La incertidumbre será la norma en el 2017

En la sesión de Davos que analizó la economía mundial se pronosticaron tasas de interés más altas y un dólar más fuerte.

Foro Económico Mundial

Panel del último día del Foro Económico Mundial, en Davos.

Bloom

Internacional
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Portafolio
enero 20 de 2017 - 07:59 p.m.
2017-01-20

Una de las sesiones que más público reúne usualmente en Davos, es la que le pasa revista al estado de la economía mundial y la de este viernes no fue la excepción a esa norma.

En el auditorio principal del Centro de Congresos de la población suiza estuvieron presentes Christine Lagarde, la directora del FMI, Laurence Fink, presidente del fondo de inversión BlackRock, Haruhiko Kuroda, encargado del Banco del Japón y Philip Hammond y Wolfgang Schäuble, ministros de hacienda de Gran Bretaña y Alemania, respectivamente.

El parte inicial lo entregó el columnista del Financial Times, Martin Wolf, quien era el moderador de la charla. El analista destacó el optimismo de los mercados, sumado al hecho de que cada región importante del planeta se encuentra en crecimiento.

Cuando el Fondo Monetario publicó sus proyecciones a comienzos de esta semana, fue la primera vez en más de un lustro que las apuestas superaron las que tradicionalmente se hacen en octubre.

Al respecto, Lagarde agregó que parte de la mejora en las perspectivas está relacionada con el programa de estímulo que podría en marcha Donald Trump. Sin embargo, advirtió que si viene una oleada proteccionista, el efecto neto sería negativo.

A lo anterior agregó que todo apunta a tasas de interés más altas y a un dólar más fuerte. Cualquier exceso en esas variables puede ocasionar traumatismos en diversos países cuyos niveles de deuda son elevados.

El ‘Brexit’ también saltó a la palestra, con la aspiración británica de que ojalá la separación sea amistosa y la advertencia germana de que acabar el matrimonio tendrá muchas aristas. La discusión sirvió para recordar que la política asumirá un rol todavía más importante en la marcha de diferentes zonas y que la incertidumbre es ahora la norma.

Al final, el mensaje se concentró en afirmar que no hay certezas, aunque sí la esperanza de que prime el sentido común, especialmente en Washington.

Fink insistió en que conoce a buena parte de los integrantes del nuevo gabinete y defendió su profesionalismo, por lo cual pidió calma. Aun así, señaló que no se pueden dejar de lado las inquietudes de la clase media con respecto a inclusión, distribución del ingreso y oportunidades de trabajo. La lista de tareas, no solo es amplia, sino exigente.