La pujante Nueva York que deja Bloomberg

El millonario tomó una ciudad derrotada por los atentados del 11-S y la entrega próspera.

Cuando se cumplió una década del 11 de septiembre Bloomberg hizo una conferencia de prensa

AFP

Cuando se cumplió una década del 11 de septiembre Bloomberg hizo una conferencia de prensa

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septiembre 15 de 2013 - 06:26 p.m.
2013-09-15

A finales de 2001, el panorama era lúgubre para Nueva York. La burbuja de Internet había estallado dando un duro golpe a Wall Street y la ciudad había sido blanco del ataque terrorista más atroz en territorio estadounidense.

Muchos se preguntaron entonces, entre ellos el diario 'The New York Times', si se avecinaba una era de calles más sucias, mayor criminalidad y más indigentes, conforme el presupuesto de la ciudad se dedicaba a atender los problemas más urgentes en la zona del World Trade Center.

¿Podría Nuevas York seguir siendo un imán para los soñadores?, ¿O la gente empacaría y se iría?, ¿Dejarían los turistas de venir?

En otras palabras, ¿podría Nueva York sobrevivir estos golpes devastadores?

Doce años después de la amenaza de crisis, Michael Bloomberg recordó esas preguntas y los retos que lo recibieron en sus primeros días en la alcaldía, apenas tres meses después de los ataques del 11 de septiembre.

“Hicimos lo que los neoyorquinos hacen mejor: nos unimos, nos subimos las mangas y nos pusimos a trabajar de nuevo”, dijo el jueves durante una ceremonia para marcar la renovación de la ciudad tras los ataques.

La Capital del Mundo no solo sobrevivió, sino que ha prosperado en varios frentes, principalmente en calidad de vida.

El millonario de 71 años, fanático de las cifras y propenso a la irritabilidad, ha ejecutado su función más como un presidente ejecutivo que como un líder político y el resultado es en buena parte positivo.

Las estadísticas, que el mismo Bloomberg recita cada vez que tiene la oportunidad, hablan por sí solas: la población ha crecido en unos 300.000 habitantes a más de 8 millones, y por primera vez desde los años 50, hay más gente que llega a instalarse en la ciudad que la que se va.

El turismo, uno de los principales motores económicos de Nueva York, ha crecido 40 por ciento desde 2000.

La ciudad atrae un promedio de 50 millones de visitantes al año.

De esos, unos 11,5 millones son internacionales, lo que convierten a la Gran Manzana en el quinto destino favorito para los turistas extranjeros según un índice compilado por MasterCard.

La tasa de criminalidad también ha descendido significativamente. En 2000, durante el fin del mandato de Rudolph Giuliani, el alcalde al que se le acredita la restauración de la seguridad en la ciudad, se registraron 673 homicidios.

Bloomberg asegura que para este año, la ciudad registrará menos de 400 homicidios.

Pero no hace falta mirar las estadísticas para ver el cambio en la ciudad. La posibilidad de caminar por calles que hace dos décadas eran dominadas por los vendedores de droga, o usar el metro, el servicio de transporte público más grande del país, después de las 12 de la noche sin miedo a ser atracado es suficiente para confirmar que Nueva York es más segura que muchas ciudades del mismo tamaño. Claro, hay sectores más vulnerables a los delincuentes que no permiten esto y el robo de teléfonos inteligentes se ha incrementado, pero el índice de estos crímenes está a años luz de los registrados en los años 80.

Otra de las señales de transformación de la era Bloomberg ha sido la recuperación del espacio público. Un paseo por el High Line, un parque construido sobre una antigua vía ferroviaria, o por el nuevo Parque de Brooklyn, un proyecto masivo sobre el río East, son señales del esfuerzo del alcalde por extender los pulmones de la ciudad.

Hoy en día, 20 por ciento del área urbana está dedicada a parques, según el Trust for Public Land, una organización sin ánimo de lucro que mide el espacio público en las ciudades estadounidenses. Bloomberg se atrevió incluso a suspender el paso de vehículos por uno de los costados de Time Square, el centro neurálgico de la ciudad, y convirtió las vías en plazoletas con mesas y sillas que sirven de descanso para los miles de turistas que visitan a diario el sector.

Muchas de las iniciativas de la ciudad han servido de modelo para otras ciudades en el mundo, a la vez que Nueva York ha seguido el ejemplo de otros.

Bogotá fue la inspiración para el esfuerzo de la ciudad de construir ciclorrutas a lo largo de las vías principales. La ciudad cuenta en la actualidad con alrededor de 500 kilómetros de vías para bicicletas. Y la versión de la ciclovía dominical bogotana se vive acá durante tres sábados cada agosto sobre Park Avenue.

A fines de mayo, la ciudad estrenó Citi Bike, el programa de bicicletas compartidas que administra una compañía privada.

Siendo un empresario él mismo, Bloomberg nunca ocultó su preferencia por darle oportunidades al sector corporativo. Dentro de los esfuerzos de su último período está el de convertir a Nueva York en el Silicon Valley de la costa este estadounidense. Logró que Yahoo abriera una sede en el antiguo edificio del 'New York Times' y ha patrocinado varias incubadoras de empresas de tecnología nuevas.

Pero quizá la iniciativa de su gobierno que más transcendencia ha tenido es la prohibición de fumar en lugares donde la gente trabaja, incluidos bares y restaurantes.

La iniciativa se extendió más tarde a parques y playas públicas.

Desde que New York aprobó la ley antitabaco, otras 500 ciudades y 35 estados en Estados Unidos aprobaron leyes similares de acuerdo a un reporte de 'The New York Times'. Y para finales de 2012, 48 países habían seguido el ejemplo de la Gran Manzana.

Su obstinación por mejorar la salud de los neoyorquinos lo llevó a obligar a las cadenas de restaurantes a incluir en sus menús la cantidad de calorías de cada plato.

Aún no está claro si esta medida ayuda que una persona decida consumir alimentos menos calóricos. Pero esto no detuvo a Bloomberg en su intento por prohibir también la venta de bebidas azucaradas en envases de más de 16 onzas. La decisión fue demandada por la industria de las bebidas y dos jueces ya han rechazado la medida. En este momento Bloomberg intenta llevar el caso a otra instancia de apelación.

Este no ha sido el único revés. Durante su administración, no todo ha sido color de rosa.

Su inclinación a legislar sobre aspectos de la vida diaria de los neoyorquinos le valieron el apodo del “alcalde niñero”. Y su interés por una Nueva York más sana fue eclipsado con el cierre de casi 20 hospitales en la última década por problemas de presupuesto.

Su apuesta para que Nueva York fuera elegida sede de lo Juegos Olímpicos en 2012 fracasó ante la competencia de Londres. Y un intento por instalar peajes para aliviar las zonas de mayor congestión vehicular en Manhattan tampoco prosperó. En 2009, su reputación como defensor de la democracia quedó por el suelo cuando cambió los límites de gestión de un alcalde para poder ser elegido por tercera vez.

Su argumento: no había nadie mejor preparado para dirigir a la ciudad luego de la crisis financiera de 2008.

A pesar de ser uno de los mayores filántropos del país, su fortuna también ha sido blanco de críticas. El peso de sus millones en cada una de sus campañas eclipsó las posibilidades de cualquiera de sus oponentes.

En la más reciente, se estima que gastó US$110 millones de su patrimonio personal. Muchos se atreven a decir que Bloomberg compró la alcaldía y que su fortuna lo ha convertido en una persona arrogante e intolerante.

Con sus aciertos y fracasos, lo cierto es que la ciudad está lista para un jefe diferente. En las elecciones primarias que se celebraron este martes, Bill De Blasio, un demócrata que hizo campaña con una posición opuesta a la tendencia pro policía, por Wall Street y pro constructores de Bloomberg, ganó la nominación por el partido demócrata y se perfila como el más opcionado para sucederlo.

Con todo, Bloomberg está satisfecho con la ciudad que entrega este 31 de diciembre después de uno de los capítulos más oscuros de su historia y así lo expresó el jueves.

“No solo seguimos siendo la capital financiera global, sino más Hace unos meses la ciudad estreno Citibike, el programa de bicilcetas compartidasa donde vuela con frecuencia en su jet privado que nunca somos la capital de la tecnología, el turismo, la moda, el cine, el arte la cultura, la educación superior y el emprendimiento de cualquier tipo”.

Un alcalde con fortuna

Bloomberg llegó a la alcaldía con un patrimonio estimado de 5.000 millones de dólares. La deja con una fortuna de 27.000 millones de acuerdo a la revista 'Forbes', lo que lo convierte en el séptimo hombre más rico de Estados Unidos.

Sus millones vienen principalmente de su empresa Bloomberg L.P., un proveedor de información financiera a profesionales de la industria. Sus terminales están en 310.000 escritorios de negociación alrededor del mundo.

Bloomberg fundó su compañía en 1981 (entonces llamada Innovative Market Systmes) con un paquete de indemnización de 10 millones de dólares que recibió cuando fue despedido de Salomon Brothers.

Durante su gestión como alcalde, Bloomberg ha recibido un sueldo simbólico de 1 dólar por año.

El alcalde nunca vivió en la residencia oficial, Gracie Mansion, y prefirió quedarse en su lujosa casa privada, que en realidad es la combinación de dos 'town houses', sobre la calle 79, cerca al Central Park.

Sus casas de descanso incluyen una en Londres, otra en Colorado y una en Bermuda, a donde vuela con frecuencia en su jet privado.

Justamente sus viajes frecuentes en jet son señalados como muestra de hipocresía de un alcalde que promueve la preservación del medio ambiente, pero usa a menudo un medio de transporte con una amplia huella ambiental.

CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ
EL TIEMPO
Nueva York

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