Clinton ya es candidata demócrata

Será la primera mujer que disputa la presidencia de EE. UU. Lo hará contra el magnate republicano.

Hillary Clinton

Clinton le puso el sello a un hecho que de por sí es histórico: por primera vez una mujer será la representante de uno de los dos partidos tradicionales en este país en la batalla por la Casa Blanca.

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Internacional
POR:
SERGIO GOMEZ MASERI
junio 08 de 2016 - 11:19 a.m.
2016-06-08

Desde el domingo pasado, tras su victoria en los comicios de Puerto Rico, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton ya había alcanzado la cantidad de delegados necesarios para obtener la nominación demócrata de cara a las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Sin embargo, con los resultados de esta última jornada en las elecciones primarias de este país, Clinton le puso el sello a un hecho que de por sí es histórico: por primera vez una mujer será la representante de uno de los dos partidos tradicionales en este país en la batalla por la Casa Blanca.

Con lo que se abre, de paso, una posibilidad que hasta hace algunos años parecía muy remota. Si la ex primera dama derrota al magnate Donald Trump, se convertirá también en la primera mujer que toma las riendas de este país.

Al cierre de esta edición, Clinton ganaba en la primaria de Nueva Jersey, Nuevo México y California, pero seguían pendientes las votaciones en Montana y Dakota del Sur. Y su oponente Bernie Sanders se quedaba con el triunfo en Dakota del Norte.

Pero independientemente de los resultados finales en este puñado de estados, la exprimera dama llegó a la cita con la candidatura en el bolsillo.

“Para cada niña que tiene grandes sueños: sí, puedes llegar a ser lo que quieras, incluso presidente. Esta noche (ayer) es para ti. Esta noche podemos decir que en EE. UU. no hay techo o barrera que no se pueda sobrepasar”, dijo Hillary al describir el trascendental momento que desde ya hace parte de los anaqueles de la historia.

Clinton comenzó la jornada con 1.812 delegados de los 2.383 que necesitaba para ser coronada como la nominada por el partido. Pero a esa cifra se le sumaban 571 de los llamados ‘superdelegados’ o miembros prominentes del partido, que reciben un voto por su rango y que pueden apoyar a quien deseen sin importar el resultado de las elecciones.

En total, entre delegados y ‘superdelegados’ que prometieron apoyarla, los 2.383 que en principio le garantizan su candidatura frente a 1.569 (1.521 delegados y 48 ‘superdelegados’) de su único rival, el senador Bernie Sanders.

A esos números había que añadirles por lo menos otros 375 delegados que se estimaba ganaría ayer entre unos 750 que estaban en juego. Es decir, una cifra con la que superaba el umbral con creces. Pese a ello, Clinton tuvo que ‘sudarla’ para obtener el derecho de representar a su partido. Y más de lo esperado. En febrero de este año, cuando comenzaron las elecciones primarias, las encuestas aseguraban que la exsenadora iba a barrer con los pocos rivales.

Nadie anticipó que Sanders, un político muy a la izquierda de los mismos demócratas, sería el que la pondría a sufrir.

Con el paso de los meses, el senador de Vermont comenzó a sumar victorias y partidarios, que por momentos pusieron a Clinton contra las cuerdas y dejaron claro que el partido, como el Republicano, también estaba dividido.

Sanders, de hecho, aún no reconoce su derrota y ha prometido llevar la batalla hasta la convención. Aunque técnicamente sus argumentos para mantenerse en la carrera son válidos, en la práctica son bastante absurdos. El senador alega que ninguno de los dos alcanzó los 2.383 delegados que eran necesarios y que los votos de los ‘superdelegados’ que le dan el triunfo a Clinton solo pueden ser contados cuando los depositen durante la convención.

Si bien es cierto su raciocinio, Sanders ignora que Clinton sumó al menos 300 delegados más que él en las urnas, que ganó en el voto popular y que, además, se impuso en la mayoría de los estados.

Su postura, en este punto, es más bien política y la mayoría opina que lo que busca es consolidar su movimiento con concesiones en la plataforma del Partido Demócrata, pero que más tarde que temprano reconocerá su derrota y pedirá a sus seguidores respaldar a Clinton.

En ese sentido, la tarea que le viene a la exsecretaria no será fácil. Una encuesta reciente, por ejemplo, sostenía que solo el 40 por ciento de los seguidores de Sanders la apoyarían de ser ella la nominada.

Pero lo más probable, a largo plazo, es que pase la calentura y la mayoría termine montada en el bus de Clinton. Sobre todo cuando se trate de frenar un posible triunfo de Trump, al que con toda seguridad detestan mucho más que a Clinton.

SERGIO GOMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
@sergom68