¿Por qué importa el apretón de manos de Trump?

El gesto es una manera de establecer una posición dominante, pero muchos no saben utilizarlo correctamente.

Donald Trump

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

Archivo particular. 

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junio 16 de 2017 - 08:35 p.m.
2017-06-16

Fue el apretón de manos que se sintió alrededor del mundo. Dos presidentes, Emmanuel Macron de Francia y Donald Trump de EE. UU, unieron sus manos en un saludo frente a las cámaras que duró sólo cinco segundos, pero que fue tan fuerte que los nudillos de ambos mandatarios se pusieron blancos.

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Los analistas se preguntaron ¿quién ganó?, Utilizando la lógica de suma-cero que suele aplicar el presidente estadounidense a todo lo que hace, desde las negociaciones comerciales hasta los acuerdos de paz. Algunos decidieron que el saludo enérgico de Macron había forzado a Trump a retirarse antes, otorgándole la victoria al hombre más joven.

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En sus encuentros anteriores, el presidente estadounidense desconcertó a Shinzo Abe, de Japón con un apretón de manos de 19 segundos, que incluyó una palmada condescendiente; fue destronado por Justin Trudeau de Canadá, cuyo apretón superó al del presidente; y presuntamente desairó a Angela Merkel de Alemania al ni siquiera intentar extenderle su mano.

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Los apretones de manos combinan el rito de la tregua, el apretón de manos primero surgió como una señal de que el combatiente diestro no estaba a punto de desenfundar su arma, con el preámbulo de la batalla. Parece que Trump piensa que los fuertes apretones de manos son una señal de un líder fuerte - aunque él se ha descrito como alguien quien sufre de “misofobia” y alguna vez ha dicho que consideraba a los apretones de manos como un “acto bárbaro” - o tal vez está intentando conquistar un profundo temor.

Trump no es el primero en darle importancia al apretón de manos. 

Cuando el antropólogo Chet Creider examinó los gestos de las tribus del este de África en la década de 1970, él identificó siete diferentes tipos de apretones de manos. Así mismo, un colega recuerda cómo un político mexicano alguna vez le demostró cinco tipos de abrazos diferentes que se utilizaban en la década de 1980 dentro del partido gobernante PRI y el Gobierno, “clasificados por posición y proximidad a la sede del poder”.

No todos los presidentes estadounidenses se presentan con un firme apretón de manos. Otro colega, quien ha conocido a varios, recuerda que el gesto de George HW Bush era “muy suave”. Otros expertos con respecto a este saludo utilizan una combinación de gestos. Primary Colors, una novela basada en las campañas presidenciales de Bill Clinton, comienza con una descripción del apretón de manos como un “umbral, el comienzo de un acto político”, uno que Clinton convirtió en una irresistible combinación de un apretón de manos y una palmada con la mano izquierda en el hombro o brazo.

Aunque el miedo a los gérmenes por parte de Trump tal vez sea extremo, él tiene razón con respecto a los riesgos que conllevan los apretones de manos. Un director ejecutivo, quien tiene que dar su mano 100 veces a la semana cuando visita su imperio minorista, me dijo que se le había formado una llaga en la parte de la mano que era apretada por la mayoría de las personas, lo cual le causó un temor a los fuertes apretones.

Glenn Gould, el pianista, les presentaba a sus aficionados una tarjeta que decía: “Las manos de los pianistas a menudo son lesionadas de maneras impredecibles. Por lo tanto, apreciaría mucho si pudiéramos evitar el apretón de manos. Quiero que sepan que no tengo ninguna intención de ser descortés”.

Varios periodistas del Financial Times han revelado encuentros que han involucrado diferentes tipos de saludos. Anna Wintour, editora en jefe de Vogue, “empuja tu mano si ve que tienes la más mínima intención de tomar la suya”. Robert Mugabe, el líder de Zimbabue, prefiere los firmes apretones de manos, al igual que Vladimir Putin, quien combina un “apretón muy, muy fuerte” con una mirada penetrante.

El empresario Richard Branson tiene “el apretón más flácido del mundo”, según otro colega, mientras que los ejecutivos italianos como Vittorio Colao, de Vodafone, a menudo prefieren saludar con “combinación de un medio abrazo del hombro junto con un apretón de manos…”.

El hecho de que casi todos estos ejemplos se tratan de saludos entre hombres es un reflejo del dominio de los hombres en el ámbito político y empresarial. El saludo que le extendió George W Bush a Merkel — que consistió de un pequeño masaje de su espalda — en la reunión G8 en 2006 fue una señal inicial del dilema de protocolo que actualmente existe para los que atienden cumbres y conferencias. Por ejemplo, ¿cuándo debería un hombre saludar a una mujer con un beso en una reunión profesional? Jean-Claude Juncker, un líder mundial especialmente cariñoso, ha solucionado su dilema con el simple hecho de abrazar a todo el mundo, sin importar su género.

Sin embargo en el ámbito de la geopolítica, es probable el apretón de manos siga siendo el arma favorita de los participantes, ya que es una herramienta de venganza al igual que un instrumento de ataque. Trump se vengó de Macron más tarde en la cumbre de la Otan con un apretón de manos que casi le dislocó el hombro al líder francés cuando se lo encontró en la alfombra roja.

Esto le recordó a otro de mis colegas de una entrevista en Kabul con Najibullah, — el dictador respaldado por los soviéticos — en 1986, quien había sido un oficial de la policía secreta especializado en la tortura.

“Él se me acercó después de que un traductor afgano había traducido mal una pregunta que yo le había hecho: ‘¿Cómo le gustaría ser considerado en la historia?’ Mi pregunta había sido mal traducida a: ‘¿Cómo se compara usted con Hitler?’” “‘No hay comparación alguna’, respondió fríamente Najibullah, conforme envolvió mi mano en un apretón que casi aplastó mis huesos”.