Mercosur: ¿un modelo en crisis?

Preocupan la crisis de tres de sus socios y la lentitud en acuerdos de apertura con Europa, EE. UU. y México.

Mercosur: ¿un modelo en crisis?

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Mercosur: ¿un modelo en crisis?

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mayo 25 de 2015 - 01:01 a.m.
2015-05-25

A casi 25 años de su creación, el modelo del Mercado Común del Sur (Mercosur) enfrenta uno de sus momentos más difíciles, que ha hecho pensar a sus socios que tal vez es la hora de revisar las bases de su conformación.

Por un lado, la crisis económica de tres de sus principales socios (Argentina, Brasil y Venezuela) le resta peso en la esfera internacional. La caída de los precios de las materias primas, encabezadas por el petróleo, ha hecho que sus economías estén inmersas en situaciones recesivas. A los otros miembros del bloque, Paraguay, Uruguay y Bolivia, les ha ido mejor, pero también tienen sus dificultades fiscales y monetarias.

Más allá de este tema que los socios consideran coyuntural, lo que tiene de cabeza al bloque económico es su propia estructura, que requiere ser flexibilizada para adaptarse a las nuevas corrientes comerciales internacionales.

En este marco, la semana pasada, el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y su par brasileña, Dilma Rousseff, coincidieron en que es necesario replantear el Mercosur para dar mayor flexibilidad comercial a sus socios, iniciativa que puede introducir un cambio histórico en el bloque fundado en 1991.

“El Mercosur tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias”, dijo Rousseff.

LOS DESAFÍOS

Ya el Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay había prendido la alarma en un informe de comienzos de año, en el que alertaba sobre la urgencia de revisar la figura de Unión Aduanera del bloque económico.

En un informe titulado ‘Integración Económica (Isie) del Departamento de Negocios Internacionales e Integración’, su autor, Ignacio Bartesaghi, alertaba que “uno de los mayores desafíos que enfrenta el Mercosur en la agenda interna y externa tiene que ver con el reconocimiento de que el bloque no podrá alcanzar una unión aduanera”.

A su juicio, la unión aduanera “es un cúmulo de normas excepcionales que han convertido a la excepción en regla” y, eso mismo, “desnaturaliza cualquier objetivo tendiente a conformar una verdadera unión aduanera”.

La principal recomendación del experto uruguayo es que se incentive la generación de nuevas corrientes comerciales en la región; mientras que para la agenda externa, el informe señala serias desventajas frente a sus competidores directos. En ese ámbito, el Mercosur apenas consiguió el año pasado suscribir dos memorándum de entendimiento de comercio y cooperación económica con el Líbano y la República Tunecina, y una norma sobre la participación del Mercosur como Observador en procesos de integración y organismos internacionales.

En el tintero quedaron acuerdos comerciales fundamentales para el sector económico y comercial, como Estados Unidos, la Unión Europea o alguna economía asiática. Tampoco se llegó muy lejos en negociaciones comerciales en forma conjunta, salvo con la Unión Europea, que desde 1999 viene manteniendo diálogos intermitentes sin gran avance.

El informe uruguayo advierte que el rezago en materia de acuerdos comerciales con otros bloques puede colocar al empresariado del Mercosur en desventaja competitiva y a los países socios darles menos herramientas para la captación de inversiones y el desarrollo de nuevos negocios.

A sabiendas de eso, Brasil, Uruguay y Paraguay están de acuerdo en buscar una fórmula que resuelva limitaciones del bloque: la imposibilidad de cerrar acuerdos comerciales sin la anuencia de los demás socios. El mandatario uruguayo pidió al bloque “ciertas flexibilidades para que, aquellos que lo desean, puedan avanzar en conjunto con otros socios comerciales”.

Eso sería un vuelco radical a la forma de actuación del Mercosur, promovido por Uruguay y Paraguay, países que han tenido históricas diferencias con Brasil, a lo que se suman las dificultades económicas por las que pasan Argentina y Venezuela. Brasil ha bajado la guardia, presionado por sus propias dificultades económicas y por sectores empresariales de ese país. El FMI mantiene una previsión de contracción del 1% del PIB brasileño.

A todas estas, el gobierno de Rousseff ha emprendido negociaciones en solitario con el bloque europeo, China y México. Como bloque, la tarea es darle la bienvenida a esos pasos individuales y acoplarse a ellos como bloque.

LOS MÁS GRANDES, LOS PEORES

Según economistas del LatinFocus, la posible contracción en Argentina, Brasil y Venezuela, los miembros más grandes del bloque Mercosur, deterioraría el dinamismo económico de la región.

Argentina se contraerá un 0,1%, Brasil a 1% y Venezuela a 5,6 %, donde la crisis parece estar profundizándose.

En vía contraria, los países integrantes de la Alianza del Pacífico, se expandirán: Chile crecerá 2,9 %, Colombia 3,3%, México 2,8% y Perú 3,3%, según los expertos encuestados.

María Victoria Cristancho

Subeditora

marcri@portafolio.co