Muerte de Bin Laden dispara alarmas por terrorismo

Según fuentes estadounidenses, el cuerpo fue arrojado al océano guardando los ritos islámicos.

Archivo Portafolio.co

Osama Bin Laden

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mayo 03 de 2011 - 12:10 a.m.
2011-05-03

 

Un análisis de ADN permitió confirmar “prácticamente en un 100 por ciento” la muerte de Osama bin Laden, cuyo cuerpo fue lanzado al mar ayer tras una ceremonia religiosa a bordo de un portaaviones estadounidenses, anunciaron varios altos funcionarios estadounidenses.
El jefe de Al Qaida murió a raíz de un balazo en la cabeza tras la incursión de los Navy Seals, las fuerzas especiales de la Marina estadounidense, en un complejo habitacional paquistaní.
Uno de sus hijos, dos mensajeros y una mujer también murieron durante la operación y el comando norteamericano “no hizo prisioneros”, aseguró a periodistas un alto funcionario estadounidense de la Defensa que se mantuvo en el anonimato.
Los miembros del comando pudieron identificar “visualmente” a Osama bin Laden cuando llegaron al lugar, precisó un alto funcionario de inteligencia que tampoco quiso dar su nombre.

Durante el asalto también escucharon a una mujer, probablemente una de sus esposas, llamarlo por su nombre.
La comparación de las fotos del cuerpo del jefe de Al Qaida con antiguas fotos suyas, hecha por un especialista de la CIA, “permitió determinar con 95 por ciento de certeza que el cuerpo era el de Osama bin Laden”, agregó.
“Esta mañana (ayer), la CIA y otros especialistas realizaron un primer análisis de ADN, que mostró una correspondencia de cerca de 100 por ciento entre el código genético del cuerpo del difunto y el de varios miembros de la familia Bin Laden”, explicó.

Durante la incursión se confiscaron documentos cuya naturaleza no fue precisada. Serán analizados por un grupo de trabajo de la CIA, creado específicamente con ese fin.
Al temer que una sepultura del jefe de Al Qaida se convirtiera en lugar de peregrinación, los estadounidenses arrojaron su cuerpo al mar, admitió a primeras horas de la mañana otro alto funcionario estadounidense.
Antes de ello, tuvo lugar una ceremonia religiosa sobre el portaaviones estadounidense ‘Carl-Vinson’, frente a las costas paquistaníes, afirmó un alto funcionario de Defensa.
“Se siguieron los procedimientos tradicionales para las ceremonias fúnebres islámicas”, agregó.
El cuerpo de Bin Laden fue lavado y luego envuelto en un sudario blanco, depositado a su vez en una bolsa. Un oficial leyó un texto religioso, traducido al árabe por un intérprete, según el mismo funcionario.

El cuerpo fue puesto luego sobre una tabla desde la que se deslizó el cuerpo al océano.
Los líderes mundiales saludaron la muerte de Bin Laden, pero la euforia fue atenuada por el temor a las represalias y las advertencias renovadas de alerta contra ataques.

La muerte de Bin Laden, quien logró un estatus casi mítico por su habilidad para eludir la captura durante tres periodos presidenciales en Estados Unidos, cierra un capítulo amargo en la lucha contra Al Qaeda, pero no elimina la amenaza de nuevos ataques.

EE. UU. duda de Pakistán
 El líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, tuvo que contar con algún tipo de apoyo dentro de Pakistán para poder ocultarse durante tanto tiempo en las cercanías de Islamabad, según el consejero para la Lucha Antiterrorista de la Casa Blanca, John Brennan.
El mismo funcionario afirmó que los servicios de inteligencia estadounidenses buscan ahora determinar exactamente qué tipo de apoyo recibió Bin Laden y examinarán en detalle el contenido de la residencia en la que se le encontró, pero subrayó que lo importante es “la calidad, no la cantidad” de indicios que se hallen.
Según el asesor, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tomó “una de las decisiones más valientes de cualquier mandatario estadounidense” al dar luz verde para la operación.

Amenaza o debilitamiento

 

Expertos árabes no se ponen de acuerdo si la muerte de Bin Laden aumenta el terrorismo o debilita la organización.

Los expertos árabes se muestran divididos a la hora de valorar el impacto de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, que puede implicar tanto un aumento de la amenaza terrorista como un golpe que debilitará a la organización.
El analista y experto en asuntos islámicos en el centro Ibn Jaldun Ali al Fil dijo que va a haber “muchas reacciones violentas de Al Qaeda en células de Yemen o Irak”, así como en países occidentales que ya habían recibido amenazas.
En este sentido, el analista político iraquí Mustafa al Ali no descartó la posibilidad de que los seguidores de Bin Laden lancen ataques contra objetivos estadounidenses como actos de venganza por la muerte de su líder.
Sin embargo, el analista egipcio Issandr Amrani dijo que “el impacto va a ser muy limitado” y que “la violencia de Al Qaeda puede aumentar, pero no en exceso”.
“Si se producen atentados será porque ya estaban planeados, pero no a raíz de la muerte de Bin Laden”, según Amrani, que considera que la desaparición del líder de Al Qaeda para esta organización es “simbólica” ya que “su poder desde hace mucho tiempo era limitado”. Las células “no seguían órdenes directas de Bin Laden”.

Respecto a la acción en la cual fue muerto Bin Laden, un funcionario de la administración Obama manifestó que “esta era una operación para matarlo”.

En una comparecencia pública ayer, el presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó que “hoy (ayer) es un buen día para Estados Unidos” y añadió que el “el mundo es un lugar más seguro”.
Obama también alabó el talante del pueblo estadounidense, “nos recuerda que como país no hay nada que no podamos conseguir cuando nos lo proponemos de verdad”.

Alegría y llanto entre víctimas

La noticia de la muerte de Osama bin Laden fue recibida con llanto, sorpresa y dolor por los familiares latinos de víctimas de los atentados contra las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001.

“Fue un momento de alegría, llanto y rabia”, dijo Luis Rivera, al recordar el momento en que supo de la muerte del líder de Al Qaeda. Su esposa Carmen, quien trabajaba en un banco en el piso 96 de la torre II, figura entre las más de 2.750 personas que murieron el 11-S.

Tras la muerte de su esposa, Rivera se hizo cargo de sus tres hijos, a los que dijo llamó tan pronto se enteró, “Llamé a mis hijos, que no pudieron hablar, lloraban. Decirles lo que pasó abrió la herida”.

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