El plan alternativo de Grecia que la UE nunca consideró

El Gobierno heleno propuso juntar los activos públicos en un grupo financiero central separado de la administración gubernamental y que se gestionara como una entidad privada

El plan alternativo de Grecia que la UE nunca consideró

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El plan alternativo de Grecia que la UE nunca consideró

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julio 26 de 2015 - 11:36 p.m.
2015-07-26

El 19 de junio, comuniqué al Gobierno de Alemania y a la troika una propuesta substitutiva, como parte de un documento titulado “Para poner fin a la crisis griega”:

“El gobierno de Grecia propone juntar los activos públicos (excluidos la seguridad, los servicios públicos y el patrimonio cultural) en un grupo financiero central separado de la administración gubernamental y que se gestione como entidad privada, con el respaldo del Parlamento griego y con el objetivo de lograr el mayor valor de sus activos subyacentes y crear una corriente inversora nacional. El Estado griego será el único accionista, pero no garantizará sus obligaciones ni su deuda”.

Ese grupo financiero desempeñaría un papel activo en la preparación de los activos para su venta. Emitiría “un bono con plena garantía de los mercados internacionales de capitales” para recaudar entre 32.000 y 43.000 millones de dólares, que, “teniendo en cuenta el valor actual de los activos”, se invertirían “en la modernización y la reestructuración de los activos que administre”.

El plan preveía un programa de inversión de entre tres y cuatro años, a consecuencia del cual habría un “gasto suplementario del 5% del PIB por año”, lo que entrañaría en las condiciones macroeconómicas actuales “un positivo efecto multiplicador del crecimiento de más del 1,5%”, lo que “debería impulsar el crecimiento nominal del PIB a un nivel por encima del 5% durante varios años”.

Esto último induciría, a su vez, aumentos proporcionales de los ingresos tributarios”, lo que “contribuiría a la sostenibilidad fiscal, al tiempo que permitiría al Gobierno de Grecia ejercer una disciplina en materia de gasto sin contraer más la economía social”.

En esa situación hipotética, el superávit primario “lograría con el tiempo magnitudes de 'velocidad de escape' en términos absolutos y como porcentaje”. A consecuencia de ello, se concedería al grupo financiero “una licencia bancaria” al cabo de uno o dos años, “con lo que pasaría a ser un banco de desarrollo de pleno derecho, capacitado para atraer inversiones privadas a Grecia y participar en proyectos de colaboración con el Banco Europeo de Inversiones”.

El banco de desarrollo que propusimos permitiría “al Gobierno elegir los activos que se privatizarían y los que no, al tiempo que garantizaría una mayor repercusión en la reducción de la deuda de las privatizaciones seleccionadas”. Al fin y al cabo, “los valores de los activos deberían aumentar en mayor cantidad que la gastada en realidad en la modernización y la reestructuración, ayudados por un programa de asociaciones público-privadas cuyo valor aumentaría conforme a la probabilidad de la futura privatización”.

Nuestra propuesta fue acogida con un silencio abrumador. Dicho con mayor precisión, el Eurogrupo de ministros de Hacienda de la zona del euro y la troika siguieron filtrando a los medios de comunicación la afirmación de que las autoridades griegas no tenían propuestas innovadoras y creíbles que ofrecer. Unos días después, una vez que los poderes establecidos comprendieron que el Gobierno griego estaba a punto de capitular ante las exigencias de la troika, consideraron oportuno imponer a Grecia su degradante, inimaginable y pernicioso modelo de Treuhand. En un punto de inflexión de la historia europea, nuestra innovadora propuesta substitutiva fue arrojada a la papelera. Ahí permanece para que otros la recuperen.

EL FONDO DE PRIVATIZACIONES QUE NO SERÍA TAN EFECTIVO 

Los dirigentes de la zona del euro pidieron que se transfirieran los activos públicos griegos a un fondo parecido a la Treuhand, una liquidación similar a aquella a la que se recurrió después de la caída del muro de Berlín para privatizar rápidamente todas las propiedades públicas del Estado de la Alemania oriental.

Esa Treuhand griega supervisada por el ministro de Hacienda de Alemania, Wolfgang Schäuble, autor del plan actual de rescate, concluiría las ventas de activos griegos dentro de tres años, pero, mientras que la labor de la Treuhand original fue acompañada de inversiones en masa por parte de la Alemania occidental en infraestructuras y grandes trasferencias sociales a la población de la Alemania oriental, el pueblo de Grecia no recibiría ninguna prestación correspondiente.

Yanis Varoufakis
Tomado de Project Syndicate