El rojo se desvanece de la venezolana PDVSA

La nueva gerencia de la estatal Petróleos de Venezuela parece estar introduciendo cambios sutiles en el estilo de mando, donde el pragmatismo comienza a imperar sobre el dogma político chavista.

PDVSA espera que la faja del Orinoco suba la producción en 2015 a 1,37 millones de barriles.

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PDVSA espera que la faja del Orinoco suba la producción en 2015 a 1,37 millones de barriles.

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marzo 16 de 2015 - 01:45 a.m.
2015-03-16

Un cambio sutil en el código de vestimenta para el trabajo de oficina puede ser el símbolo más elocuente de la revolución silenciosa, que se gesta dentro de los muros del atribulado motor económico de Venezuela, la gigantesca petrolera PDVSA.

Durante años se animó a los empleados de Petróleos de Venezuela a usar camisas rojas en apoyo al líder socialista Hugo Chávez, ahora fallecido. El ‘exzar’ petrolero y, hasta hace poco hombre fuerte del Gobierno, Rafael Ramírez, bautizó a la estatal como un bastión “rojo, rojito” y envió a sus trabajadores a los mítines del Estado. 

Pero en los meses recientes, la renovada gerencia de la compañía –encabezada por Eulogio del Pino, un ingeniero de bajo perfil educado en Stanford– ha reducido la presión sobre el uso del atuendo revolucionario y la participación en las arengas socialistas, según fuentes dentro y fuera de la empresa. 

Nuevos carteles en la sede central de Caracas solicitan a los empleados usar ropa de oficina regular, dicen visitantes, un detalle menor, pero significativo, de lo que podrían ser cambios apreciables en una empresa que controla las mayores reservas mundiales de crudo y recibió unos 78.000 millones de dólares en el 2013 por sus exportaciones, un 96 por ciento de los ingresos en divisas de Venezuela. 

El cambio de apariencia forma parte de un esfuerzo más amplio por pulir el perfil de PDVSA y enfocarlo en la actividad petrolera, y no en la política, de acuerdo a personas familiarizadas con la estrategia. También implica un giro de timón, tras más de una década bajo el mando de Ramírez, cuya reasignación a fines de año a las Naciones Unidas fue ampliamente vista como una maniobra para reducir su influencia sobre el gobierno de Nicolás Maduro. 

Los cambios van mucho más allá de lo simbólico: PDVSA está prometiendo a sus socios minoritarios mayor poder de decisión en el manejo financiero y operacional en las empresas mixtas, incluyendo, por ejemplo, control sobre la contratación de taladros, según fuentes de la empresa. 

Y una docena de esas firmas están por beneficiarse de una tasa cambiaria más favorable en medio del complejo sistema de control de cambios que tiene tres cotizaciones diferentes para el dólar. Algunos de los 150.000 empleados de la firma han sido despedidos, en particular aquellos con roles políticos, y cientos de trabajadores del Ministerio de Petróleo también han sido destituidos, según un líder sindical y una persona ligada al Gobierno. 

“Están tratando de encontrar mecanismos para ofrecer a la gente confianza para invertir y también incrementar la producción”, dijo una fuente extranjera cercana a las empresas mixtas. 

Pero el éxito no está de ninguna manera garantizado en medio de precios del petróleo peligrosamente a la baja, un control de cambio que complica hasta las operaciones más sencillas y una nación sufriendo una difícil crisis económica. Del Pino avanza por una cuerda floja, al tener que manejar los asuntos en los que se involucra el Gobierno con sus propios intereses, mientras busca conseguir progresos en los proyectos medulares de la compañía, por lo que algunos analistas del sector temen que a la larga sus manos queden atadas. 

PDVSA y el Ministerio de Petróleo no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre los cambios de gestión. La primera señal de que la petrolera podría estar a las puertas de una renovación llegó en septiembre, cuando Ramírez, un exconfidente de Chávez, fue reemplazado en su triple rol de jefe de PDVSA, ministro de Petróleo y vicepresidente económico. Se convirtió en canciller, pero siguió representando a Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep). Luego, a finales de diciembre, Maduro lo despojó de esas tareas y lo envió a Nueva York como representante ante la ONU. Asdrúbal Chávez, primo del fallecido presidente y un veterano de la industria, se hizo cargo de la cartera de petróleo y de la delegación venezolana ante la Opep.

MÁS PARTICIPACIÓN A SOCIOS EXTRANJEROS

Pdvsa posee alrededor de 60 por ciento de participación en los negocios conjuntos y sus socios tienen años quejándose de la prolongada retención de dividendos y las complicaciones de operar bajo un esquema completamente manejado por la estatal, bajo un estricto control de cambios. La compañía ahora está ofreciendo a algunos socios aumentar su participación accionaria. 

La petrolera tiene empresas mixtas con gigantes como Chevron, Repsol, Eni, Rosneft, Total, ONGC, Statoil y China National Petroleum Co (CNPC). La extracción ya ha dado muestras de aumento en la vasta Faja Petrolífera del Orinoco,epicentro de la producción de crudo en Venezuela y en donde operan muchas de las empresas mixtas, según datos oficiales. La producción de crudo del país, sin embargo, siguió una tendencia opuesta y cayó a 2,899 millones de bpd en el 2013 desde los casi 3,1 millones de bpd en el 2001, según informes anuales.

Reuters