Así se paga la "esclavitud" actual

Las autoridades italianas desmantelaron una banda de traficantes, que cobraba hasta 80.000 euros cada uno por embarcación con emigrantes ilegales, saliendo de las costas libias hacia Europa.

La Fiscalía italiana detuvo a Mohamed Ali Malek (izq.) y Mahmud Bikhit dos tripulantes del navío que naufragó el fin de semana.

Archivo particular

La Fiscalía italiana detuvo a Mohamed Ali Malek (izq.) y Mahmud Bikhit dos tripulantes del navío que naufragó el fin de semana.

Internacional
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abril 22 de 2015 - 01:35 a.m.
2015-04-22

Los ‘esclavistas del Mediterráneo’ cobran tarifas de unos 5.000 euros por persona que desee emigrar desde las costas africanas hacia Europa. Por cada embarque que cruza las aguas del mar Mediterráneo, los traficantes lograban hacerse con 80.000 euros.

Esos datos los reveló ayer la Fiscalía de Palermo, al sur de Italia, luego de poner al descubierto una banda de traficantes humanos en una operación llamada ‘Galuco II’, llevada a cabo en los últimos meses.

La información se dio a conocer a dos días de que se produjera la peor tragedia marítima en las aguas mediterráneas, donde al menos 850 personas habrían perecido ahogadas, tras el hundimiento de una embarcación que zarpó de la costa de Libia con imigrantes ilegales hacia Europa.

Las autoridades italianas dieron parte sobre la detención del ‘tesorero’ de la organización de traficantes, con lo cual la Fiscalía de Palermo ha logrado desmantelar una red y develar las tarifas y métodos de los ‘nuevos esclavistas del Mediterráneo’.

El fiscal de Palermo explicó además que la banda cobraba hasta 5.000 euros por llevar a cada inmigrante desde su país de origen a Libia, otros 1.500 euros por la travesía a Italia y posteriormente unos 400 euros a los emisarios en este país, a los que se añadían otros 1.500 euros si se quería llegar al norte de Europa.

Por una barcaza con cerca 200 personas a bordo, cada miembro de esta red conseguía hasta 80.000 euros.

El detenido por la Fiscalía italiana se llama Nahome Kerebel Gutama, a quien se le encontró una cuenta bancaria en la que desde mayo a julio del 2014 fueron depositadas grandes sumas de dinero, que según los investigadores corresponden a las tarifas que cobraba la banda.

Son ya 15 los arrestados de la lista de 24 órdenes de detención emitidas contra personas de nacionalidad eritrea, etíope, marfileña y ghanesa, que desde varias ciudades italianas mantenían contactos con traficantes en Libia para favorecer la inmigración de sus compatriotas.

Las escuchas telefónicas y el material recogido por la Fiscalía de Palermo han permitido reconstruir cómo funcionan los que el primer ministro italiano, Matteo Renzi, definió, en la víspera, como “los nuevos esclavistas del Mediterráneo en el siglo XXI”, comparándolos con los que traficaban hace cuatro siglos en las costas africanas.

En las interceptaciones, que ha hecho públicas la Policía italiana, se les oye reír o vanagloriarse de haber sobrecargado hasta el exceso los barcos de inmigrantes, como el pesquero que se hundió el pasado domingo con cerca de 850 inmigrantes a bordo, según los 28 supervivientes.

“Me dicen que lleno demasiado los barcos, pero...si son ellos los que quieren zarpar”, se oye decir entre risas a Mered Medhane, un eritreo que desde Libia habla con sus contactos en Italia y que no ha podido ser detenido.

Al otro lado del teléfono se encuentra Asghedom Ghermay, etíope y que paradójicamente llegó en el 2009 en una de estas barcazas pagando cifras astronómicas a los traficantes y ahora ha pasado a ser uno de ellos sin ningún remordimiento. Ghermay, que fue acogido en Italia como refugiado, dice, desde el teléfono, que tiene en su casa “hasta 117 inmigrantes”, que ante la falta de espacio “duermen de pie”.

El Vaticano pidió a la ONU que sea considerada como un crimen contra la humanidad la trata de personas.

CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU RECLAMÓ COORDINACIÓN

El Consejo de Seguridad de la ONU reclamó ayer a todos los países afectados más coordinación para evitar nuevas muertes de inmigrantes en el Mediterráneo y para combatir a las redes que trafican con personas. El máximo órgano de decisión de la ONU expresó, en un comunicado, su “grave preocupación por la reciente proliferación del tráfico de migrantes en el Mediterráneo” y la puesta en peligro de vidas que acarrea, al tiempo que condenó a las redes del crimen organizado responsables y exigió que se las persiga.

El Consejo expresó además su apoyo a los países afectados (especialmente Italia) por el problema y subrayó la “necesidad de aumentar la coordinación de los esfuerzos internacionales para reforzar la respuesta global a este desafío común y proteger las vidas de estos migrantes vulnerables”.

Agencias