Kenia le declaró la guerra a Al Shabab

El Ejército bombardeó bases del grupo yihadista en el sur de Somalia.

El ataque contra la Universidad de Garissa es el peor desde el atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi en 1998,

Archivo particular

El ataque contra la Universidad de Garissa es el peor desde el atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi en 1998,

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abril 06 de 2015 - 12:07 p.m.
2015-04-06

La Fuerza Aérea de Kenia ha bombardeado dos bases del grupo yihadista Al Shabab en el sur de Somalia en respuesta al ataque perpetrado el pasado jueves contra una universidad keniana, en la que los terroristas mataron a 148 personas, informaron hoy fuentes militares.

El Ejército keniano ha lanzado su ataque contra las bases de los terroristas en Gondodowe e Ismail, en Gedo, una región en el sur de Somalia y fronteriza con Kenia, confirmaron estas fuentes al diario keniano The Standard.

Se trata del primer ataque de las Fuerzas de Defensa de Kenia (KDF, en inglés) tras la matanza de la Universidad de Garissa, reivindicada por Al Shabab en esta ciudad del noreste de Kenia y muy próxima también a Somalia.

"Nos hemos centrado en estas dos áreas porque, de acuerdo con la información de que disponemos, los milicianos (de Al Shabab) vienen de allí para atacar Kenia", indicaron las mismas fuentes, que sin embargo no precisaron si se han producido víctimas.

Kenia ha tenido dificultades para detener el flujo de yihadistas y armas de Al Shabab a través de la porosa frontera de 700 kilómetros que comparte con Somalia. Esto ha permitido que, en el último año, hayan incrementado los ataques contra ciudades fronterizas, como Mandera o la propia Garissa.

El ataque contra la Universidad de Garissa es el peor desde el atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi en 1998, que causó 213 muertos.

Al Shabab han matado a más de 400 personas en Kenia desde abril de 2013 en represalia por la presencia de tropas kenianas en Somalia para combatir a los yihadistas, que pretenden instaurar un estado de corte wahabí en su país. 

"147 NO ES SOLO UN NÚMERO" 

Miss Universidad de Garissa, Mary Muchiri, posa coqueta desde una foto congelada en Twitter sobre un epitafio virtual, "147 not just a number" ("147 no es solo un número"), que comparte en las redes sociales con las otras víctimas de la matanza de Al Shabab en Kenia.

Familiares, amigos y personalidades les rinden homenaje así en internet, lanzando un grito que también pretende rescatar del olvido a los 142 estudiantes y seis soldados asesinados el pasado jueves por los radicales somalíes, según datos oficiales (uno más de los que se conocían cuando se creó este "hashtag" o etiqueta).

"Los nombraremos uno a uno", advierte la activista Ory Okolloh, autora de la etiqueta "147 not just a number", con la que quiso llamar la atención dentro y fuera del país africano. Internautas de todo el mundo han criticado la escasa movilización internacional ante el ataque contra esta universidad -en el que todas las víctimas han sido kenianas- respecto a otros como el perpetrado contra la revista francesa Charlie Hedbo o incluso el asalto al centro comercial Westgate de Nairobi, donde también murieron numerosos extranjeros.

Pero más allá de la llamada de atención a la opinión pública internacional, los kenianos reclaman un cambio en un país demasiado acostumbrado a las matanzas y al miedo.

"El silencio no seguirá siendo nuestro lenguaje nacional", espeta Okolloh, una de las 100 personas más influyentes según la revista Time en 2014.

El célebre escritor Binyavanga Wainaina, que figuraba en esa misma lista, también dirige sus críticas al Gobierno y sociedad kenianas, que según asegura en una declaración publicada en su perfil de Facebook "debe recordar" a todas sus víctimas.

 "No somos una nación si no podemos recordar a todos los ciudadanos que perdemos (...) El olvido no es bueno", sentencia. También bajo la etiqueta "They have names" ("Tienen nombres"), los kenianos han colgado fotos de sus amigos, hijos y hermanos, jóvenes que posan casi siempre alegres sin sospechar que Al Shabab les arrebataría su futuro.

Yvonne Makori -"amiga, hermana, hija y la única esperanza de la familia"- parecía feliz cuando la fotografiaron, y Beth Kamunge sonríe pero más comedida, desde una instantánea en blanco y negro. "Janet Akinyi escribió a su novio antes de morir en el ataque a la Universidad de Garissa", cuenta un usuario.

Aunque más de 60 cadáveres ya han sido identificados, decenas de familias hacen cola hoy en el tanatorio de Chiromo, donde durante esta jornada se espera identificar a los cerca de 80 cuerpos restantes, tarea que complica el mal estado de algunos de los cadáveres, relatan medios locales. Pese a que el de Garissa ya es el peor atentado de Al Shabab en Kenia, algunos echan de menos una repuesta del Gobierno similar a la de otro ataque reciente: el asalto al Westgate en septiembre de 2013, donde murieron al menos 67 personas.

"Para el Westgate hubo una orden ministerial que ordenó a hospitales y tanatorios asistir a las familias. ¿Y en el ataque a Garissa?", denuncia el famoso activista Boniface Mwangi.

Desde su atalaya virtual, el bloguero llama a las autoridades kenianas a proveer de comida y bebida a las familias que han llegado desde muchos puntos del país para identificar a sus hijos. Mwangi, responsable de la mayoría de las manifestaciones que se organizan contra la corrupción y la violencia en Kenia, también pone en duda que la cifra oficial de 148 muertos sea real, y la eleva por encima de los 200.

Para luchar contra la opacidad, se ha puesto en marcha una iniciativa en la red titulada: "No olvidados", que pretende reunir datos sobre los muertos en Garissa y otras tragedias terroristas recientes.

Quizás sean los propios kenianos quienes hagan realidad el deseo del escritor Wainaina: "quiero ir a un lugar. Un trozo de tierra, también un lugar virtual, donde podamos encontrar todos los nombres de quienes han muerto por Kenia desde 1963 (...) Quiero conocer la vida de los que ya no son visibles, pero cuya sangre importaba". 

EFE