Los innumerables costos del
terrorismo en el mundo

Las consecuencias económicas de los actos de terror parecen ser mucho más fuertes en los países emergentes con economías poco diversificadas.

Terrorismo en Yemen

EFE

Internacional
POR:
Cristóbal vásquez
marzo 29 de 2016 - 11:47 p.m.
2016-03-29

Ataques terroristas aparecen casi todos los días en las noticias y, por la distancia de estos, en ocasiones no percibimos los costos económicos que tienen estos hechos. El terrorismo no solo causa daños humanos lamentables como los vemos casi todos los días en Irak, Siria y recientemente en Bruselas y París, sino también innumerables costos económicos.

¿Cuánto vale, por ejemplo, mantener el aeropuerto de Bruselas cerrado por una semana? ¿Qué cuesta la asistencia física de las personas afectadas, la limpieza y reconstrucción de la infraestructura? ¿Y el plan de seguridad y de respuesta a los ataques? ¿Cuánto dinero se deja de producir después de un ataque? ¿Cuánto para de consumir una sociedad cuando le da miedo salir a la calle, tomar el metro o ir a los centros comerciales?

Los costos son innumerables. Las primas de los seguros se incrementan drásticamente, el riesgo país se incrementa, la inversión extranjera disminuye, baja la ayuda internacional, se reduce el comercio, baja la calificación crediticia, se merma el consumo, se para la producción, y los turistas escogen otro destino.

Cuantificar los costos directos e indirectos de los actos terroristas es complejo y requiere mirar los efectos a largo plazo. Dar una cifra podría ser aventurado, sin embargo varios estudios muestran lo costoso que pueden llegar a tener los hechos terroristas para una economía.

El Instituto de Economía y Paz, a través del Índice Global de Terrorismo, hace un estimado conservador y afirma que los costos económicos globales del terrorismo en el 2014 fueron de 52,9 billones de dólares y prevé que en el 2015 sean de hasta 70 billones teniendo en cuenta los ataques de París.

Vale aclarar que esta aproximación no cuenta los costos indirectos del terrorismo. La metodología usada para calcular el costo económico en este índice incluye los salarios perdidos de las personas lastimadas y asesinadas, y los efectos inmediatos en los ingresos de las familias y amigos de la víctima. El estudio no considera los costos adicionales como el aumento en los niveles de seguridad o el incremento de los precios de los seguros del área afectada o lo que se pierde en términos comerciales al cerrar las fronteras y los puestos de entrada.

Un análisis un poco más arriesgado hecho por el New York Times después del ataque del 11 de Septiembre calcula que el daño económico verdadero de los hechos pudo haber sido de 3,3 trillones de dólares. El perjuicio físico fue estimado en 55 billones; el detrimento en infraestructura, 123 billones; el costo del desarrollo de un departamento para la seguridad interna del país 587 billones; la financiación de la guerra 1.6 trillones, y los costos asociados a la guerra, US$ 867 billones.

Otro estudio riguroso sobre el tema hecho por la revista Finanzas y Desarrollo del Fondo Monetario Internacional que trata de calcular el impacto en la inversión extranjera directa en distintos países del mundo. “Desde mediados de 1970 hasta 1991, incidentes terroristas redujeron la inversión extranjera directa en España por 13.5 por ciento y 11.9 por ciento en Grecia”, afirma el estudio.

Más allá de los números

Parece haber una consenso en que las consecuencias económicas del terrorismo son mucho más fuertes en los países emergentes con economías poco diversificadas y con gobiernos débiles donde un ataque afecta considerablemente la fuente de ingresos de una nación.

“Si el terrorismo daña la actividad productiva en un sector en una economía diversificada, los recursos pueden fluir a otro sector. Adicionalmente, las economías desarrolladas tienen más y mejores recursos para contrarrestar el terrorismo, que en consecuencia, reduce el número de actividades terroristas”.

El estudio señala que contrariamente a las economías desarrolladas, las pequeñas, que están enfocadas en pocos sectores, no tienen tanta capacidad de maniobra. Los recursos laborales y de capital de estos países pueden terminar en sectores menos productivos o son retirados a otros países que presten más seguridad. Además, estos países no poseen la capacidad de respuesta que tienen los países desarrollados porque no tienen la tecnología y los equipos en sus fuerzas armadas para contrarrestar los ataques terroristas. Lo anterior hace que la amenaza de los grupos al margen de la ley persista y espante cualquier tipo de inversionista. “Los costos macroeconómicos sobre este tipo de países tienden a generar impactos más profundos y duraderos”, dice el estudio.

Costos en Colombia

Según cifras presentadas por el diario ‘El Colombiano’, en 2013 se destinaron 39.959 millones de pesos a las reparaciones de pozos petroleros, en el 2014 la cifra llegó a 142.140 millones, es decir 1.045 millones de pesos por cada atentado; y solo en los dos primeros meses de 2015 se destinaron 500.000 millones de pesos.

Según Campetrol, En 2014 hubo 136 taques a la infraestructura petrolera y 228 durante el 2013.

A partir del último reporte del índice de Global de Terrorismo, Colombia se encuentra en el puesto 17 con un promedio de 256 lesiones ocasionadas por ataques terroristas y 397 daños a la propiedad. Una mejora a teniendo en cuenta que hace 15 años el país estaba en el tercer puesto a nivel mundial.