Países emergentes reducen US$ 5 billones de deuda

La disminución de las obligaciones de las naciones en desarrollo, por primera vez en siete años, es vista como amenaza para el incipiente fortalecimiento de las monedas desde Brasil hasta Malasia.

Países emergentes reducen US$ 5 billones de deuda

EFE

Países emergentes reducen US$ 5 billones de deuda

Internacional
POR:
octubre 17 de 2015 - 01:04 a.m.
2015-10-17

Los tomadores de crédito en los mercados emergentes han empezado a ponerle el diente a 5 billones de dólares en préstamos y bonos en la moneda estadounidense.

Con esto, se reducen sus obligaciones, por primera vez en siete años, en una decisión que amenaza con interrumpir un incipiente fortalecimiento de las monedas desde Brasil hasta Malasia.

Las compañías de los países en vías de desarrollo reembolsaron el trimestre pasado 38.000 millones de dólares de deuda, 3.000 millones de dólares más de lo que tomaron en el mismo periodo.

La medida representa la primera reducción de la emisión neta desde el 2008, según datos que recopiló Bloomberg.

La demanda de dólares entre los tomadores de crédito, que necesitan la moneda estadounidense para reembolsar deuda, contribuye a la mayor salida de capital en casi tres décadas.

La ola de endeudamiento, que se inició tras la crisis financiera global a medida que declinaban las tasas de interés, podría ahora revertirse a medida que se desacelera el crecimiento económico, bajan los precios de las materias primas y las entidades crediticias exigen mayores rendimientos.

Si bien las monedas de los países en vías de desarrollo se recuperan de bajos niveles récord, los analistas estiman que la tendencia a la baja se reanudará, cuando se aceleren los reintegros de sus débitos en dólares.

“Se trata de un acontecimiento masivo”, dijo Stephen Jen, uno de los fundadores del Fondo de Cobertura londinense SLJ Macro Partners LLP y execonomista del Fondo Monetario Internacional, que ha acertado con su pronóstico bajista respecto de los mercados emergentes desde el 2012. “Quieren pagar sus préstamos en dólares. Estamos al comienzo, y hay mucha presión sobre los mercados emergentes”.

Luego de caer durante la mayor parte de este año, los activos de mercados emergentes han obtenido un respiro en las últimas semanas, conforme datos económicos más débiles de lo previsto alimentan la especulación de que la Reserva Federal de los Estados Unidos podría postergar hasta el año próximo su primer aumento de tasas de interés desde el 2006.

La rupia de Indonesia ha encabezado el fortalecimiento con un aumento de 8 % este mes, seguida por el peso colombiano, que ha experimentado un avance de 7 %.

La mayor parte de los analistas sigue haciendo un pronóstico bajista.

Las 23 grandes monedas de mercados emergentes se debilitarán contra el dólar para el tercer trimestre del año próximo, mientras que el florín húngaro y el rublo ruso declinarán más de 10 %, según estrategas consultados.

Los bancos extranjeros han reducido el préstamo a países en vías de desarrollo, desde mediados del 2014.
La cantidad de préstamos se ha reducido US$299.000 millones, a US$3,4 billones, en los nueve meses hasta el 31 de marzo, según datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por la sigla en inglés).

¿SUBIR O NO SUBIR LAS TASAS?

¿Subir o no subir este año las tasas de interés de Estados Unidos? Ese dilema divide a la Reserva Federal (FED) y tiene al mundo económico con los nervios de punta.

En un hecho inusual entre integrantes del Comité de política monetaria de la FED (FOMC), dos gobernadores del organismo se mostraron reticentes esta semana a subir los intereses en las reu-niones previstas para la semana próxima, o en las de diciembre.

Por el contrario, la presidenta del Emisor estadounidense, Janet Yellen, decía hace 10 días que consideraba probable que las tasas, que están en 0 % desde el 2008, suban a más tardar en diciembre.

El número 2 de la FED, Stanley Fischer, se refirió al mismo tema y afirmó que “preveía” un aumento, aún cuando advirtió que eso no debía considerarse como una “promesa”.

Stephen Oliner, economista del American Entreprise Institute, comentó que “no es usual ver a dos gobernadores del banco central expresar públicamente puntos de vista diferentes a los del presidente” de la entidad. Una voz disonante fue la del gobernador Daniel Tarullo, quien declaró tener dudas sobre que sea “apropiado” subir las tasas este año. Pidió esperar por “signos tangibles” de una mayor inflación. Otro gobernador que está en esa línea es Lael Brainard, quien pidió prudencia debido a que “los riesgos que llegan del extranjero” son “especialmente negativos”.

Para Tim Duy, profesor de Economía de la Universidad de Oregon, esas posiciones “críticas deshacen las posibilidades de un aumento de tasas en diciembre”, cuando los días 16 y 17 de ese mes la FED haga su última reunión del año.

La disensión es significativa porque lo último que querría el FOMC sería el voto discorde de uno de sus gobernadores, afirma Stephen Oliner.

Al contrario de los presidentes de los Emisores regionales, que no tienen voto en el comité y no vacilan en marcar sus disensos, los gobernadores son miembros permanentes y forman parte del equipo que trabaja cotidianamente con la presidenta Yellen.

EE. UU. PODRÍA INCUMPLIRLE A SUS ACREEDORES 

El fantasma de un posible incumpliendo de las obligaciones de Estados Unidos con sus acreedores ha vuelto a rondar en el mundo financiero y bursátil.

La preocupación gira en torno a sí el Congreso, controlado por el opositor partido republicano, aprueba un incremento en el tope del endeudamiento, que actualmente es de 18,1 billones de dólares, según Reuters.

Los operadores temen que se repita lo que sucedió hace dos años y pueda generar turbulencias en los mercados, afectar la confianza de los inversores en los títulos estadounidenses como un refugio seguro y causar un posible recorte de su calificación crediticia. El secretario del Tesoro, Jack Lew, instó a los legisladores a elevar el límite legal de endeudamiento. Sin esa posibilidad, el dinero del Tesoro caerá a menos de 30.000 millones de dólares en dos semanas, una cantidad menor a los pagos de los vencimientos del 16 de noviembre, estimados en 33.800 millones de dólares.

Ye Xie/Andrea Wong
Bloomberg