"Si me hubiera querido ir del país, lo habría podido hacer"

Otto Pérez Molina renunció a la Presidencia de Guatemala para someterse a la Justicia por denuncias de corrupción. Un juez ordenó su prisión provisional.

Pérez Molina renunció a su carga en la noche de este miércoles.

Archivo particular

Pérez Molina renunció a su carga en la noche de este miércoles.

Internacional
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septiembre 04 de 2015 - 12:21 a.m.
2015-09-04

La justicia de Guatemala envió el jueves al expresidente Otto Pérez Molina a prisión provisional mientras se lo investiga por corrupción, en un escándalo que hundió al país en una severa crisis política a pocos días de las elecciones generales.

En medio del creciente descontento con su gestión, el militar retirado de 64 años renunció el miércoles ante las acusaciones de presunto vínculo con La Línea, una mafia que cobraba sobornos por importar mercancías defraudando al fisco.

"Este órgano jurisdiccional considera prudente dictar lo que es la prisión provisional" dijo el juez argumentando que había riesgo de que el ex presidente se fugara.

Pérez Molina podría ser imputado por los cargos de asociación ilícita, cohecho pasivo y defraudación aduanera en la audiencia comenzó el jueves y continuará el viernes.

Pero él ha negado las acusaciones derivadas de las pesquisas de la Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ente respaldado por la ONU y Washington.

"Respeto lo que dijo el juez, pero yo no tengo ni la más mínima intención ni de salir del país ni mucho menos de huir", dijo al salir del tribunal el ex mandatario, que llegó al poder en el 2012 con la promesa de abatir la delincuencia.

De traje gris y claramente inquieto, el ex mandatario estuvo tomando nota de las escuchas telefónicas que la Fiscalía esgrime como pruebas de su presunto vínculo con la mafia aduanera.

En el caso ya fue detenida preventivamente su ex vicepresidenta, Roxana Baldetti.

Cientos de guatemaltecos se lanzaron a las calles el jueves para celebrar cantando y agitando banderas la partida de Pérez Molina, que sacudió la escena política poco antes de los comicios generales que podrían terminar en balotaje en octubre.

Las riendas del país las tomó quien fuera su vicepresidente, Alejandro Maldonado, que prestó juramento como presidente para completar el período de cuatro años que termina en enero.

"En lo que resta de este año hay que dar una respuesta positiva a la clamorosa demanda de presencia y participación.

El nuevo gobierno debe surgir de la necesidad de inspirar confianza y convocatoria ciudadana", dijo al asumir el ex juez de 79 años.

El gobierno de Estados Unidos dijo que respeta la decisión de Pérez Molina, elogió el funcionamiento institucional del país y se mostró dispuesto a trabajar con Maldonado.

CONCIENCIA TRANQUILA

Pérez Molina quedó totalmente aislado en las últimas semanas tras la renuncia de gran parte de su Gobierno y en medio de manifestaciones multitudinarias exigiendo su salida.

"Este es el momento más difícil y más duro que me ha tocado vivir en 64 años", dijo a una radio local antes de la audiencia.

El militar retirado firmó su carta de renuncia hacia las 19.00 hora local miércoles (0100 GMT del jueves) y la envió al cuerpo legislativo a medianoche tras semanas de tensión.

"Teniendo en cuenta por sobre todo el interés del Estado, me corresponde continuar con el debido proceso y por lo tanto presentarme ante la justicia y dirimir mi situación personal, con la convicción de hacer lo correcto, me dirijo a usted y al honorable Congreso de la República para presentar mi renuncia", dice la misiva dirigida al presidente del Congreso.

El ex presidente tuvo altos cargos militares durante la guerra civil de su país (1960-1996) y se lo ha vinculado a masacres cometidas por el Ejército contra indígenas.

La Fiscalía, que ya había logrado el arresto de importantes funcionarios como el jefe del Banco Central, acusó formalmente a Pérez Molina tras analizar más de 89.000 escuchas telefónicas, miles de correos y documentación obtenida en 17 allanamientos.

La crisis política en el país desató la furia de la sociedad, desde ciudadanos hasta empresarios y eclesiásticos.

Esta turbulencia dejó en segundo plano la campaña para las reñidas elecciones del domingo.

El empresario opositor Manuel Baldizón y el presentador de televisión Jimmy Morales llegan como favoritos para los comicios pero sin los votos suficientes para eludir una segunda vuelta el 25 de octubre, según sondeos.
Reuters