Lisboa salva a Espírito Santo, pero no a sus accionistas

Portugal se despertó el lunes con un nuevo banco nacido de la parte sana del Banco Espírito Santo, rescatado por el Estado portugués y sus competidores, mientras los activos tóxicos han quedado en manos de sus accionistas.

El banco anunció pérdida trimestral de 3.570 millones de euros por su exposición a la deuda del resto del grupo Espírito Santo.

Reuters

El banco anunció pérdida trimestral de 3.570 millones de euros por su exposición a la deuda del resto del grupo Espírito Santo.

Internacional
POR:
agosto 04 de 2014 - 07:38 p.m.
2014-08-04

Bautizada Novo Banco, la nueva entidad ha recibido una inyección de capital de 4.900 millones de euros, de ellos 4.400 procedentes del fondo de 12.000 millones concedido para recapitalizar a los bancos en el marco de la ayuda concedida a Portugal en mayo de 2011 por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Los 500 millones restantes los ha aportado el Fondo de Resolución alimentado por los bancos portugueses creado en 2012 a demanda de la troika UE-BCE (Banco Central Europeo)-FMI para hacer frente a la crisis.

Los mercados acogieron bien esta solución. Aunque las acciones del Banco Espírito Santo estaban suspendidas de cotización, la Bolsa de Lisboa subió un 0,98 por ciento y los intereses del bono de deuda portugués a diez años cayeron a 3,623 por ciento contra el 3,701 por ciento del viernes.

"El plan de ayuda es positivo porque hay un verdadero reparto entre los accionistas y los tenedores de deuda subordinada por un lado, y el Estado que recurre a una parte de sus reservas para recapitalizar el nuevo banco", comentó Alan Lemangnen, economista de Natixis.

La operación tuvo "un impacto presupuestario limitado" para Portugal, pero disminuye "las reservas disponibles" para gestionar un impacto futuro, estimó la agencia de calificación Fitch.

NUEVAS REGLAS EUROPEAS

Mientras llega la Unión Bancaria, las reglas europeas ya prevén que accionistas y acreedores no prioritarios contribuyan al rescate de un banco antes de que se recurra a la ayuda del Estado.

La solución anunciada es la "que mejor defiende a los contribuyentes pero también a los clientes particulares y a las empresas que trabajaban con el BES", dijo el primer ministro, Pedro Passos Coelho. Sin embargo, los pequeños accionistas del BES están furiosos.

"Están indignados y se sienten impotentes. Han perdido la confianza en el sistema financiero", dijo el presidente de la Asociación de Inversores del Mercado de Capitales, Octavio Viana.

El banco francés Crédit Agricole, segundo accionista tras la familia Espírito Santo, no ha reaccionado tras haber aprovechado el último aumento de capital realizado en mayo para reducir su participación del 20,1 por ciento al 14,6 por ciento.

El nuevo banco que agrupa los activos sanos del BES será propiedad del Fondo de Resolución de Bancos, que tendrá que reembolsar al Estado el préstamo de 4.400 millones de euros cuando venda la entidad, mientras que los "activos problemáticos" quedarán en el seno de una estructura que se encargará de deshacerse de ellos.

ACTIVOS TÓXICOS

Entre los activos tóxicos figuran la deuda de alto riesgo de los tres principales 'holdings' de la familia Espírito Santo, que presentaron concurso de acreedores ante las autoridades de Luxemburgo, y las partes de la filial del BES en Angola.

El Banco Central de Angola anunció el lunes su intención de inyectar 3,8 millones de euros en el BES Angola, si bien el banco es sospechoso de acordar préstamos de alto riesgo.

Esta operación vuelve inútil la garantía del Estado, según el Banco Central. Respecto al banco en Portugal, "se han disipado las incertidumbres que amenazaban a la institución en los últimos tiempos", dijo en un comunicado el presidente del "Novo Banco", Vitor Bento.

Este reputado economista asumió las riendas del BES a mediados de julio tras la destitución de Ricardo Salgado, acusado de blanqueo de dinero y evasión fiscal (Entérese qué ha sucedido con el banquero luso).

Desde entonces, el banco anunció una pérdida trimestral récord de 3.570 millones de euros por su exposición a la deuda del resto del grupo Espírito Santo, obligando a las autoridades a intervenir.

AFP