Oposición pide renuncia de Rajoy por escándalo de corrupción

Acechado por la crisis y el desempleo, al jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, le surge una preocupación inesperada: limpiar su imagen y calmar la indignación ciudadana.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy.

EFE

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy.

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febrero 04 de 2013 - 12:30 p.m.
2013-02-04

"Yo ganaba más dinero en mi profesión que como político. No he venido a la política a ganar dinero, vine perdiendo dinero.

Pero para mí el dinero no es lo más importante de esta vida", se defendió delante de la dirección de su partido, tras días de silencio.

 En uno de los momentos más críticos de su carrera, Rajoy rompió su mutismo para dar explicaciones sobre el escándalo que estalló cuando su nombre apareció, en una lista publicada por la prensa, entre presuntos beneficiados de pagos de ‘dinero negro’.

"Nunca, repito, nunca he recibido ni he repartido dinero negro ni en este partido ni en otra parte", insistió Rajoy luciendo un grave rostro tras su barba gris y haciendo gala de la sobriedad que ha cultivado desde sus inicios en la política.

Una sobriedad que lo llevó a la presidencia a finales de 2011 pero que sus críticos relacionan con un hombre gris y discreto, poco carismático y sin reconocimiento en el exterior.

Aficionado al deporte y seguidor del Real Madrid, se presentó entonces como un buen padre de familia al lado de su esposa Elvira Fernández, y sus dos hijos, y como el hombre capaz de tranquilizar a los electores y a los mercados.

"Dicho de manera directa, Mariano Rajoy carece de liderazgo. Es un hombre de partido y un hombre de Estado.

Ahora bien, España necesita un hombre de Estado", analizó en otoño de 2012 el profesor universitario Fernando Vallespín.

Pero una vez en el poder, los problemas de Rajoy, de 57 años, no han dejado de proliferar: un paro que supera el 26% de la población activa, una recesión cada vez más profunda y un horizonte económico turbio. Indeciso, ausente y atado de pies y manos por la crisis, fueron las críticas que recibió Rajoy cuando su Gobierno, en el verano de 2012, se sometió al plan de austeridad impuesto por Bruselas para ahorrar 150.000 millones de euros tras haber pedido una amplia ayuda a la Eurozona para salvar los bancos españoles.

Aunque su fama de estadista lo llevó a la presidencia en plena crisis económica, la ambigüedad y la falta de definición de Rajoy han exasperado en numerosas ocasiones a los ciudadanos y a sus homólogos europeos. Su círculo, en cambio, reivindica su imagen de hombre íntegro. "Hace doce años que trabajo con Mariano Rajoy.

Lo que he visto durante estos doce años juntos es una conducta ejemplar", aseguró la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, una de las personas de su partido más fieles a él.

"Nunca le he visto sobrepasar una norma, nos da siempre un ejemplo de rectitud al servicio de la colectividad", recalcó.

AUMENTA EL DESEMPLEO EN ESPAÑA

El paro registrado volvió a subir en España en el mes de enero, estableciéndose en 4,98 millones de desempleados, es decir 132.055 más que en el mes anterior, anunció este el lunes el ministerio español de Empleo y Seguridad Social.

Esa cifra representa un aumento de 2,72% con relación a diciembre de 2012, indicó el ministerio

OPOSICIÓN PIDE RENUNCIA DE RAJOY

"Pedimos que abandone la presidencia del gobierno y dé paso a otro presidente que pueda restablecer la fortaleza, la credibilidad y la estabilidad que necesita nuestro país", dijo Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del Partido Socialista Obrero Español (Psoe), en una rueda de prensa.

Rubalcaba ha dado el paso de pedir la dimisión de Rajoy porque "no puede dirigir nuestro país en un momento tan difícil, en el que tiene que hacer tantos esfuerzos, y en el que tiene que pedir tantos esfuerzos al conjunto de los ciudadanos".

 La crisis de credibilidad que sufren los dirigentes políticos españoles se plasmó en un sondeo publicado por el diario El País, que muestra una intención de voto para el PP del 23,9%, su nivel más bajo desde su victoria electoral en noviembre de 2011, y casi empatado con el Psoe (23,5%).

Las sedes del PP, además, han sido blanco de manifestaciones.

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