‘¿Por qué gano menos dinero que mis compañeros?’

Con este encabezado, Jennifer Lawrence habla sobre las filtraciones de Sony que descubrieron el sexismo y la disparidad que hay en Hollywood… y en el mundo.

Jennifer Lawrence

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Jennifer Lawrence

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octubre 15 de 2015 - 12:04 a.m.
2015-10-15

Jennifer Lawrence es la actriz mejor pagada del mundo, según Forbes. A sus arcas llegan anualmente 52 millones de dólares. Pero más escandalosa que la cifra resulta compararla con lo que gana el actor mejor pagado, Downey Jr.: 80 millones de dólares.

Hace casi un año, el hackeo masivo a Sony desveló las brechas salariales que sufren las estrellas en Hollywood.  Lawrence, por su parte, cobró un 7 % menos que sus compañeros de La gran estafa americana (Bradley Cooper, Christian Bale y Jeremy Renner). 

Ante esta realidad, otras actrices como Meryl Streep, Patricia Arquette y Gwyneth Paltrow han alzado su voz de protesta por lo que constituye una evidente discriminación hacia la mujer.

Sin embargo, más interesante que revisar por qué les pagan menos a ellas que a ellos, resulta preguntarse por qué ellas cobran menos que ellos, algo que se cuestionó Lawrence en su carta publicada en el newsletter de Lena Dunham, texto que la actriz también hizo público en su cuenta de Facebook.

“Cuando el escándalo de Sony pasó y me enteré de cuánto menos me pagaban en comparación con lo que ganaban mis afortunados compañeros con pene, no me enojé con Sony. Me enojé conmigo. Fallé como negociadora porque me di por vencida antes de tiempo. No quería seguir luchando por millones de dólares que, francamente, debido a dos franquicias – Los juegos del hambre y X-men -, no necesito”, cuenta Lawrence en su carta.

Aunque la estrella confiesa que nunca ha querido discutir sobre temas feministas por considerarlos ‘de moda’, Lawrence decidió escribir este texto contra, lo que ella considera, es un problema de actitud… de hombres y mujeres.

La actriz narra que, ante las filtraciones de Sony, se dio cuenta que su desfallecimiento en la lucha por un mejor salario – de hecho, un salario más justo – se debió a que no quería pasar por difícil o caprichosa.

“En aquel entonces, me pareció una buena idea, hasta que descubrí lo que ganaban mis compañeros por hacer el mismo trabajo que yo y me di cuenta que ellos definitivamente no se preocupan por lucir difíciles o caprichosos”, añade.

En su carta, Lawrence cuestiona si las mujeres están socialmente condicionadas a siempre querer agradar, temerosas de ofender a los hombres y si ellos no están acostumbrados a escucharlas.

“Hace unas semanas en el trabajo, me pidieron mi opinión y la di de forma clara, sin intenciones de agredir. Uno de los hombres con los que estaba trabajando (en realidad, estaba trabajando para mí) dijo: "¡Whoa! ¡Todos estamos en el mismo equipo aquí!”, como si yo le hubiese gritado mi respuesta. Estaba tan sorprendida, porque nada de lo que dije era personal, ofensivo, o, para ser honesta, incorrecto. Todo lo que oigo y veo todo el día son hombres que opinan. Yo me atrevo a hacer lo mismo y lo toman como algo ofensivo”, narra la actriz.

Ante esta experiencia, Lawrence también confiesa que siempre intenta ser ‘adorable’ al hablar y jamás dejar de parecer simpática. “¡A la mierda eso”, exclama en su carta. “No creo que los hombres se detengan a mirar en qué ángulo deberían utilizar su voz para ser escuchados. Jeremy Renner, Christian Bale, y Bradley Cooper lucharon y lograron negociar ofertas poderosas por sí mismos. En todo caso, estoy segura de que fueron elogiados por ser feroces y tácticos, mientras yo estaba preocupándome por no parecer una caprichosa y no conseguir mi justa parte”, añade.

La estrella anota que, si bien esta situación no tendría por qué darse debido al hecho de que ella es mujer, tampoco cree estar equivocada al contemplar dicha posibilidad, luego de leer otra de las filtraciones de Sony en las que se reveló un mail de un productor quien, anotaba, una actriz principal se había comportado como una ‘niña mimada’ a la hora de negociar. “Por alguna razón, no puedo imaginarlo diciendo lo mismo de un hombre”, concluye Lawrence.

HOLLYWOOD NO ES EL ÚNICO SEXISTA

Lo cierto es que las brechas salariales son un mal del mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres ganan un 22,9 % menos que los hombres, es decir, 77,1 % de lo que devengan ellos.

E, incluso más triste que esta realidad, resulta la mentalidad que hoy persiste: casi cuatro de cada diez personas piensan que, si hay pocos trabajos, los hombres deben tener mayor derecho que las mujeres a tener un empleo, según el informe Género en el Trabajo, del Banco Mundial.

Aunque Colombia luce una cifra más ‘decente’ que el promedio global, sigue siendo preocupante: los salarios de las colombianas son un 12 % inferior al de los hombres, según un informe elaborado por la firma Aequales y el Cesa.

Del total de la fuerza laboral, solo el 34 % de las mujeres ocupan cargos directivos de primer nivel, mientras que el 53 % ocupa cargos de tercer nivel, según la calificación del estudio. 

Sin embargo, este estudio también vislumbra un dato esperanzador: el 52 % de las empresas cuenta con políticas orientadas a alcanzar la equidad de género.

El tema no solo debería revisarse por acabar con la inequidad. Este mismo informe señala que las empresas con mujeres son un 26 % más rentables y tenerlas en el equipo representa menor opción de quiebra y de caída de la acción en la bolsa.

Lawrence en su carta señalaba con ironía que hasta hace solo 90 años las mujeres tiene derecho al voto. La actriz, de hecho, se equivocó: la cifra correcta son 67 años. La pregunta resulta ser: ¿cuántos años más el mundo seguirá siendo un lugar donde ellas parecen valer menos que ellos?