Iraníes temen una confrontación en medio de ‘guerra’ de palabras

El líder iraní exhortó a los estadounidenses a darse cuenta de que la paz con Irán era la madre de todas las paces.

Los ciudadanos esperaban reformas en el país.

Los ciudadanos esperaban reformas en el país.

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julio 27 de 2018 - 08:30 p.m.
2018-07-27

Hace poco más de un año, cientos de miles de iraníes salieron a las calles para celebrar la aplastante victoria de Hassan Rouhani en una elección considerada como un referéndum sobre el acuerdo nuclear. Pero ahora muchos temen que el país se está encaminando hacia una posible confrontación, conforme Teherán y Washington intercambian una retórica cada vez más beligerante.

“Tal y como se ven las cosas, la confrontación con EE. UU. puede volverse inevitable”, aseguró un empresario petrolero con vínculos con el régimen.

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Rouhani, uno de los principales arquitectos del acuerdo de 2015, prometió que Irán renovaría su compromiso con el mundo y que utilizaría el trato para atraer inversiones muy necesarias para la república.

Las preocupaciones de los iraníes se acrecentaron esta semana después de que Trump advirtió sobre severas “consecuencias” si amenazaban a EE. UU. Las palabras duras de Trump hacia la república fueron aparentemente desencadenadas por la advertencia de Rouhani sobre el riesgo de guerra entre los dos países. El líder iraní fue citado exhortando a los estadounidenses a darse cuenta de que la paz con Irán era la “madre de todas las paces”, mientras que el conflicto sería la “madre de todas las guerras”.

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La retórica destaca cómo Rouhani, quien es considerado un pragmático, está alejándose de su lenguaje diplomático habitual, ya que el enfrentamiento lo está acercando más a la postura de los miembros de línea dura del régimen que sufrieron una humillante derrota en las elecciones.

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Su dura postura le ha ganado los aplausos de la élite de la Guardia Revolucionaria y del sistema judicial, de línea dura. En contraste, las fuerzas a favor de la reforma, que aseguraron las victorias de Rouhani con la esperanza de que él abriría el país, han guardado silencio. Pero incluso los reformistas aceptan que, debido al orgullo nacional, las diatribas de Trump están obstaculizando las posibles conversaciones.

“Es venenoso negociar con Trump dadas las circunstancias”, explica Hossein Marashi, un alto político reformista. “Cuando nos enfrentamos a ataques injustos, no tenemos más remedio que responder. Este enfoque de EE. UU. no es sostenible y debemos esperar hasta que haya un cambio en el próximo Congreso”.

Sin embargo, hace un año, los partidarios de Rouhani esperaban que él usaría su segundo mandato para resolver otros asuntos con el Occidente, con el acuerdo nuclear como elemento central de su agenda económica y de política exterior. El Presidente prometió que trabajaría para que se levantaran las sanciones, insinuando que estaría dispuesto a negociar con Occidente sobre el papel de Irán en Medio Oriente y su programa de misiles balísticos.

Pero la decisión de Trump de retirarse del acuerdo y de imponer más sanciones a Irán ha frustrado esas esperanzas. Muchos iraníes creen que Trump está presionando para un cambio de régimen. “La república islámica no puede renunciar a sus políticas regionales y de defensa bajo la presión de EE. UU., lo cual equivale a su muerte”, dijo un empresario cercano al régimen.

Washington acusa a Irán de inmiscuirse en conflictos árabes y de avivar el extremismo y el sectarismo. Teherán dice que está combatiendo a terroristas financiados por Estados rivales.

Es probable que las tensiones aumenten con las sanciones que entrarán en vigencia en agosto y noviembre, incluyendo aquellas sobre las exportaciones petroleras y la banca. Rouhani le advirtió a Trump que no “juegue con la cola del león”. Agregó que cualquier movimiento de ese tipo -que afectaría la línea de vida económica de la república -equivaldría a una “declaración de guerra” contra la nación.

Esta declaración fue precedida por otra en la que el líder iraní sugirió que la república podría interrumpir la navegación a través del Estrecho de Ormuz, el canal crucial a través del Golfo.

Sin embargo, Rouhani logró convencer al ayatolá Ali Khamenei, el líder supremo de Irán y crítico feroz de EE. UU., a moderar su respuesta frente a los ataques de Trump y a apoyar la idea de que Irán permanezca en el acuerdo nuclear. Los analistas dicen que esto es parte del esfuerzo de Teherán por seguir trabajando con los signatarios europeos, mientras esos países trabajan para contrarrestar el impacto de las sanciones estadounidenses.

La estrategia es enfrentar de manera pública a EE. UU., mientras esperan que sobreviva el acuerdo nuclear y que Trump no gane un segundo mandato, dicen los analistas. El régimen islámico eventualmente podría estar dispuesto a sentarse en la mesa de negociaciones, ya que está siendo oprimido por la presión económica y la disidencia popular. Pero eso no sucederá mientras los líderes iraníes crean que Trump no aceptará nada menos que la rendición total del régimen.

Najmeh Bozorgmehr

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