‘Hemos aprendido a manejar las crisis en América Latina’

Aunque la coyuntura de los mercados y de las economías ha teñido de pesimismo el panorama, Juan Pablo Cuevas, director de Banca Transaccional para América Latina de Bank of America, considera que la inversión sigue fluyendo y que es necesario mantener el optimismo.

Juan Pablo Cuevas, director ejecutivo de Banca Transaccional para América Latina y el Caribe del Bank of America Merrill Lynch.

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Juan Pablo Cuevas, director ejecutivo de Banca Transaccional para América Latina y el Caribe del Bank of America Merrill Lynch.

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septiembre 03 de 2015 - 01:44 a.m.
2015-09-03

Los fuertes vientos que soplan en el exterior se han sentido fuerte en América Latina.

La depreciación de las monedas, la vulnerabilidad ante la caída de las materias primas, son algunos de los elementos que han enfriado las economías de la región y que han deteriorado las perspectivas.

Sin embargo, la región no es la misma que hace 20 años y muchas empresas han aprendido a lidiar con entornos más retadores, señala Juan Pablo Cuevas, director ejecutivo de Banca Transaccional para América Latina y el Caribe del Bank of America Merrill Lynch.

Añade que a pesar de las dificultades, las compañías y los inversionistas siguen en busca de oportunidades para crecer y ubicar sus recursos.

Sobre este y otros temas, el directivo habló con Portafolio.

Como entidad global, ¿cuál es el mensaje que les están transmitiendo a las empresas?

Que las cosas hay que hacerlas. Hay tantos temas complejos que le están pegando a la región, que si sigues negativo no vas para ninguna parte. De cualquier manera, en esta coyuntura el empresario tiene que seguir produciendo, creciendo y salir adelante. No puede sentarse a esperar o simplemente bajarse del barco. Al ser una banca global, estamos trabajando muy de cerca con las compañías, porque es importante que entiendan también los cambios de la industria financiera.

Por ejemplo…

La historia es muy diferente ahora en varios frentes. Antiguamente, quien dictaba la tendencia de los medios de pago eran las grandes corporaciones y hoy son los retailers. Igualmente, cuando se implementa Basilea III y los recientes cambios regulatorios en Estados Unidos hacen que los bancos cambien la manera tradicional de hacer negocio, porque se mide la liquidez de manera diferente y también la forma en que se ven los préstamos. Hay muchos límites y restricciones.

¿Y qué tipo de inquietudes les están transmitiendo los empresarios en esta coyuntura?

Los locales están tratando de entender justamente esos cambios en la industria financiera, que son tan dramáticos y rápidos que cuesta entenderlos. Para los extranjeros, la pregunta es qué va a pasar en América Latina y en dónde invierto.

¿En ese punto, cuál es la visión que tienen sobre América Latina?

Sigo siendo bullish (optimista) en la región, llevamos décadas trabajando aquí y hemos aprendido a manejar las crisis de una manera diferente, a pesar de que hay asuntos políticos que aún no. La diferencia es que en muchos de los países las instituciones están mucho más fuertes que en el pasado. La inversión sigue llegando a muchos mercados, como a México, Colombia, Perú, Chile e incluso a Brasil pero con menos fuerza. Este no es un año fácil, las devaluaciones han sido fuertes, pero las economías siempre seguirán avanzando.

¿Qué tanto ha cambiado el panorama para la región en un entorno de enfriamiento de China, expectativa por lo que haga la Reserva Federal, caída de los commodities?

El inversionista siempre está buscando en dónde colocar sus recursos, entonces pone más, o invierte menos o reubica su capital. No puede sentarse sobre su dinero, porque en ninguna parte del mundo le estén pagando lo que necesita. Todos esos vientos de cola han existido desde siempre, lo que pasa es que las economías latinas están mejor porque tienen la figura de un banco central autónomo, reguladores más fuertes y eso ayuda a dar más seguridad y el inversionista lo que busca es cómo protege su inversión.

¿Cuáles considera que son los principales riesgos en Latinoamérica?

La credibilidad se da por las instituciones y por cómo se proyecta políticamente el país. Desde el punto de vista económico y regulatorio, nos sacamos una calificación de 10, pero no sé qué nota nos estamos sacando en política. Eso asusta al inversionista porque qué tranquilidad tengo de que no me van a cambiar las reglas de juego cada cierto tiempo.

¿Qué visión tiene sobre Colombia?

Se ha manejado bien en muchos frentes, ha tenido una evolución increíble y tiene todo para crecer. Hay cómo desarrollar las manufacturas, el turismo, hay empresas que se están expandiendo por la región. En realidad hay muchas otras industrias que van a ayudar a que el país sea más fuerte.

Pero en el exterior una gran preocupación es la vulnerabilidad frente a las materias primas, principalmente al petróleo…

Si yo estuviera concentrado en una sola industria, mi percepción sería diferente. Trabajo con las grandes empresas locales y estamos apoyándolos en su expansión regional, también con los extranjeros que operan en el país, y en ninguno de los dos casos hemos visto descensos. Lo que pasa es que antes nos desesperábamos, con los problemas de crecimiento todos creían que el mundo se iba a acabar, pero eso no pasó. Las economías latinoamericanas no son las mismas que eran hace dos décadas, lo que hay que ver es la parte positiva y trabajarla. Lo fácil es decir que estamos mal, lo difícil es ser optimista en un mundo pesimista.

En el mercado colombiano, ¿qué planes tienen? ¿Seguirán operando de la misma manera?

Seguiremos apoyando a las empresas con lo que necesiten en el exterior, así como a las multinacionales que vienen a Colombia.

Siempre estamos evaluando las mejores alternativas de crecimiento y nunca hay que decir nunca, en Latinoamérica hemos tenido distintas estructuras y en la medida en que lo requieran nuestras necesidades de crecimiento, veremos cuál es la fórmula.