La mala hora de Brasil

Calificadoras de riesgo rebajaron su nota; Gobierno de Dilma Rousseff pierde
respaldo; el real se devalúa y la economía tiene un pobre desempeño.

Dilma Rousseff tendrá que enfrentar la voluntad del electorado brasileño en octubre próximo.

Dilma Rousseff ya no cuenta con el respaldo popular que un día tuvo. Señalamientos de corrupción empañan la gestión de su Gobierno y la economía no marcha.

Agencias

Internacional
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Portafolio
febrero 24 de 2016 - 01:30 p.m.
2016-02-24

A la baja en la nota de calificación de riesgo en Brasil, hecha por Fitch y Standard & Poor's, se sumó la de Moody's, que este miércoles anunció haber rebajado dos escalones la nota de este país, al pasarla de “Baa3” a “Ba2”, con “perspectiva negativa”, lo que supone la pérdida del llamado grado de inversión.

Ese sello de “mal pagador” se sustenta en el oscuro panorama económico y político que vive el país suramericano.

El Gobierno, con poca aceptación popular, emitió una nota en la que señala que “la posición de las agencias” de calificación “no altera” su “compromiso” con el ajuste fiscal “necesario para la estabilización de la trayectoria de la deuda pública” y agregó que las bajas calificaciones serán temporales, mientras se materializan los resultados de unas series de medidas, que actualmente se discuten en el Congreso de ese país, y que traerían un reequilibrio fiscal y la recuperación del crecimiento.

Pero las rebajas en la nota del país no son lo peor. La deuda pública va en aumento, con la posibilidad de llegar al 80 % del Producto Interno Bruto (PIB), en los próximos tres años.

Como si lo anterior fuera poco, la presidenta Dilma Rousseff enfrenta la posibilidad de un juicio que podría culminar en su destitución, debido a supuestas maniobras contables en las que incurrió su Gobierno entre 2014 y 2015, con el objetivo de ‘maquillar’ los pobres resultados fiscales.

Sus colaboradores tampoco ayudan. El publicista João Santana, considerado uno de los principales asesores del Partido de los Trabajadores (PT) y de Rousseff, se entregó el pasado martes a las autoridades en Brasil, donde pesa una orden de prisión temporal en su contra, dictada en el marco de la investigación del escándalo en Petrobrás.

En ese proceso, las autoridades buscan esclarecer el esquema de pagos de sobornos que incluían, entre otros, a cargos públicos brasileños y argentinos.

En una declaración reciente, representantes de la Policía Federal afirmaron que, en el transcurso de las investigaciones, fueron descubiertos documentos con registros de gastos de las campañas electorales de 2008 y 2012 vinculadas al partido de la presidenta Dilma Rousseff.

Déficit de cuenta corriente de Brasil se amplía

Estos escándalos de corrupción y la rebaja en la calificación, que ensombrecen el panorama, están acompañados de tristes resultados económicos.

El déficit de cuenta corriente fue de 4.817 millones de dólares en enero, que se compara con un saldo negativo de 2.460 millones de dólares en diciembre.

Además, según analistas económicos, la economía brasileña se encogió en 2015 un 3,71 % y las perspectivas para este año indican una nueva contracción, en torno del 3,40 %.

Por su parte, según el Banco Central, los créditos bancarios impagos por al menos 90 días subieron en enero a un máximo en más de tres años, lo que refleja la peor recesión en décadas y el aumento del costo de endeudamiento.

Los préstamos se redujeron en enero frente a diciembre, en su segundo declive en cuatro meses.

Mientras las autoridades tratan de establecer responsabilidades y se ponen en marcha las políticas para tomar las riendas de la economía, el mundo tiembla con la caída del que hasta hace poco, era el ‘gigante suramericano’. Pero sus peores días están por venir.

Con Agencias