Revive la esperanza en la OMC tras llegada de nuevo director

La elección del brasileño Roberto Azevedo al frente de la Organización Mundial de Comercio (OMC) confirma la irrupción de las naciones emergentes y podría, según expertos, sacar de su letargo a la Ronda de Doha.

Azevedo tendrá el reto de revivir la Ronda de Doha.

AFP

Azevedo tendrá el reto de revivir la Ronda de Doha.

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mayo 08 de 2013 - 03:29 p.m.
2013-05-08

Azevedo, de 55 años, es desde 2008 el representante de Brasil ante la OMC y reemplazará a partir de septiembre al francés Pascal Lamy como director general de esa institución de 159 países miembros, con sede en Ginebra.

En el último tramo de un largo proceso de selección, se impuso al mexicano Herminio Blanco, en un inédito duelo entre latinoamericanos. Según varias fuentes, el mexicano contaba con el apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE).

Pero la figura de Azevedo consiguió finalmente vencer todas las reticencias, al cabo de un proceso que se define por consenso, y no por simple mayoría.

Aunque Azevedo insistió en que en caso de ser electo tendría en mente ante todo los intereses globales de la OMC, varios observadores destacaron la importancia de la victoria de un representante de Brasil, un país sumamente activo en la articulación de las potencias emergentes del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

"Ha sido una gran decisión, por razones tanto tácticas como simbólicas", afirmó Kevin Gallagher, un experto en temas de globalización y desarrollo de la Boston University.

Su primer desafío será reactivar la Ronda de Doha, lanzada en 2001 pero totalmente paralizada desde una última tentativa de salvarla en 2008. Una tarea difícil, dado que desde el estallido de la crisis económica y financiera mundial en 2008 la apertura comercial fue relegada a segundo plano de las agendas de muchos países, dejando lugar más bien a una preocupación por la adopción de medidas proteccionistas.

"Dado que la OMC es una institución donde el voto de cada país vale igual que el de los demás, en Occidente hay quienes esperan que un acuerdo que cuente con el apoyo de Brasil obtendrá el respaldo de los BRICS y de otros mercados emergentes y de los países en desarrollo", sostuvo Gallagher.

"Brasil ahora deberá presionar a los países occidentales para generar la convicción de que el primer paso en cualquier nueva ronda de negociaciones eliminará las políticas causantes de distorsiones en el mundo industrializado, como las subvenciones agrícolas", agregó.

La reputación de Azevedo es sin embargo la de un forjador de consensos. "Admiramos su amplia experiencia y su gran familiaridad con las instituciones internacionales y con los procedimientos como representante de Brasil y la manera en que se presentó como constructor de consensos en Ginebra", dijo Jake Colvin, vicepresidente de Consejo de Comercio Exterior de Estados Unidos.

En lo inmediato, "el próximo jefe de la OMC tendrá dos tareas fundamentales: asegurar el éxito de la conferencia ministerial de diciembre en Indonesia y buscar consensos para adaptar las reglas del comercio a la era digital", añadió.

En vísperas de su elección, el propio Azevedo se refirió a todos esos desafíos, en una entrevista con la AFP. "Tenemos que encontrar una solución para la Ronda de Doha, es prioritario. Mientras la Ronda no encuentre su camino, todas las demás funciones están paralizadas", aseveró.

Por otra parte, "el riesgo que corre la OMC es que, si no se negocia, no actualiza las reglas, entonces va creciendo un desfase entre las reglas y el mundo actual de los negocios. Ahí corremos el riesgo de que la organización vaya perdiendo relevancia y que las negociaciones emigren a otros foros".

Sus talentos serán puestos a prueba para resolver litigios yreclamos entre los gigantes del comercio mundial como China, Estados Unidos, la Unión Europea e India.

Como representante de Brasil ante la OMC, Azevedo lideró los contenciosos históricos ganados por su país contra los subsidios al algodón en Estados Unidos y contra los subsidios a la exportación de azúcar de la Unión Europea.

De esa experiencia, asegura, aprendió la lección: lo importante es conseguir "un resultado satisfactorio para las partes cuando las diferencias son muy grandes".

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, expresó su confianza en que Azevedo, en su nueva misión de funcionario internacional, contribuirá a crear "un orden económico mundial más justo".

Y el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, sostuvo que la designación del primer latinoamericano al frente de ese organismo "refleja un orden internacional en transformación" y es una "victoria" tanto de Brasil como del propio Azevedo.
AFP

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