JP Morgan cierra las cuentas a 3.500 clientes extranjeros

El Banco aclaró que el exministro José Antonio Ocampo ha sido buen cliente. La decisión incluye a funcionarios y exfuncionarios públicos no estadounidenses y obedece a una política de regulación.

El JP Morgan es uno de los bancos más grandes de EE. UU. y aplica medidas para prevenir malos manejos.

Agencias

El JP Morgan es uno de los bancos más grandes de EE. UU. y aplica medidas para prevenir malos manejos.

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mayo 07 de 2014 - 03:52 a.m.
2014-05-07

El JP Morgan, uno de los bancos más grandes a nivel global, les envío hace algo más de un mes un mensaje de preaviso a cerca de 3.500 de sus clientes de cuentas corrientes y otros productos, para que retiraran su dinero y las cerraran.

El común denominador de este listado es que se trata de personas que fueron o son funcionarios públicos de sus países de origen. No hay ningún estadounidense.

Entre los afectados hay ciudadanos con funciones diplomáticas, provenientes de todos los continentes y uno de los afectados es el colombiano José Antonio Ocampo, quien hace unos años fue candidato a presidir el Banco Mundial (BM).

El argumento del JP Morgan es que adelanta esta campaña con el fin de prevenir sanciones por violaciones contra el lavado de dinero.

Aunque el Banco aclaro que ese no es el caso de José Antonio Ocampo, la situación no solo ha incomodado al exministro de Hacienda, pues le congelaron sus cuentas la semana pasada, sino que señala que esas son prácticas de trato discriminatorio.

“Traté de argumentar que en mi caso se trataba de una práctica sin justificación, pero no hubo respuesta favorable y el viernes terminé con la cuenta cerrada y los fondos congelados”, cuenta Ocampo.

Esta semana, dicha cuenta fue reabierta, bajo la condición de cerrarla durante los próximos 30 días.

Entonces, la alternativa de Ocampo, actualmente profesor de la Universidad de Columbia, fue radicar una queja en la Oficina de Protección al Consumidor Financiero, creada hace tres años en Estados Unidos, argumentando que en esa decisión del Banco hay discriminación por nacionalidad, pues no se le aplica a estadounidenses.

“Es arbitrario, aunque los bancos están en todo su derecho a revisar a sus clientes, para saber quiénes son buenos y quiénes malos, no pueden hacer algo tan burdo contra funcionarios públicos de otros países, quitándoles sus servicios”, dice Ocampo, quien cuenta que tiene una relación comercial con el JP Morgan hace algo más de diez años, cuando llegó a trabajar a la sede Naciones Unidas en Nueva York, y acudió a la sucursal más cercana de un banco para abrir cuenta, y era la del Chase, hoy en día JP Morgan.

Lo cierto es que tras oir sus reclamos y reabrirle la cuenta de manera provisional, el JP Morgan admitió que el caso de Ocampo no se trata de una evaluación negativa de su comportamiento como cliente, aunque el profesor de Columbia sigue considerando que es víctima de “un abuso, a pesar de haber sido excelente cliente de un banco bien reputado, que se enorguellece de ser multinacional, así discrimine a ciudadanos no estadounidenses”, dijo el exministro.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Por su parte, el JPMorgan le argumentó al diario británico Financial Times (FT) que estaba cerrando las cuentas y tarjetas de crédito de todos los altos funcionarios del gobierno, no estadounidenses actuales y anteriores, “debido al aumento de los costos de cumplimiento”.

“Los bancos tienen la obligación de someter las cuentas de esas personas, políticamente expuestas, a escrutinio adicional. La prohibición afecta a 3.500 cuentas”, dijo la entidad.

La razón de esta medida bancaria es que, tras la crisis financiera y bursátil del 2008, las multas por cualquier violación contra el lavado de dinero han aumentado de manera significativa en Estados Unidos, y, el JPMorgan ha tenido que pagar millones de dólares por una variedad de anormalidades detectadas el pasado año.

Por esa razón, la entidad financiera creó la unidad de la simplificación, que busca las cuentas con mayores riesgos, e incluye el cierre del servicio a funcionarios de embajadas.

“Esta decisión no es una reflexión sobre la forma en que estos clientes han manejado sus cuentas, sino más bien el resultado de nuestro enfoque en los controles internos, que es nuestra prioridad número uno en la actualidad”, le explicó el Banco al FT.

EL CITI FUE LA OPCIÓN DE OCAMPO

Finalmente, José Antonio Ocampo, trasladó sus recursos al Citibank, donde su esposa tiene cuentas y productos. Además, otros funcionarios de Naciones Unidas, de origen africano, le sugirieron que acudiera a esa entidad.

“Hoy (ayer) estuve en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Naciones Unidas y me contaron que muchos de los afectados están llevando allí su plata”, agregó Ocampo. Este control, teóricamente podría extenderse a Tony Blair, exprimer ministro británico, aunque el FT dice que estaría eximido por trabajar con ese banco.

jaivia@eltiempo.com

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