‘Hugo Chávez fue un presidente brillante’

El politólogo Ignacio Ramonet, autor del último libro sobre el fallecido presidente, es contundente en sus afirmaciones sobre Venezuela.

Ignacio Ramonet / Exdirector de ‘Le monde diplomatique’ y autor de una veintena de libros.

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Ignacio Ramonet / Exdirector de ‘Le monde diplomatique’ y autor de una veintena de libros.

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febrero 07 de 2014 - 01:34 a.m.
2014-02-07

La libertad de prensa es total en Venezuela, el odio lo ha instigado la oposición y el Gobierno lleva 15 años defendiéndose porque es un Gobierno de paz, el aparato productivo del país funciona bien y el papel higiénico escasea porque se utiliza mucho más, estas son algunas de las frases del reconocido politólogo Ignacio Ramonet en esta entrevista.

El académico español acabó de publicar el libro ‘Hugo Chávez, mi primera infancia’, en el cual relata de dónde nacieron todas las ideas del fallecido expresidente venezolano.

¿Qué conclusiones sacó al escribir el libro sobre Hugo Chávez?

Aprendí mucho con estas conversaciones que se desarrollaron durante tres años, varias veces al año.

Y aunque yo creía conocer bien a Chávez, en realidad no me daba cuenta de cuál había sido su formación. Pensaba que era un militar que venía de una clase media.

Descubrí que era un niño campesino que había sido criado en una región muy atrasada de Venezuela, en los llanos, un pueblo muy pequeño; en condiciones muy modestas, y que conoció la pobreza.

Él representa al niño pobre latinoamericano.

Lo que me interesó fue cómo este niño que era vendedor callejero, llegó a ser ese presidente tan brillante, y eso es lo que se cuenta en el libro. Cómo fue avanzando en la escuela, las lecturas y las experiencias, y descubrí la formación de Chávez. Lo que yo llamo la ‘fábrica’, una muy peculiar e irrepetible.

¿De dónde sacó Chávez sus ideas socialistas?

Chávez tuvo mucha imaginación política. Venezuela era un país de una gran desigualdad e injusticia a pesar de tener todas las riquezas naturales: petróleo, gas, hierro, recursos hidráulicos, tierras productivas; y en ese país el 70 por ciento de la población era pobre.

Con ricos muy ricos y pobres muy pobres.

Él inscribía el proyecto de justicia social de Bolívar.

Su preocupación fue cómo repartir esa riqueza, y le demostró a América Latina que electoralmente era posible tener un programa basado en la salud, la educación y lo social.

Lo que pasó fue que muchos países latinoamericanos siguieron esa vía: la de la justicia social, y desde entonces ninguno de ellos ha perdido unas elecciones. Chávez descubrió que compartir la riqueza tiene todo el apoyo popular electoral.

Leyendo su libro ‘Biografía a dos voces’, sobre Fidel Castro, y ‘Hugo Chávez sin uniforme’, de Cristina Marcano y Alberto Barrera, tiene uno la sensación de que Chávez era uno antes de conocer a Fidel y otro después, completamente influenciado. ¿Tiene usted esa visión?

Sin duda Fidel tuvo una gran influencia, pero Chávez conoció a Fidel cuando salió de la cárcel en 1994.

Para ese entonces, Chávez ya era Chávez y había hecho la rebelión del cuatro de febrero, tenía organizada una célula política en el seno del ejército, ya era un bolivariano, conocía muy bien los textos de Bolívar y tenía la intención de cambiar a Venezuela.

No tuvo la intención de hacer de Venezuela una Cuba. Por otra parte, Chávez no era comunista, mientras que Fidel sí lo es.

Chávez es cristiano y el cristianismo es una dimensión fundamental de la ética chavista, que no es el caso de Fidel.

Por otra parte, Chávez siempre mantuvo el principio de la democracia, a pesar de las tentaciones que pudieron surgir después del golpe de Estado; y sin embargo siempre mantuvo el principio de las elecciones, y por eso es muy diferente de Cuba.

Usted acaba de decir que Chávez fue un presidente brillante; sin embargo, después de 14 años, Maduro heredó corrupción, devaluación, un aparato productivo destruido, un sector agrícola estancado, un sistema energético casi obsoleto y polarización entre otros problemas. ¿Cómo explicarlo?

Una de las dificultades que está viviendo el país es el propio éxito de estas políticas. Cuando usted tiene al 70 por ciento de las personas viviendo en la pobreza, no hay consumo, la gente sobrevive.

Si usted les da a las personas trabajo y hay casi pleno empleo con un salario mínimo elevado, y la vivienda, el estudio, la salud y la gasolina son gratuitos, o el transporte barato, usted dispone de mucho dinero para gastar.

El consumismo, que es la cultura dominante en Venezuela, estalla y todo mundo quiere tener de todo.

El papel higiénico escasea porque la gente lo consume mucho; antes la gente lo consumía menos. Entonces es un país que efectivamente es importador, pero ese es el resultado de que la gente consume mucho más.

Ahora, el Estado está haciendo todo para que el aparato productivo produzca, no a la altura como podría hacerlo; la agricultura produce mucho más que antes, pero no lo suficiente para estar a la par con el aumento del consumo.

En todas las estadísticas, el país produce más que antes, pero no lo suficiente. El consumo se ha duplicado en los últimos 10 años.

Es la misma explicación del Gobierno…

Porque es la realidad.

¿Está de acuerdo con ese modelo ‘paternalista’ de compartir la riqueza, regalando en vez de invertir en la industrialización y la productividad del país?

No era para nada el proyecto de Chávez. Él decía que había que sembrar el petróleo. Había que repartir mejor la riqueza.

Transformar el país para que fuera autónomo desde la agricultura y tener una soberanía alimentaria.

Para mejorar la productividad, nacionalizó mucha industria y siderurgia. Pero el problema es que ningún país petrolero ha conseguido resolver el problema de la renta. Y ese proyecto de producción sigue siendo el mismo del presidente Nicolás Maduro.

Pero Chávez no avanzó, al contrario, todo indica que retrocedió...

Sí avanzó. Ya le dije que las estadísticas lo demuestran.

¿De dónde le nació la idea a Chávez de eternizarse en el poder, ejemplo que copió la izquierda latinoamericana con excepción de Brasil?

No es así. Chávez respetaba mucho la democracia. Decía que no había que limitar las elecciones porque el pueblo es el que elige.

Todo indica que hubo muchas irregularidades y hasta fraude en las elecciones en las que Maduro resultó ganador. ¿Qué opina?

Se ha hablado de fraude en las últimas elecciones, pero usted no hace fraude para ganar por un punto.

Eso lo ha dicho la prensa hostil, lo cierto es que hay elecciones y son válidas, avaladas por organizaciones internacionales. Ningún país ha puesto en duda la calidad de las elecciones excepto Estados Unidos.

En América Latina se dice que el otro legado chavista es coartar la libertad de expresión de los medios de comunicación, y eso se ha extendido a Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. ¿Qué piensa?

Ningún periodista ha sido asesinado o encarcelado en Venezuela. La libertad de prensa es total en Venezuela.

Lo que sucede es que las televisiones de oposición son muy agresivas, los sitios de internet se han multiplicado y es imposible que no haya libertad de prensa. Pero los medios tienen problemas en todas partes.

En Venezuela usted dice lo que le da la gana y después está la realidad jurídica. Quiero decirle que hay muchas cosas que se cuentan y luego está la realidad.

Sí, pero el ejemplo de prohibir publicar fotos violentas para que no se vea que existe la inseguridad... Eso no es libertad de expresión…

Hay unanimidad en Venezuela para decir que el principal problema del país es la inseguridad y debe haber un esfuerzo para rebajarla.

El Gobierno piensa que exhibir imágenes no contribuye a apaciguar, y por eso está pensando en prohibir la televisión violenta.

El Gobierno, por su parte, dice que la violencia es fruto de la necesidad, pero normalmente en Venezuela nadie mata para comer ni para tener lo indispensable, porque lo tiene todo; y sin embargo hay mucha violencia.

Los medios públicos y privados deben contribuir a formar una atmósfera de apaciguamiento.

Hablando de ese tema, ¿no cree usted que el chavismo ha sido el que ha sembrado la semilla del odio en Venezuela, con las constantes ofensas a la oposición, en vez de culpar a la televisión?

Usted tiene razón en parte. Hay que evitar la cultura del odio y desarrollar la de la paz.

Pero déjeme explicarle que cuando el presidente Chávez llegó al poder, utilizaba mucho la palabra amor, la revolución bonita; el odio le llegó cuando le dieron el golpe de Estado.

Usted tiene que leer la prensa de oposición durante años tratándolo de, todo, el mico.. mandante, el racismo; era el primer no blanco que gobernaba Venezuela, y eso a parte de la burguesía se le quedó atragantado, nunca lo aceptó.

El odio lo han instigado ellos, el chavismo lo que siempre ha hecho es calmar a los suyos de manera efectiva y denunciando los ataques. Es un Gobierno que lleva 15 años defendiéndose, no atacando.

Yo le aconsejo que usted lea la prensa de oposición; en ningún país democrático se aceptarían insultos de esa calaña contra un jefe de Estado, mentiras absolutamente gigantescas con respecto a un jefe de Estado.

Quien ha instigado el odio no ha sido el Gobierno chavista, este ha tratado de inscribirse en una cultura de paz.

Pedro Vargas Núñez

Subeditor Portafolio