Grecia pide que le rebajen la deuda; Alemania dice, no

Tsipras firmaría acuerdo a cambio de reducción de deuda. Sin embargo, eso es inaceptable para los alemanes. Las negociaciones de Atenas llegan a Bruselas.

Alexis Tsipras propone que le rebajen parte de la deuda. Alemania dice, no.

AFP

Alexis Tsipras propone que le rebajen parte de la deuda. Alemania dice, no.

Internacional
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junio 13 de 2015 - 05:38 p.m.
2015-06-13

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, dijo que estaba dispuesto a aceptar compromisos "desagradables" para lograr un acuerdo con los acreedores internacionales, siempre y cuando consiga un alivio sobre la elevada deuda del país, algo que Alemania rechaza con contundencia.

En momentos en que Grecia se encamina a un posible impago y a la bancarrota, el líder griego dijo a su equipo negociador antes de que presentara una contraoferta a Bruselas que sin alivio de la deuda rechazaría cualquier acuerdo con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional que aísle a su país del resto de Europa.

En poco más de dos semanas, Atenas debe repagar 1.600 millones de euros al FMI con un dinero que no tiene.

Los ministros griegos llegaron a Bruselas para retomar las negociaciones con los acreedores sobre el ansiado acuerdo de "efectivo a cambio de reformas", en medio de un áspero proceso que el jueves terminó de nuevo en punto muerto.

Grecia habría elaborado una contrapropuesta ofreciendo concesiones presupuestarias con la intención de romper el estancamiento que amenaza su futuro en la zona euro.

Tsipras, elegido en enero primer ministro tras prometer poner fin a las medidas de austeridad, dejó claro que estaba dispuesto a ceder terreno, pero era muy poco probable que aceptara las condiciones marcadas por la canciller alemana, Angela Merkel.

"Si estamos en una posición sostenible, sin importar lo difícil que sea el compromiso, vamos a asumir la carga porque el único criterio es salir de la crisis y el rescate", dijo una fuente gubernamental, refiriéndose a declaraciones hechas por Tsipras a los ministros.

Tsipras usó el término "solución sostenible" para referirse a su demanda de que buena parte de la abultada deuda de Grecia sea condonada, algo que considera vital si la economía griega quiere iniciar una recuperación tras una crisis de cinco años.

Gran parte de esa deuda se debe a Alemania, el mayor contribuyente de los 240.000 millones de euros de los rescates a Grecia.

Cualquier admisión por parte de Merkel de que el dinero no podría ser devuelto crearía con toda probabilidad alboroto entre políticos y contribuyentes en su país. Tsipras también señaló que, sin alivio de su deuda, rechazaría cualquier acuerdo que aísle a su país del resto de Europa, tales como las demandas de los acreedores de dejar a los trabajadores griegos de los convenios colectivos. "Si Europa quiere la división y la continuidad de la subyugación, tomaremos la gran decisión de decir 'no' y batallaremos para defender la dignidad de las personas y nuestra soberanía nacional", declaró.

PRESIÓN PSICOLÓGICA

El portavoz del Gobierno, Gabriel Sakellaridis, destacó más detalles sobre la posición de negociación, como el superávit primario, el saldo presupuestario que excluye pagos de la deuda y las demandas de los acreedores de más austeridad para unos ciudadanos que ya han reducido radicalmente su nivel de vida. "El Gobierno busca una solución que incluirá un alivio de la deuda, pequeños superávit primarios, sin recortes ni en salarios ni en pensiones, un paquete de inversión y la reactivación de la
economía", dijo al diario Agora.

"La reducción de la deuda no es una obsesión ideológica o un movimiento simbólico, sino una condición necesaria para aliviar a los ciudadanos y reactivar la economía", agregó. Funcionarios de la UE dijeron que líderes de la zona euro habían discutido formalmente una serie de escenarios, incluyendo por primera vez un posible impago de Grecia al vencimiento de deuda del FMI previsto para finales de mes. Atenas, que asistió a una reunión a nivel oficial del grupo de trabajo europeo el jueves, negó que tal escenario se hubiese contemplado. Un hipotético impago al FMI tendría profundas consecuencias.

El Banco Central Europeo probablemente tendría que detener los préstamos de emergencia que ofrece a los bancos griegos, que han sufrido enormes retiros de fondos por la ansiedad de los ahorradores.

Atenas tendría entonces probablemente que responder con controles de capital, poner freno a la fuga de depósitos y pagos en el extranjero en una serie de eventos que pondrían el futuro de Grecia en el euro en grave peligro.

Pero Sakellaridis desestimó tal escenario. "El sistema bancario griego es estable y solvente, está siendo probado todos los días. Las otras teorías son sólo parte de la negociación, una forma de presión (principalmente psicológica)".

El ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, ex economista académico, limitó al extremo la posibilidad de que Grecia se vea forzada a abandonar el euro. "Como ex estadístico, nunca voy a consentir la idea de que hay un evento con probabilidad cero", dijo a la radio BBC.

"También es posible que un cometa llegue planeta Tierra ... (pero) no creo que ningún funcionario o político europeo sensible vaya por ese camino".

Reuters