Putin garantiza que el Mundial está a salvo de la crisis

El presidente ruso garantizó que Rusia no renunciará a la organización del Mundial de Fútbol de 2018, debido a la crisis económica en la que se encuentra sumido el país.

Reuters

"Nuestros socios (occidentales) no han parado. Decidieron que son ganadores, que ahora son un imperio y que el resto debemos ser

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diciembre 18 de 2014 - 12:03 p.m.
2014-12-18

"Hay que organizar competiciones como el Campeonato del Mundo de fútbol, ya que la cantidad de niños que se dedicarán al fútbol, aumentará drásticamente", dijo Putin durante su conferencia de prensa anual.

Putin destacó que la correspondiente infraestructura deportiva, de transporte y sanitaria será construida en una decena de ciudades rusas, como fue en el caso de Sochi, que celebró en febrero los Juegos Olímpicos de Invierno.

"Este es un motivo más para el desarrollo de Rusia y en eso no da pena gastarse el dinero", subrayó.

El jefe del Kremlin, un gran aficionado al judo y al esquí de montaña, aseguró que su objetivo es introducir "la cultura del deporte" entre los rusos, para lo que se necesitan instalaciones deportivas, de lo contrario la gente hará cola para comprar vodka.

En relación con el legado de Sochi, las olimpiadas más caras de la historia, destacó que en el balneario del mar Negro todo está reservado hasta el fin de la temporada invernal.

‘OCCIDENTE QUIERE CONVERTIR AL OSO RUSO EN TROFEO DE CAZA'

El presidente ruso, Vladímir Putin, dijo que Occidente "ha decidido que es un imperio y que todos los demás son vasallos" a los que hay que aplastar. Prometió que el país saldrá de la crisis en dos años.

En su conferencia de prensa anual, Putin acusó a los socios occidentales de querer levantar un nuevo Muro de Berlín, esta vez "virtual", con sus medidas contra Rusia. "¿Acaso no es un muro el escudo antimisiles al lado de nuestras fronteras? ¿Acaso no es un muro (...) la ampliación de la OTAN al Este, algo que nos prometieron que no pasaría tras la caída del muro de Berlín?", se preguntó el líder del Kremlin.

Putin volvió a referirse a las sanciones de Occidente contra Moscú, adoptadas por el papel de Rusia en la crisis de Ucrania, como un nuevo intento de Estados Unidos y Europa de "arrancar las garras y los dientes al oso" ruso para que se convierta "en un trofeo de caza".

"A veces pienso si no sería mejor que el oso se quedara tranquilo, comiendo bayas y miel. A lo mejor así lo dejarían en paz. ¡No le dejarán! Porque siempre intentarán ponerle la cadena. Y cuando lo encadenen, le arrancarán los dientes y las garras, que a día de hoy son (nuestra) fuerza de contención nuclear", dijo el mandatario ruso.

Al mismo tiempo, reconoció que las sanciones occidentales ya han hecho daño a la economía rusa, y son causantes de "en torno al 25-30 por ciento de los problemas económicos" que sufre el país.

Por otro lado y tras admitir la presencia de voluntarios rusos en el Este de Ucrania, combatiendo en el bando rebelde, Putin reiteró que "en la conciencia social" de Rusia, el conflicto armado en las regiones rebeldes ucranianas "es una operación de castigo llevada a cabo por las actuales autoridades de Kiev".

"No fueron los milicianos del este los que enviaron sus unidades a Kiev, sino las autoridades de Kiev las que llevaron a sus fuerzas armadas al este", subrayó el jefe del Kremlin, que volvió a calificar de "golpe de Estado" el vuelco de poder que vivió Ucrania a comienzos de este año.

LA PROMESA DE PUTIN

El presidente le prometió a los rusos una salida en dos años de la fuerte crisis económica que sufre el país.

En su tradicional conferencia de prensa de fin de año, Putin se refirió por primera vez a la estrepitosa caída del rublo el lunes y martes pasado, la mayor desde la crisis financiera de 1998.

"En el caso más desfavorable para la coyuntura internacional, la situación puede durar dos años pero es posible que mejore antes" y de todos modos se solucionará de forma "inevitable", dado que la economía mundial sigue creciendo, explicó Putin.

"Vamos a utilizar las medidas empleadas con éxito en 2008", explicó Putin, que no quiso aventurarse sobre la evolución de la situación y considera posible tanto una subida del rublo como una nueva caída ante "los numerosos factores de incertidumbre".

¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

En su intervención, también criticó a Occidente. "Nuestros socios (occidentales) no han parado. Decidieron que son ganadores, que ahora son un imperio y que el resto debemos ser arrinconados", dijo, en alusión a las tensiones surgidas por el conflicto en Ucrania.

Putin acusó además al gobierno ucraniano - apoyado por la Unión Europea y Estados Unidos - de llevar adelante una "operación de castigo" contra los rebeldes prorrusos del este del país.

"Después del golpe de Estado en Kiev a través de la fuerza armada", las nuevas autoridades ucranianas no quisieron dialogar con el este prorruso y "enviaron a la policía, al ejército cuando esto no fue suficiente y ahora instauraron un bloqueo económico", añadió el presidente.

Putin destacó los "factores exteriores" que causaron la crisis, en particular el precio del petróleo, pero también reconoció que Rusia tenía su parte de responsabilidad, por no haber diversificado su economía, demasiado dependiente de los hidrocarburos.

En una entrevista publicada el jueves, el ministro de Economía, Alexei Uilukaiev, fue más severo. "En cierta manera fuimos nosotros los que preparamos esta crisis. La crisis estructural es en parte el resultado de una economía que no fue reformada", dijo Uilukaiev, que agregó que las sanciones estadounidenses podrían durar "décadas".

ASÍ ESTÁ ‘EL OSO RUSO’

La conferencia de prensa de Putin era muy esperada por los rusos, preocupados por el aumento de los precios y la pérdida de poder adquisitivo.

Tuvo lugar en un clima más tranquilo con respecto a la pesadilla del lunes y el martes, días en que el rublo registró sendas caídas de 9,5% y 7%.

Sin embargo, las declaraciones de Putin no impidieron que el dólar y el euro se fortalecieran frente al rublo, que se cotizaban respectivamente a 61,39 y 76,07 rublos.

El rublo registró desde el inicio del 2014 una pérdida de 40% de su valor. La devaluación de la moneda tendrá consecuencias económicas importantes en los próximos meses.

Según medios de prensa algunos importadores suspendieron el suministro de mercancías a la espera de ver cómo evoluciona el rublo y los precios. Putin enfrenta una situación paradójica al término de un año de crisis ucraniana.

Por un lado la anexión de Crimea lo hizo más popular que nunca, con una tasa de confianza de 80%, y le dio un protagonismo internacional ineludible.

Pero por el otro, Rusia está aislada por las sanciones occidentales, que debilitaron al rublo, y sufre las consecuencias de la brutal caída del precio del petróleo.

Se trata de la crisis más delicada que enfrenta Putin desde su llegada al poder en 1999.

En el mismo momento, en Berlín, frente a los diputados alemanes, la canciller alemana Angela Merkel dijo que las sanciones contra Rusia eran inevitables hasta tanto no se garantice la soberanía de Ucrania.

"El objetivo de nuestra acción es y sigue siendo una Ucrania soberana y territorialmente unida que pueda decidir sobre su futuro", dijo Merkel.

"Hasta tanto ese objetivo no se logre" las "sanciones siguen siendo inevitables", agregó.
Agencias