‘Así recuerdo la estrellada del avión contra el Pentágono’

Una testigo narra en exclusiva para Portafolio el ataque terrorista en la capital estadounidense.

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En la mañana del 11 de septiembre de 2001 los terroristas estrellaron un avión de pasajeros contra El Pentágono, símbolo militar

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septiembre 09 de 2011 - 03:42 a.m.
2011-09-09

 

Estaba en mi carro esperando que el tráfico se moviera en la ruta 27 al lado del Pentágono el día 11 de septiembre del 2001.

Había poca distancia entre la ruta 27 (donde yo estaba) y el edificio del Pentágono.

Los carros estaban parados, sin moverse, ya que era la hora pico en la mañana de ese día.

De repente sentí que un ruido ensordecedor me golpeó el oído izquierdo y se hizo más y más alto hasta que vi un rayo de luz que pasó de mi lado izquierdo hacia la derecha (en dirección al Pentágono).

La minivan que estaba al frente mío se tambaleó como una hoja de lado a lado. Fueron milésimas de segundos.

Sentí la explosión en el edificio del Pentágono y se vino una ola expansiva de la explosión que sentí que me había reventado el corazón.

Sentí que el lado derecho de mi cara ardía e inmediatamente busqué el espejo retrovisor, pero no tenía ninguna quemadura. Inmediatamente me di cuenta que las llamas salían del edificio y abandoné el carro.

No sabía qué estaba pasando porque no tenía la radio encendida y no me había enterado de lo que pasaba en Nueva York con las Torres Gemelas.

Cuando salí del carro ví que un hombre varios carros atrás saltaba y gritaba: “era American Airlines, era American Airlines”.

Cerca de donde yo estaba había pedazos de postes de luz en la calle. Todo el mundo estaba llorando y en estado de shock.

Traté de hablarle a un señor en traje de uniforme militar pero él no podía decir nada, ¡estaba literalmente mudo! Fueron momentos de mucho caos, pero mi instinto siempre ha sido de correr y no quedarme estancada en ninguna situación de peligro.

Entonces decidí que ya me había estado allí mucho tiempo. Arranqué mi carro y no sé cómo me salí de esa fila de vehículos atascados por la congestión. Manejé en contravía y en retroceso por la rampa que da al estacionamiento del Pentágono.

Cuando logré salir de la rampa comencé a conducir por el estacionamiento y vi muchos guardias uniformados armados que iban corriendo en dirección a la explosión. Traté de manejar rápido, pero era imposible por la gente, los guardias, los carros y el caos.

Presa de los nervios conduje lo mejor que pude pensando que había sido un accidente aéreo. Sin embargo cuando minutos después llegué a mi casa me dijeron lo que estaba pasando en Nueva York, en Pennsylvania y la verdad de lo que acababa de presenciar en el Pentágono.

Inmediatamente llamé al 911 (teléfono para las emergencias en Estados Unidos) y les dije que había visto un avión estrellarse contra el Pentágono. La operadora me tuvo en el teléfono varios minutos para darle más detalles.

En menos de media hora me llamó el FBI y me preguntaron por lo que había visto y que les diera más información.

Me preguntaron varias veces si “el avión llevaba el tren de aterrizaje abajo o si se escuchaba si el avión iba tratando de frenar”. Les dije que realmente vi un rayo de luz que me había pasado por encima y después sentí una explosión.

Tuve varias llamadas del FBI en los siguientes días para colaborar y contar lo que había visto, escuchado y sentido.

Días después fui varias veces a un montículo cerca del Pentágono para detallar bien el daño que la aeronave había hecho.

Los que estábamos en el lugar ese día nos salvamos únicamente porque el avión entró de lleno a la edificación.

Si hubiera explotado contra el edificio, la explosión con toda su magnitud nos hubiera llegado a nosotros también.

Sentía que era surreal el haber presenciado ese acto de terrorismo tan cruel. Finalmente el peso de este evento lo sentí plenamente cuando vi la lista de los nombres de las personas que murieron en ese avión y dentro del Pentágono.

*La persona que narra la historia pidió la reserva de su nombre.

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