Grecia reclama a Alemania dinero que le debe por ocupación

El nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha abierto de nuevo la cuestión de las reparaciones de guerra, recordando que la nación alemana nunca compensó a Grecia por su ocupación durante ese periodo.

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febrero 06 de 2015 - 11:55 a.m.
2015-02-06

Pero la negativa de Berlín ha sido clara hasta ahora: la primera economía mundial no debe nada a Grecia, que tiene una deuda de más de 300.000 millones de euros. "Casi 70 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, la cuestión de la reparación ha perdido su legitimidad", aseguró el portavoz del ministerio alemán de Finanzas a mediados de enero.

Grecia evalúa la factura por reparaciones de guerra en 162.000 millones de euros, la mitad de la deuda griega.

El partido de izquierda radical Syriza y su aliado en el gobierno, el nacionalista Panos Kammenos, quieren reabrir esta cuestión simbólica para recordar a Alemania las páginas más negras de su historia.

Poco después de ser nombrado primer ministro, Tsipras hizo una ofrenda de rosas rojas en el memorial de los fusilados de Kesariani, cerca de Atenas, uno de los lugares simbólicos de la izquierda griega donde 200 comunistas fueron ejecutados por los nazis en 1944.

En su primera visita a Alemania, el ministro de Finanzas Yanis Varoufakis aseguró que reabrir esta cuestión no va contra Alemania" sino "contra los nazis" de Amanecer Dorado, la tercera fuerza política en el país tras las elecciones del 25 de enero. Durante su campaña, Tsipras aseguró que defendería el derecho de Grecia a las compensaciones para "un pueblo que sangró y pagó cara la brutalidad del nazismo". La ocupación nazi de Grecia empezó en 1941 y fue una de las más brutales de Europa.

PRÉSTAMOS FORZADOS

Los nazis explotaron y saquearon todos los recursos de Grecia y forzaron al banco central griego a otorgar un crédito de 476 millones de reichsmarks que nunca fue devuelto.

En un informe de 2012, la cámara de diputados alemana, el Bundestag, evaluó ese crédito en 8.250 millones de dólares. Grecia lo evalúa por su parte en 11.000 millones de dólares, según un informe confidencial entregado al ministerio de Finanzas y desvelado por el periódico To Vima. 

Tras la capitulación alemana, la prioridad de los estadounidenses en Grecia era su lucha contra los comunistas por lo que pidieron a los griegos, en plena guerra civil y que se beneficiaron del plan Marshall, que dejaran de lado sus reivindicaciones hasta firmar un tratado de paz. 

Pero tras la guerra, Alemania empezó su reconstrucción y no pagó prácticamente nada a sus antiguos enemigos. "Es evidente que esto contribuyó masivamente al milagro económico alemán", según una nota de análisis de Rabobank. 

"Alemania ha sido el país que menos ha pagado sus deudas durante el siglo XX", recuerda el profesor de historia económica Albrecht Ritschl en una entrevista publicada por Der Spiegel en 2011. En 1990, poco antes de la reunificación, las dos Alemanias firmaron el llamado "tratado 2+4" con los aliados.

Aunque en sentido estricto no fue un tratado de paz, Berlín consideró que ponía punto y final a la cuestión de las reparaciones de guerra. Desde hace décadas, el griego Manolis Glezos, un símbolo de la resistencia contra los nazis, quiere que Alemania pague sus deudas.

Esta cuestión tiene "una dimensión política y moral", asegura este hombre de 92 años, que cuando tenía 18 descolgó la bandera nazi que ondeaba en la Acrópolis. 

El año pasado, el presidente griego Carolos Papoulias, que también fue un resistente, aprovechó una visita a su homólogo alemán Joachim Gauck para pedirle la apertura de negociaciones sobre la cuestión. 

Pero Gauck le recordó que "la vía legal está cerrada" y pidió perdón a los griegos por la violencia de los nazis en Grecia, las primeras disculpas de este tipo desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. 

300 ECONOMISTAS Y EXPERTOS FIRMAN UN MANIFIESTO DE SOLIDARIDAD HACIA GRECIA 

Instan a Gobiernos europeos e instituciones internacionales a emprender negociaciones "de buena fe" con el Ejecutivo heleno para resolver la cuestión de la deuda. 

"Llamamos a los Gobiernos de Europa, a la Comisión Europea, al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional a respetar la decisión del pueblo griego de elegir una nueva vía", indica el texto publicado por el digital "Mediapart". 

El manifiesto, titulado "Estamos con Grecia y con Europa", está respaldado por expertos de las Universidades de Cambridge (Tony Lawson), Columbia (Stephany Griffith-Jones), California (Clair Brown) o Complutense (Alfonso Palacio), o de la Escuela francesa de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (Jacques Sapir). 

El Gobierno griego, en su opinión, tiene razón al sostener que es necesaria una profunda reorientación "porque las políticas aplicadas hasta ahora son un completo fiasco y no han aportado ni recuperación económica, ni estabilidad financiera, ni empleos, ni siquiera inversiones extranjeras directas". 

Para los firmantes, han perjudicado a la sociedad griega y debilitado sus instituciones, con un enfoque "pura y simplemente nefasto" que no ha resultado en ningún progreso que convenga preservar. 

"Grecia necesita medidas humanitarias inmediatas, un salario mínimo más elevado, creación de empleo, inversiones y medidas que permitan restaurar y mejorar servicios básicos como la sanidad y la educación", sostiene ese grupo de economistas, que defiende dotar al país de un sistema fiscal "más robusto y progresivo".

El Ejecutivo heleno, según subrayan, está en lo correcto al exigir la quita de su deuda, "que es insostenible y no será nunca reembolsada pase lo que pase". 

"Un nuevo inicio para Grecia permitirá relanzar la actividad, aumentar los ingresos y crear empleos, y beneficiará de esa forma a los países vecinos", argumentan los firmantes, según los cuales está en juego no solo la suerte de ese país, sino "el futuro de Europa en su conjunto".

El manifiesto subraya que una política de amenazas y chantajes equivale a un "fracaso moral, político y económico del proyecto europeo", por lo que solicita a los líderes europeos que rechacen toda tentativa de intimidación hacia el Gobierno y la población de ese país.

Los dirigentes europeos, según concluyen, deben "reconocer la elección democrática decisiva efectuada por el pueblo griego en circunstancias extremadamente difíciles, proceder a una evaluación realista de la situación y emprender sin demora la vía de una negociación razonable".

AFP/EFE