Los griegos no saben si sentirse aliviados o humillados

Los ciudadanos valoran el hecho de permanecer en la zona euro, aunque admiten que las exigencias afectarán su vida cotidiana. Alexis Tsipras debe convencer a su partido para que el Parlamento griego avale el acuerdo de rescate.

Tsipras espera que el Parlamento griego apruebe el actual plan de rescate.

EFE

Tsipras espera que el Parlamento griego apruebe el actual plan de rescate.

Internacional
POR:
julio 13 de 2015 - 03:48 p.m.
2015-07-13

Los griegos estaban divididos este lunes entre el alivio de que su país siga en la zona euro y el sentimiento de humillación al ver que las nuevas exigencias de los acreedores someterán al país a una cesión de su soberanía difícil de digerir. "Miseria, humillación y esclavitud", son las palabras que resumen para Haralambos Rouliskos, un economista de 60 años, las condiciones del acuerdo de este lunes entre Grecia y sus socios europeos tras una larga noche de negociaciones.

Para Lefteris Paboulidis, un emprendedor de 35 años, que tiene una agencia matrimonial, hubiera sido preferible no llegar a un acuerdo a tener un acuerdo como este, que no va a hacer sino agravar la situación.

En la plaza central de Kolonaki, el barrio más elegante de Atenas, un grupo de jubilados beben café tranquilamente en una terraza. Su compostura y parsimonia contrasta con los duros comentarios que siguieron al anuncio del acuerdo, que mezclaron críticas de expertos en economía e incluso acuñaron un "hashtag" en las redes sociales, #ThisIsACoup (esto es un golpe de Estado), culpando a Alemania.

"Si toman la Acrópolis"

"Al menos, evitamos la salida de la zona euro", señala Michaelis Sarides, un jubilado propietario de una empresa, elegantemente vestido. Sarides escuchó hablar de un punto que estipula la creación de un fondo de cerca de 50.000 millones de euros con activos griegos privatizados. Esta medida no le gusta y menos aún el hecho de que esté gestionado desde Luxemburgo.

"Les advierto, si toman la Acrópolis, va a ser la guerra", gruñe. Otro parroquiano lo tranquiliza afirmando que los activos en cuestión serán puertos o aeropuertos. En la mesa vecina, Olga Philippou, de 52 años, discute mientras espera que sea la hora de abrir su tienda de bisutería. Entre las nuevas medidas anunciadas, la apertura de los negocios el domingo le provoca escepticismo.

"Intentamos abrir el domingo, pero no había nadie. Puede que sea una buena medida para las islas turísticas, pero aquí lo dudo mucho", estima. En su opinión, en Europa se equivocan al intentar aplicar las mismas medidas en todos los países, sin tener en cuenta "las condiciones y los modos de vida".

Apoyo a Tsipras

En un café contiguo, tres hombres fuman mientras conversan. No votaron a la misma opción en el referéndum, pero son unánimes a la hora de calificar el rol del primer ministro, Alexis Tsipras, en la gestión de la crisis. "Tsipras es el mejor primer ministro posible que podría tener Grecia. Pese a las difíciles medidas que vamos a tener que tomar, él logró mantener a Grecia en el euro y eso, es una gran victoria", estima Emile Poligenis, de 35 años, que se desempeña en un portal de información de la iglesia ortodoxa. Para él, un votante del "no", no considera que el primer ministro haya cambiado su negativa en un "sí". "Lo hizo para seguir en Europa", justificó. Sin embargo, no es favorable a la apertura de los negocios el domingo. "El domingo, es el día del Señor", pero "los que quieren trabajar ese día, son libres de hacerlo", considera.

TSIPRAS DEBE LOGRAR EL APOYO DE SU PARTIDO

El acuerdo alcanzado por Atenas con sus socios da paso ahora a las dificultades internas en Grecia, ya que el Gobierno de Alexis Tsipras tiene que conseguir el apoyo en las filas de su partido Syriza para que el Parlamento apruebe las nuevas medidas de ajuste en las próximas 72 horas, como exige el pacto.

Al volver de Bruselas, Tsipras mantuvo este lunes una reunión con sus colaboradores más cercanos, entre ellos el titular de Finanzas, Euclides Tsakalotos; los ministros de Estado, Nikos Pappás y Alekos Flaburaris, y el responsable de Interior, Nikos Vutsis. Está previsto que se entreviste también con su socio de Gobierno, Panos Kamenos, líder de Griegos Independientes, para informarle sobre el contenido del acuerdo alcanzado con los acreedores, tras las maratonianas reuniones del fin de semana.

Tsipras se enfrenta ahora a la dificultad de vender el acuerdo en el seno del izquierdista Syriza, pues algunos de sus miembros se han mostrado abiertamente en contra de aceptar medidas que impliquen más austeridad. La votación del viernes pasado, en la que el Parlamento debía dar luz verde al Ejecutivo para continuar las negociaciones en base a la propuesta griega, ya puso de manifiesto que muchos diputados del partido gobernante no aceptarán fácilmente este plan. El grupo parlamentario de Syriza se reunirá mañana a primera hora para tratar el pacto y la situación interna que se presenta ante el desacuerdo de 32 diputados en esa votación. Diecisiete de ellos se manifestaron en contra, se abstuvieron o no acudieron a la votación, mientras otros quince, que sí apoyaron el mandato para la negociación, dejaron claro que lo hacían aun sin comulgar con la propuesta, lo que dejó muy debilitada la mayoría parlamentaria.

Entre los diputados díscolos hubo personalidades tan destacadas como la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopulu, y el ministro de Energía y representante de la Plataforma de Izquierda dentro de Syriza, Panayotis Lafazanis, que optaron por la abstención. Todos los escenarios están abiertos ahora ante la posibilidad de que la puesta en marcha de las reformas conduzca a la implosión de Syriza, incluso la convocatoria de elecciones anticipadas.

El ministro griego de Trabajo, Panos Skurletis, ya ha aventurado que habrá comicios adelantados a lo largo de este año y que hasta entonces o bien se creará un Gobierno de amplia coalición o bien se buscarán apoyos puntuales de la oposición para poder aplicar las reformas acordadas con la eurozona. Skurletis ha reconocido que hay un problema con la mayoría gobernante, por eso es más que previsible que se produzca una remodelación del Ejecutivo, lo que podría tener lugar en breve. La oposición, en cambio, ha celebrado la consecución del acuerdo y todos los partidos proeuropeos lo han interpretado como necesario para garantizar la permanencia del país en la eurozona.

El presidente interino de los conservadores de Nueva Democracia, Vangelis Meimarakis, aseguró que ahora es el momento de que el país inicie una nueva andadura en Europa. "Con el acuerdo
Grecia ha respirado, y con seriedad y responsabilidad buscará reiniciar sus pasos en Europa", afirmó. El representante del centrista To Potami, Stavros Theodorakis, destacó que Grecia ha logrado su objetivo de mantenerse en la eurozona y en la Unión Europea, aunque el acuerdo implique "medidas dolorosas" y suponga "nuevos sacrificios" para el pueblo griego. "Esperemos que el Gobierno, el Parlamento y los partidos hagan lo que deben y tomen las decisiones que les corresponden sin tardar para pasar a una nueva era lo antes posible", apuntó Theodorakis.

La líder del socialdemócrata Pasok, Fofi Yenimatá, instó al Ejecutivo a actuar "rápido", ya que, recalcó, no tiene "espacio para otros errores". "Hemos evitado el grexit (salida del Grecia del euro), hay un acuerdo que ahora evaluaremos", señaló Yenimatá. En medio del terremoto político continúa la incertidumbre sobre la apertura de los bancos, pues siguen cerrados tras quince días, una situación que no cambiará al menos en las próximas jornadas, confirmaron a Efe fuentes de la unión bancaria helena.

El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido de nuevo hoy la liquidez de emergencia a la que pueden acceder las entidades griegas en 89.000 millones de euros, y todo apunta que hasta que no aumente este techo será muy difícil la reapertura de los bancos, según las fuentes.

Agencias