Máxima censura en China

Hay censura a series de ficción y restricciones sobre las redes privadas virtuales y el Gmail.

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enero 31 de 2015 - 01:35 a.m.
2015-01-31

Paso a paso, China cerca cada vez más el uso de internet: series de ficción censuradas, usuarios detenidos y, ahora, restricciones sobre las redes privadas virtuales (VPN) y el correo de Google, Gmail, dan muestra de la creciente capacidad del llamado “gran cortafuegos” de la potencia asiática.

Desde que se puso en marcha en 2003, este protocolo que bloquea páginas web y filtra los resultados en los buscadores ha intentado lo inicialmente impensable, poner diques al mar digital en el país con más internautas del planeta.

Pero la sofisticación de la tecnología y ciertos eventos que desataron el temor de las autoridades comunistas, como el rol determinante de las redes sociales en las revueltas de la Primavera Árabe en 2010, despertaron las capacidades y la astucia de los censores.

El último objetivo han sido las famosas VPN, servicios de pago para conectarse a servidores de otros países y así poder acceder a páginas no permitidas en China como Twitter, Facebook o Gmail, ésta última inaccesible desde finales de diciembre a través de conexiones internas sin que haya habido ninguna información oficial.

En cuanto a las VPN, compañías del sector como Astrill informan desde hace una semana a sus usuarios en China de que algunos de sus servicios están siendo bloqueados en los dispositivos que emplean el sistema operativo iOS de Apple.

“Interceptar e interferir en servicios de correo electrónico extranjero como Gmail y poniendo el objetivo en IPSec, que es utilizado principalmente por empresas, es sólo una forma con que China nos dice: ‘No os queremos aquí’”, reza el mensaje.

Ni a ellos ni a series televisivas estadounidenses como Shameless, Empire y Agent Carter, retiradas recientemente de las principales páginas de reproducción de vídeos chinas tras una orden del Gobierno.

Antes, series como The Big Bang Theory o The Good Wife también habían sido censurados, lo que provocó el descontento de sus seguidores en China.

Pero lo que más preocupa a organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch es la detención de centenares de blogueros y usuarios de redes sociales en virtud de la normativa impuesta en 2013 de limitar a 500 el número de veces que un mensaje puede ser "reenviado" sin que el autor asuma responsabilidad legal. En caso de que las autoridades consideren que el texto original es de contenido "subversivo", su creador se puede enfrentar a una pena de prisión, como es el caso de Qin Zhihui, condenado a dos años de cárcel en 2014 después de que un mensaje suyo en Weibo, el Twitter chino, fuese reenviado 11.000 veces y comentado 3.300.

EL ARTÍFICE DE LAS MEDIDAS

El nuevo "zar" de internet en China, Lu Wei, desde que tomó el control de la Oficina de Información e Internet hace dos años se ha destacado, por su mano de hierro en la gestión de la red.

A Li no le ha temblado el pulso a la hora de reunirse con gerifaltes del sector para advertirles de las nuevas restricciones o defender sin ambages la necesidad de aumentar el control en conferencias internacionales.

"Las compañías de internet extranjeras pueden venir a China si obedecen la ley", dijo el pasado octubre en la Conferencia Mundial de Internet en Pekín.

Mientras empresas como LinkedIn han optado por plegarse a la voluntad de Pekín y censurar parte de su contenido de su versión para China, el Gobierno está a punto de aplicar un controvertido sistema de registro con nombre real a usuarios que lleva años fraguándose y no es del agrado de los internautas.

EFE