Habrá más plazo a Irlanda y Portugal para pago de deudas

La UE aprobó siete años más para la devolución de los dineros de rescates a ambos países.

Reunión de los ministros de finanzas de la Unión Europea en Dublín.

EFE

Reunión de los ministros de finanzas de la Unión Europea en Dublín.

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abril 12 de 2013 - 11:44 p.m.
2013-04-12

La UE acordó ayer conceder una extensión media de siete años en los plazos de devolución de los préstamos concedidos a Irlanda y Portugal, una medida encaminada a facilitar el regreso de estos dos países a los mercados de financiación y, en último término, a la salida de sus respectivos programas de ayuda.

La extensión de los plazos representa un espaldarazo para Portugal e Irlanda de cara a la amortización de los créditos de 78.000 y 85.000 millones de euros, respectivamente, que recibieron en el rescate de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), si bien solo es aplicable a los préstamos comunitarios.

RESCATES MARCHAN BIEN

En un comunicado conjunto, el Eurogrupo y el Ecofin destacaron que ambos programas de ayuda están “encarrilados” a pesar de las “difíciles circunstancias macroeconómicas”, por lo que elogiaron el “firme compromiso” de sus autoridades con “sus respectivos programas de ajuste” y el “éxito” para hacer frente a los “desequilibrios acumulados” en sus economías.

Respecto a Portugal, indicaron que Lisboa ha dado garantías de que, “muy pronto”, acordarán con la tríada inspectora que forma la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI la adopción de “medidas compensatorias apropiadas” guiadas por el “control del gasto”.

El Eurogrupo y el Ecofin hacían así referencia a las alternativas que maneja el Gobierno luso para hacer frente a la decisión del Tribunal Constitucional portugués de anular varias de las medidas de austeridad incluidas en los presupuestos del país para el 2013.

“También celebramos -señala la nota- el compromiso de las autoridades para especificar completamente la estrategia presupuestaria a medio plazo, principalmente edificada sobre medidas de consolidación fiscal estructural que garantizarán una consolidación fiscal duradera y la sostenibilidad de la deuda pública”.

REGRESAR A LOS MERCADOS

Tanto Irlanda como Portugal, recordaron los organismos comunitarios, se encuentran en “diferentes etapas de sus programas”, pero ambos “han dado con éxito pasos para regresar a los mercados” de deuda en busca de fuentes alternativas de financiación para sus economías.

Por esos motivos, consideraron que la prórroga concedida ayudará a “suavizar el perfil de amortización de deuda” de Lisboa y Dublín, al tiempo que “reducirá sus necesidades de financiación” cuando abandonen sus respectivos programas de ayuda, que en el caso irlandés está previsto para final de este año y en el portugués para la primavera de 2014.

Antes de la prórroga, Portugal tenía que pagar por vencimientos de deuda 16.000 millones en el 2015 y 19.800 millones más en el 2016 de los que 2.300 millones, el primer año, y 9.900 millones, el segundo, corresponden ya a préstamos contraídos en el rescate que aceptó en el 2011.

Para hacer frente a esos pagos, cubrir los vencimientos de deuda del 2014 -de cuantía similar- y satisfacer sus necesidades financieras, Lisboa necesitará captar en el mercado unos 110.000 millones de euros en los próximos tres años.

En el caso irlandés, el vencimiento de los préstamos recibidos por los fondos europeos tras aceptar su rescate en noviembre del 2010 se situaba de media en los doce años y medio.

El objetivo del Gobierno irlandés para este año es captar en los mercados de deuda un total de 10.000 millones de euros para hacer frente a las necesidades de financiación antes de que finalice su rescate económico.

POR UNA UNIÓN BANCARIA URGENTE

La UE reiteró su compromiso con la “urgente” puesta en práctica de todos los elementos de la unión bancaria y dio su visto bueno político al texto del supervisor bancario único tras incluir una mención a posibles futuros cambios del Tratado.

El ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, explicó que hubo un “acuerdo político” sobre el texto tras reabrir Alemania algunas partes, para precisar el lenguaje jurídico e incluir una mención a la posibilidad de cambios en el Tratado de la Unión Europea (UE).

El propósito de esta mención es que, si en algún momento se revisa el Tratado, se puedan modificar o “reforzar” al mismo tiempo elementos del supervisor o de la unión bancaria en general.

Alemania quería separar más las barreras entre la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y su futura tarea como supervisor bancario único.

DUBLÍN/EFE

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