‘Las corporaciones lucharán silenciosamente contra Trump’

“Muchos republicanos están mucho más a favor del comercio liberalizado y son mucho más escépticos del gasto del Gobierno”, afirma Kahler.

Donald Trump

El presidente electo de EE. UU., Donald Trump, anunció los primeros nombres de su equipo en materia económica.

EFE

POR:
Portafolio
enero 16 de 2017 - 07:56 p.m.
2017-01-16

Miles Kahler, experto en economía internacional e instituciones financieras y miembro del Concejo en Relaciones Internacionales (CFR, por sus siglas en inglés), afirma que Donald Trump, presidente entrante de Estados Unidos, no tendrá fácil aplicar sus medidas económicas por la resistencia que despiertan entre los mismos republicanos, que las multinacionales no van a sacrificar ganancias para crear empleos en ese país y que el tiempo ya comenzó a correr para cumplirles las promesas a sus votantes.

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¿Cuáles problemas puede tener Trump para cumplir con su programa económico?

Las restricciones pueden ser nacionales e internacionales. Lo que pueda lograr Trump dependerá de si puede mantener unida a su coalición republicana -el Congreso en particular- para aquellas políticas que requieren su aprobación. Impuestos e infraestructura y parte de su política comercial, sino todo, también dependen del Congreso.

El amplio esquema de la política económica presentado en la campaña se enfrentará a obstáculos, pero esto no significa que no pueda establecer algo de lo que quiere hacer.

¿Continúa la división dentro de los republicanos?

Sí. Muchos están en desacuerdo con él sobre las políticas comerciales y están mucho más a favor del comercio liberalizado y son mucho más escépticos del gasto del gobierno particularmente en la infraestructura.

Mucha gente de la comunidad empresarial, con amigos en el Congreso, está amenazada por las medidas de Trump. Por ejemplo, en la actitud contra México no todos están de acuerdo y hay una fuerte oposición. Si algo agresivo ocurre veremos conflicto y fricción.

Otra cosa es que si la economía cambia y las cosas comienzan a salir mal, sería difícil para él porque perdería el apoyo del Congreso.

¿Cómo ve las amenazas respecto al comercio internacional?

China es un problema serio porque si Trump incurre unilateralmente en sanciones comerciales contra ese país, es probable que tomen represalias.

En cuanto al Nafta, puede intentar renegociarlo pero Canadá y México no. Entonces no se sabe qué haga porque es un acuerdo internacional ratificado por el Congreso.

En algún momento tendrá que decidir si retirarse de la Organización Mundial de Comercio (OMC) o violar las reglas dentro de ella.

¿Le preocupan a Trump las normas de la OMC?

El problema es que sino sigue las reglas otras grandes potencias económicas pueden rechazarlo por haber violado las normas de la OMC.

¿Tiene el suficiente apoyo político para retirarse de la OMC si quiere?. Y si la OMC le va a imponer sanciones, ¿cuál sería la reacción de Trump?

Trump dice que quiere hacer crecer la economía a 4%, pero analistas opinan que estructuralmente no está preparada para ello. ¿Qué opina?

Muchos economistas son muy escépticos de que Estados Unidos pueda crecer a esa tasa -porque la fuerza de trabajo está creciendo lentamente y la inversión y la productividad han estado relativamente baja-, lo que estructuralmente le impide crecer más rápido.

¿Cómo cambiar esa situación?

El problema es que tenemos una población que envejece y por este motivo no podemos incrementar la fuerza de trabajo. El crecimiento, la producción y la inversión requieren tiempo.

¿Tendrá éxito en forzar a las multinacionales para producir en Estados Unidos?

La idea de que intimidará a las multinacionales estadounidenses a reducir los mercados de ganancias produciendo más en Estados Unidos cuando otros competidores en países como Japón, China y Europa pueden hacerlo donde quieran, simplemente no va a suceder.

La economía estadounidense está altamente globalizada y las empresas más productivas e importantes que más exportan también importan mucho. Las cadenas de suministro son complicadas.

Se enfrenta a más de 25 años de globalización y habrá mucha resistencia desde muchas partes.

Las corporaciones lucharán silenciosamente, no abiertamente, porque hay muchas maneras de globalizarse sin hacer ruido.

El acero -sustituido por un cambio tecnológico- no va a regresar. Los trabajos no pueden ser devueltos de nuevo a Estados Unidos en este caso.

¿Cómo cree que serán las relaciones de la administración Trump con Latinoamérica?

El Nafta siempre fue políticamente motivado. Al momento de firmarse tuvo más controversia política que cualquier otro tratado de Estados Unidos.

El sueño de George Bush del Tratado de Libre Comercio de las Américas, a comienzos de este siglo, fracasó porque Latinoamérica nunca ha estado interesada en acuerdos multilaterales profundos con Estados Unidos.

Con Trump, no parece que la región vaya a ser un objetivo agresivo en cuanto al comercio, aparte de México. Será impactada seguramente, al igual que la economía global, si se da una guerra comercial con China, que parece que va a ser un objetivo desde los primeros días de su administración.

Ahora, Trump no es que esté en contra de los tratados de libre comercio cien por ciento, y eso se ve en que ya ha dicho que quiere firmar uno con el Reino Unido.

¿Cómo cree que cambiará la economía en 4 años de Trump?

El paralelo más cercano, en una escala más pequeña, ocurrió durante la administración Reagan.

Los republicanos permitirán un mayor déficit fiscal, que es a lo que siempre se han opuesto, más reducción de impuestos para los ricos, y un aumento inmediato en el crecimiento económico -que en algún momento se detendrá-.

Durante Trump se revaluará el dólar y habrá tasas de interés más altas, lo que tendrá un efecto en América Latina porque los créditos son en dólares.

En los 80, Reagan revirtió el rumbo al proteccionismo con medidas unilaterales -aunque no eran proteccionistas en general- y aumentó los impuestos.

El principal tema será si Trump puede cumplir políticamente las promesas que le hizo a las personas que votaron por él. No está claro que estas políticas se ocuparán de la desigualdad, el empleo manufacturero, el número de trabajadores no calificados y semicalificados. ¿Qué harán esos votantes? Tiene dos años para las elecciones del Congreso y cuatro para las presidenciales y el reloj ya empezó a correr para cumplir con esas promesas.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio

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