caracas las cancilleres de los dos países. Porque aunque los gremios económicos de la región piden la reapertura de la frontera, también reconocen que los problemas por los cuales se suspendió el paso (inseguridad y contrabando) se siguen presentando, de acuerdo con consultas de Portafolio en el área metropolitana de Cúcuta, y las poblaciones venezolanas de San Antonio y Ureña.

Incluso, Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio, asegura que la reapertura se tiene que dar pues los habitantes de las localidades de esa población y Ureña ya conformaron organizaciones como ‘Movimiento Unido Fronterizo’ y las ‘Damas de Blanco’ (que pasaron uno de los puentes a la fuerza el 5 de julio pasado) para cruzar sin permiso en caso de no reabrirse el paso entre los dos países antes del 19 de agosto, cuando se cumple un año.

CONTRABANDO NO CESA

Que la situación de contrabando ha mejorado muy poco en un año se puede constatar en las cifras de combustible que llega desde Venezuela, el cual ya se calcula que está entre cinco y siete millones de galones.

Y en el área metropolitana de Cúcuta, en la cantidad de carne que se sacrifica en los frigoríficos, la cual apenas llega a una cuarta parte del consumo.

“Se necesitan unas 400 reses diarias pero no se sacrifican más de 100, por lo que el resto se supone que entra de contrabando”
, afirma un conocedor de la situación.

Una fuente de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) en Cúcuta
asegura que cuando no se consigue ganado las bandas criminales hasta “se lo roban en Venezuela para traerlo”.

Un dirigente gremial cree que se ha hecho tan poco en este aspecto que no pasan más productos “porque allá ya no hay nada más para traer, pero no por el combate al contrabando”.

Sin embargo, Gladys Navarro, directora ejecutiva de Fenalco Cúcuta, puntualiza que las medidas han servido, pues ya no se ven en la calle los pimpineros ni la cantidad de productos venezolanos que se veía antes, “y las autoridades siguen mostrando resultados”.

LA INSEGURIDAD CONTINÚA 

Otro de los argumentos del presidente venezolano Nicolás Maduro para el cierre de la frontera fue la inseguridad provocada por las bandas criminales y los paramilitares, aunque olvidó mencionar a las guerrillas de las Farc y el Eln, en lo que tampoco se ha avanzado mucho.

Un habitante de Ureña relata que la inseguridad ha aumentado desde hace un año, tanto que Los Urabeños realizaron hace un mes un paro armado en la población venezolana de La Fría, y Los Rastrojos querían hacer uno en la población colombiana de Puerto Santander, el cual fue abortado por la Policía Nacional. Sin embargo, las bandas quemaron dos buses de servicio público en Cúcuta como retaliación, dice uno de Cúcuta.

El general Gustavo Moreno, comandante de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) y recién trasladado a Cúcuta por orden del propio presidente Juan Manuel Santos, reconoce la situación al apuntar que en apenas un mes ha encontrado no solo contrabando y narcotráfico, sino tráfico de armas, personas, especies, oro y armas.

“El área requiere mucha atención, no es la mejor situación y se respira cierta anarquía”,
indica.

Abrir la frontera es un gran reto para las autoridades policiales del departamento, que ven cómo ante la difícil situación que se vive en el vecino país, los índices de delincuencia y criminalidad se pueden disparar en la región, como lo estaban siendo antes del cierre de la misma.

Tampoco es un tema de total agrado para las autoridades del departamento, que lo piden ante el Gobierno Nacional por la presión de la ciudadanía, pero no porque sientan que las condiciones estén dadas.

Lo que sí es cierto es que aunque se hizo poco en este año, se confía en que con las medidas que se están acordando entre los dos gobiernos por fin hagan de la frontera colombo-venezolana una zona digna, segura, legal y organizada, para el bien de los dos países y de los ciudadanos que la habitan.

HASTA OCHO PUNTOS DE CONTROL 

La apertura de la frontera por parte de los gobiernos colombiano y venezolano comprende tres fases: preapertura, transición y estabilización.

La primera va hasta el momento en que se abra, la segunda contempla unos seis meses y la tercera de allí en adelante.

La principal lucha será contra el contrabando y la inseguridad de las mafias dedicadas a todo tipo de tráfico ilegal entre los dos países.

Para ello se trasladará más pie de fuerza a la línea limítrofe, tecnología de punta e infraestructura.

Del lado venezolano se contemplan ocho puestos de control hasta llegar a la línea fronteriza, mientras que del lado colombiano la presencia de Migración, Dian, Policía y Ejército.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio