En 2015, la economía de Estados Unidos creció 2,4 por ciento

El consumo es la locomotora de la economía estadounidense. El fortalecimiento del dólar frenó las exportaciones. Las empresas fueron menos rentables.

La Casa Blanca.

Agencias

Internacional
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Portafolio
marzo 25 de 2016 - 12:18 p.m.
2016-03-25

Estados Unidos tuvo un crecimiento económico mejor al previsto en el último trimestre de 2015, aunque se confirmó una desaceleración, lo que podría llevar a la Reserva Federal a revisar su posición de vigilancia prudente sobre eventuales aumentos de las tasas de interés.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció 1,4 % entre octubre y diciembre a ritmo anual y en cifras corregidas de variaciones estacionales, según la tercera estimación del Departamento de Comercio.

Aunque la cifra del último trimestre conocida este viernes representa una desaceleración con respecto al segundo trimestre (+2%), también es cierto que está 0,4 puntos por encima de la previsión de los analistas. La estimación oficial previa daba cuenta de un crecimiento de 1% en el período. En todo 2015, la economía creció 2,4%, al mismo ritmo que en 2014.

Para 2016, la Reserva Federal prevé un crecimiento de 2,2% mostrando la capacidad de resiliencia de la economía estadounidense en un ambiente internacional más deprimido.

La revisión al alza del crecimiento en el último trimestre de 2015 no oculta un crecimiento más lento del PIB con respecto a los dos trimestres precedentes pues había crecido 2% entre julio y septiembre y un 3,9% entre abril y junio.

Las cifras del último trimestre se explican en parte por el consumo, locomotora de la
economía estadounidense, que fue revisado al alza con un aumento de 2,4%, frente a un 2% de la estimación precedente y del 3% registrado en el trimestre anterior.

Los estadounidenses aumentaron "ampliamente" los gastos relacionados con el sector servicios (+2,8%), especialmente en lo que se refiere a alquileres y transporte, señala el informe.

Las exportaciones, que disminuyeron su ritmo por el fortalecimiento del dólar que ha encarecido los productos estadounidenses, se han comportado sin embargo mejor a lo previsto. Bajaron un 2% frente a la estimación precedente de -2,7%. En el tercer trimestre tuvieron un crecimiento de 0,7%. Por su parte, las importaciones también disminuyeron (-0,7%), lo que impacta positivamente en el PIB.

Las inversiones inmobiliarias, uno de los sectores más dinámicos de la expansión en 2015 a casi diez años del estallido de la burbuja inmobiliaria, tuvieron un desempeño mejor al previsto, con un aumento de 10,1% en el último trimestre, su mejor comportamiento desde el segundo trimestre de 2014. La evolución de los inventarios, por el contrario, afectó negativamente el crecimiento, pues muchas empresas invirtieron menos en producción.

CAE LA RENTABILIDAD
Las cifras divulgadas señalan además una caída en la rentabilidad de las inversiones de las empresas (-2,1%) y una tendencia al estancamiento en el gasto público.

La rentabilidad de las empresas cayó 7,8% en el último trimestre, tras ingresar al rojo en el tercer trimestre (-1,6%). Este pésimo desempeño proviene sobre todo del sector energético gravemente afectado por el desplome de los precios del petróleo.

"El débil crecimiento en el extranjero ha continuado pesando sobre la expansión (de la
economía estadounidense) en el cuarto trimestre, subrayando la importancia de adoptar políticas que favorezcan la apertura de nuevos mercados para nuestras exportaciones y de sostener la demanda interna", señaló en un comunicado Jason Furman, consejero económico de la Casa Blanca.

El comportamiento en el cuarto trimestre "refleja los efectos de dinámicas claves para la economía: los gastos de consumo y los alquileres impulsan la actividad económica pese a frenos en el campo de las exportaciones, de las inversiones y de la evolución de los inventarios", señaló por su parte Nariman Behravesh, economista en jefe de IHS. Behravesh anotó que se espera que "esas debilidades persistan en el primer trimestre" de 2016.

El gobierno publicará el 28 de abril su primera estimación del comportamiento de la
economía en el primer trimestre de este año. Los analistas no han dejado de revisar a la baja sus previsiones, tras la divulgación en febrero de indicadores decepcionantes.