Mueller acerca a EE. UU. a una crisis constitucional

Donald Trump es un auténtico experto en llevar a cabo distracciones, así que se pueden esperar grandes fuegos artificiales durante los próximos días.

Fiscal Mueller

El fiscal especial para la investigación, Robert Mueller, será el encargado de dictaminar si hubo participación rusa, pero está bajo el punto de mira de Trump, que quiere destituirle.

AFP / Saul Loeb

POR:
financial times
noviembre 03 de 2017 - 07:22 p.m.
2017-11-03

¿Es este el principio del fin para Donald Trump? Solo Robert Mueller, el fiscal especial, puede responder esta pregunta, y quizás ni siquiera él. Pero su objetivo es claro.

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La decisión de acusar a Paul Manafort, el exdirector de campaña de Trump, de lavado de dinero, evasión de impuestos y otros 10 cargos penales, es bastante espectacular. Nunca antes un director de campaña presidencial había sido acusado de lavar millones mientras trabajaba para un agente extranjero. Ni siquiera cerca.

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El hecho de que Mueller rápidamente reveló que George Papadopoulos, un exasesor de campaña del Presidente, confesó haber mentido al FBI sobre sus contactos con Rusia, consolidó el mensaje. El fiscal especial podría haber publicado la hoja de cargos de Papadopoulos semanas atrás, pero lo hizo dos horas después de hacer pública la acusación contra Manafort.

Por todo esto, hay tres cosas que son claras. En primer lugar, que Mueller pretende demostrar que la campaña de Trump se coludió con Rusia. No podemos saber si tendrá éxito, pero está claro que está explorando cada pista disponible.

Papadopoulos claramente está cooperando con la investigación, mientras que Manafort, y su socio de negocios, Richard Gates, están bajo presión para que sigan su ejemplo. Los múltiples cargos en su contra, que podrían resultar en muchos años tras las rejas, les dan fuertes incentivos para lograr un trato negociado con Mueller.

Otros que se encuentran en la mira del fiscal incluyen a Michael Flynn, el primer consejero de seguridad nacional del mandatario, quien renunció a su cargo poco después de ocuparlo por no haber revelado sus contactos de campaña con el Gobierno ruso.

Más arriba en la cadena, los objetivos de Mueller podrían incluir al hijo mayor del presidente, y a Jared Kushner, su yerno, los cuales se unieron a Manafort para reunirse con un abogado vinculado con el Gobierno ruso durante la campaña electoral.

Mientras más apriete Mueller, más acusaciones probablemente surjan. Como el investigador más avezado en EE. UU., sabe lo que está haciendo. Pero, por otro lado, Trump es un experto en distracciones. Es por esto que probablemente habrá dramáticos fuegos artificiales en las próximas horas y días.

Durante el fin de semana, el dirigente estadounidense envió un aluvión de tuits sobre la presunta complicidad de Hillary Clinton con una compañía de uranio de propiedad rusa mientras era secretaria de estado. Los legisladores republicanos están amenazando con realizar investigaciones del Congreso sobre el papel de Clinton en la aprobación de la venta de una participación mayoritaria en Uranium One, una empresa canadiense que extrae aproximadamente una quinta parte del uranio extraído en EE. UU. Además, Trump instó a entidades anónimas en Twitter a ‘Hacer algo’ sobre los “delitos” de Clinton.

El mantra de “mándenla a la cárcel” está en los titulares y está directamente relacionado con la vulnerabilidad de Trump.

En tercer lugar, la opinión más importante es la del partido republicano. Trump ha dejado claro que él quisiera despedir a Mueller, pero la mayoría de las personas consideran eso una obstrucción de la justicia, que es un delito procesable por juicio político.

Ningún tribunal puede impedir que Trump despida al fiscal especial, como tampoco ningún tribunal puede evitar que indulte a personas a quienes Mueller acuse. Solo el Congreso, que es republicano, puede exigirle cuentas al Presidente Trump, mediante el juicio político.

Hasta ahora, pocos republicanos han comentado acerca de la acusación de Manafort o el posible despido de Mueller.

Las encuestas de opinión sugieren que los votantes republicanos siguen respaldando firmemente a Trump, que es el número que más les interesa a los legisladores republicanos. A menos que eso cambie, el mandatario quizá sienta que puede salirse con la suya al destituir a Mueller.

En ese punto, EE. UU. se sumiría en una crisis constitucional. Diría que las probabilidades de que eso ocurra son de más de 50-50.

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