Petróleo subió: recorte de tasas en China calmó a inversores

El petróleo WTI de Estados Unidos subió 2,80 % hasta a 39,31 dólares por barril, mientras que la referencia Brent repuntó 1,21 % y se cotizó en 43,21 dólares.

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agosto 25 de 2015 - 01:09 p.m.
2015-08-25

El precio del petróleo se estabilizó hoy gracias a los estímulos económicos en China y a que su bajo precio, que continúa en niveles de principios de 2009, animó las operaciones en los mercados de futuros.

Tras el desplome del lunes, motivado por las dudas sobre la economía del gigante asiático, el precio del crudo Brent recuperó hoy en Londres un 1,21 % de su valor, hasta los 43,21 dólares, mientras que el Texas (WTI) avanzó en Nueva York un 2,80 % y se negociaba al cierre por 39,31 dólares el barril.

La decisión de Pekín de recortar los tipos de interés por quinta ocasión desde noviembre calmó durante la jornada a los mercados y contribuyó a detener la caída en picado de los precios del crudo, que ayer perdieron un 6,09 % en Europa y un 5,46 % en Estados Unidos.

Con todo, algunos analistas consideran que el repunte de hoy está más ligado a los intereses financieros a corto plazo que a la confianza en un cambio de rumbo de la economía china.

"Estamos viendo una enorme volatilidad en los mercados del petróleo y de las materias primas en general.

Está ligada a la situación en China, pero también hay un elemento de especulación financiera", dijo David Elmes, jefe de la Red de Investigación Global en Energía de la Universidad británica de Warwick.

"Los mercados pueden responder rápidamente a una señal concreta, pero hay que ver si esa respuesta es sostenida, y para ello los inversores tienen que ver pruebas materiales de que las cosas realmente están cambiando", sostuvo Elmes.

La rebaja de tipos animará a los bancos chinos a prestar más dinero y contribuirá a acelerar la economía del país, si bien los expertos consideran que el Gobierno de Pekín continuará teniendo problemas para mantener su nivel de crecimiento y, con él, su actual demanda de crudo.

"Está claro que China sigue desacelerándose y que las decisiones que se han tomado hasta ahora no han sido suficientes para evitar el colapso de su industria. El movimiento de hoy es un paso en la buena dirección, pero no es suficiente para darle la vuelta a la situación", consideró Anna Stupnytska, economista de la firma Fidelity Worldwide Investment.

Las dificultades en Pekín han añadido nueva presión a los mercados del petróleo, que desde el verano de 2014 atraviesan una crisis provocada por un exceso de oferta y la negativa de algunos de los mayores productores de crudo a reducir su bombeo.

El precio del crudo ha retrocedido un 61 % desde julio de 2014, una tendencia que podría agravarse si el segundo consumidor mundial rebaja su gasto energético y su nivel de importaciones de crudo, ya que los países productores encontrarían aún más dificultades para dar salida a su oferta.

El camino más directo hacia la recuperación de los precios sería la reducción de la producción por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), pero Arabia Saudí ha presionado hasta ahora para mantener invariable su techo de bombeo en 30 millones de barriles diarios.

Algunos países miembros de la Opep, como Venezuela y Nigeria, se han visto obligados a recortar su gasto en los últimos meses como consecuencia del bajo precio del crudo, una de sus principales fuentes de ingresos, si bien los analistas no ven signos de que Arabia Saudí, con un peso decisivo en el grupo, vaya a dar su brazo a torcer a corto plazo.

Para Elmes, "todavía estamos en una situación de exceso de producción, sin ninguna señal a la vista de que se vaya a reducir esa producción y sin visos de que la demanda global vaya a aumentar".

Ese escenario afecta de forma negativa a las economías de países como EE.UU., un productor de crudo cada vez más potente cuyos márgenes de beneficio han sufrido una drástica reducción en los últimos meses, si bien puede resultar beneficioso para países importadores de petróleo.

"En este momento hay países que pueden comprar petróleo a precios bajos en los mercados internacionales. El coste de la energía es menor para ellos y eso supone un estímulo económico", resaltó el economista británico.

"Para un país individual como España, que no produce demasiado petróleo ni gas, puede parecer una situación bastante atractiva. Aun así, los bajos precios son un problema a nivel global y eso probablemente lo notarán todos los países en algún grado", afirmó.

EFE