‘Lo que plantea Trump no es coherente’, Phelps

El premio Nobel de economía asegura que le preocupa el programa económico del nuevo presidente electo porque significaría un paso atrás para ese país.

Edmund Phelps

Edmund Phelps, premio Nobel de Economía 2006.

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Internacional
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Portafolio
noviembre 09 de 2016 - 08:11 p.m.
2016-11-09

A finales de 2006 los medios de comunicación informaron que Edmund Phelps había sido galardonado con el premio Nobel de Economía, por cuenta de sus análisis sobre los intercambios intertemporales de una política determinada. En pocas palabras este académico, adscrito a la Universidad de Columbia en Nueva York, se encargó de ayudar a comprender la relación entre los efectos de corto y de largo plazo de una estrategia específica, comenzando por asuntos tan complejos como la inflación y el desempleo.

(Vea también: Lo que vendría tras la elección de Donald Trump como presidente de EE. UU.). 

Presente en Medellín, con ocasión de la reunión de la asociación latinoamericana de economistas que tendrá lugar hasta el próximo sábado en las instalaciones de la universidad Eafit, el experto habló con Portafolio.

¿Cuál es su reacción al resultado electoral en Estados Unidos?

Es de sorpresa. Coincido con muchos de mis colegas que esperaban un desenlace diferente y que ahora tratan de entender por qué los votantes decidieron en la forma en que lo hicieron.

¿Qué opina del programa económico de Donald Trump?

Me preocupa. Algunas de sus cuentas sencillamente no dan, sobre todo las que tienen que ver con impuestos, al igual que sus planteamientos en materia de proteccionismo los cuales llevarían a un paso atrás significativo. Aun así, es extremo decir que la globalización tiene los días contados pues dar el giro es difícil en lo que dura una administración, sin olvidar que Estados Unidos ha prosperado gracias al comercio internacional y el intercambio.

La incertidumbre es grande…

Eso es explicable porque lo que plantea Trump no es coherente, tanto en lo fiscal, como en lo comercial o lo referente a la inmigración. Es distinto señalar las cosas que a uno le disgustan de la economía a proponer soluciones que funcionen en la práctica. Mientras no exista claridad al respecto, los mercados reflejarán esa situación de incertidumbre.

¿Cómo explica la insatisfacción de los votantes en un país en el cual el desempleo es inferior al 5 por ciento y la inflación está por debajo del promedio histórico?

Es difícil de entender, pero está relacionada con un deterioro en la calidad de los puestos de trabajo, así el desempleo sea bajo. Para una parte importante de la población sus condiciones laborales se han deteriorado y reciben ingresos inferiores a los de antes, algo que lleva a que la culpa se le adjudique a la globalización.

Es ilusorio en todo caso pensar que volver al pasado, si se cierran las fronteras, es posible. Entre otras, porque los que defienden que se levanten barreras no tienen en cuenta los negocios que hacen las compañías estadounidenses en el extranjero o los beneficios que encuentran los consumidores al adquirir productos a costos más bajos.

¿Cuál debería ser la respuesta para responder a esa insatisfacción?

Hay que concentrarse más en la innovación, lo cual es responsabilidad de las empresas.
Los grandes saltos dados por la humanidad se encuentran asociados a cambios que sirven para mejorar la calidad de vida de las personas, lo cual exige invertir y tomar riesgos.

Sin desconocer que la tecnología es ahora más accesible para millones de personas, los productos que vienen del Valle del Silicón comprueban la conocida ley de los rendimientos decrecientes. La proporción que tiene este sector en la economía viene en declive, aparte de que más personas trabajen en el segmento.

¿No hay cierto temor ante el ritmo de los cambios que se ven?

Entiendo las preocupaciones de muchos, pero buena parte son exageradas. Las dudas en torno a la automatización no son nuevas y la verdad es que no creo que la velocidad del cambio vaya a ser tan rápida como algunos piensan. Los precios de algunas tecnologías han venido cayendo, pero sus ventajas superan con creces a sus riesgos.

Existe la percepción de que la globalización tiene la culpa…

La competencia internacional ha contribuido a disminuir ciertos costos pero eso es bueno para la gran mayoría de la humanidad, así existan excesos en la cantidad de productos que adquieren los consumidores.

¿Qué tanto le preocupan los síntomas de proteccionismo?

No hay duda de que esta es una tendencia preocupante porque llevaría a un ritmo económico menor y a aumentos en el desempleo, que son dos consecuencias opuestas a las que pregonan sus defensores. La experiencia del pasado muestra que el proteccionismo es malo, por lo cual vale la pena prestarle atención a las lecciones de la historia.

¿Cómo analiza una posible respuesta de China en medio de estas circunstancias?

Es difícil de saber. En el pasado China ha sido cautelosa en sus respuestas pero no hay que equivocarse a la hora de presionarla. Debería ser un motivo de preocupación si las relaciones con el otro lado del Pacífico se deterioran.

¿Cuál es su percepción de América Latina en medio de estas circunstancias?

Para nadie es un secreto que la desaceleración de los últimos tiempos es muy fuerte. Cuando uno mira a la región se da cuenta de que es difícil que prospere por cuenta de concentrarse en bienes primarios, sin desconocer que las bonanzas de precios la ayudaron en el pasado reciente. Por eso es obligatorio que se enfoque en innovar, lo cual le obliga a mirar más hacia el largo plazo. Los objetivos deberían ser un mayor avance tecnológico, al igual que una cultura orientada a la creación de soluciones que sean acordes con su realidad.

Ricardo Ávila Pinto
Director Portafolio