Las reformas en Cuba dependerán de Trump

Una política agresiva cerraría lucrativas oportunidades para empresas estadounidenses.

Cuba

Los vuelos comerciales de Estados Unidos a Cuba comenzaron a llegar desde agosto pasado.

AFP

Internacional
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noviembre 27 de 2016 - 02:13 p.m.
2016-11-27

La muerte de Fidel Castro puede ofrecer a su hermano menor Raúl un mayor margen para profundizar reformas económicas, pero el cambio dependerá también de si el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, decide trabajar con Cuba o enfrentarse a ella.

Hace dos años, el menor y más pragmático de los Castro gestionó un acercamiento con su viejo enemigo de la Guerra Fría que ha permitido que los vuelos comerciales, las remesas de dólares y los turistas estadounidenses se multipliquen en la isla caribeña necesitada de recursos.

Los avances pueden revertirse fácilmente si Trump mantiene la línea dura que mostró en el final de su campaña, cuando prometió cerrar la embajada en La Habana abierta hace sólo un año y renegociar los acuerdos de Barack Obama para normalizar las relaciones con Cuba.

Sin embargo, la muerte de Castro ofrece a Trump la oportunidad de seguir involucrado con un acercamiento a Cuba que es popular entre los votantes y los empresarios de Estados Unidos.

Con Fidel Castro muerto a los 90 años y con la promesa de Raúl Castro, de 85 años, de retirarse a comienzos de 2018, la relación con Cuba se hace más fácil en un plano simbólico.

Trump no se había referido a Cuba desde su elección y su primera respuesta a la noticia ofreció pocas luces de hacia dónde irá. “Si bien las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no se pueden borrar, nuestro gobierno hará todo lo que pueda para asegurarse que finalmente el pueblo cubano pueda comenzar su camino hacia la prosperidad y la libertad”, dijo en un comunicado.

Trump podría decidir que la partida de Castro es una oportunidad para presionar al gobierno comunista a hacer concesiones, como liberar a disidentes políticos apresados u otorgar algún acceso preferencial al mercado cubano para productos y servicios estadounidenses.

“El presidente electo Trump podría de manera simplista ver una opción de reiniciar una relación de adversarios (...) para probar que es el hombre fuerte que ha dicho que es”, dijo Paul Hare, un exembajador británico en Cuba.

La isla depende en gran medida de la ayuda económica de Venezuela, pero la profunda crisis económica y política en Caracas ha implicado que la isla recibe menores volúmenes de petróleo a precios subsidiados en comparación con el pasado.

Las relaciones más cercanas con Estados Unidos han ayudado y un retroceso en esa área podría debilitar aún más la economía cubana, atribulada ya por el bajo precio internacional de las materias primas.

Pero una política agresiva por parte de Trump cerraría lucrativas oportunidades para empresas estadounidenses y las pondría a disposición de firmas europeas o asiáticas.
Ello afectaría a empresas como American Airlines, que tiene previsto iniciar vuelos directos a La Habana hoy por primera vez en 50 años.

“La muerte de Fidel es otra razón para continuar las políticas de los últimos dos años. El cambio llegó para quedarse en Cuba y Estados Unidos puede ser parte de él o sentarse en un costado en los próximos cuatro años”
, dijo Jason Marczak del centro de análisis Atlantic Council en Washington.

‘NO HABRÁ CAMBIO POLÍTICO’

La muerte de Fidel Castro, además de su “fuerte simbolismo” por haber sido el líder de la Revolución Cubana, no generará cambios políticos en la isla, expresó el experto en política internacional Eduardo Gamarra. “No va a cambiar nada internamente, todo está controlado”, aseguró Gamarra, profesor de Relaciones Políticas e Internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

El catedrático explicó que Cuba había estructurado una transmisión del poder desde antes de que Castro se enfermara de “diverticulitis”, mal que lo obligó en 2006 a delegar el poder en su hermano Raúl.

“La muerte de Fidel no es algo que cae de sorpresa a la estructura de poder de Cuba, que se ha venido preparando para eso desde hace mucho tiempo (...) y que tiene además una línea de sucesión establecida”, indicó Gamarra.

Reuters