Se rompe hielo financiero entre Cuba y Estados Unidos

Banco isleño y el estadounidense Stonegate firman acuerdo que permite llevar y traer dinero.

Esto incrementará el comercio y beneficiará a compañías de EE. UU. que desean hacer negocios con Cuba.

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Esto incrementará el comercio y beneficiará a compañías de EE. UU. que desean hacer negocios con Cuba.

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julio 23 de 2015 - 01:52 a.m.
2015-07-23

Un banco de Estados Unidos y otro de Cuba firmaron un acuerdo que permitirá por primera vez en medio siglo hacer transacciones financieras entre estos dos países que acaban de restablecer lazos diplomáticos, según informó ayer un medio de la isla caribeña.

El convenio entre el estatal Banco Internacional de Comercio de Cuba y el banco Stonegate, de Florida, es para operar una “cuenta corresponsal”, lo que permitirá mover dinero fácilmente entre las dos naciones, según informó la agencia Prensa Latina, citando a “funcionarios bancarios cubanos” y a un ejecutivo norteamericano.

“Este es el primer convenio importante a partir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE. UU.”, declaró el presidente de Stonegate, Dave Seleski, citado por la agencia.

“El acuerdo, suscrito el martes en La Habana, facilita las transacciones a las empresas estadounidenses que hacen negocios con Cuba, ya que las cuentas de corresponsalía permiten operar a través de fronteras internacionales y mover dinero en nombre de sus clientes”, indicó Seleski.

Añadió que “la posibilidad de mover dinero fácilmente entre ambos países no hará más que incrementar el comercio y beneficiar a compañías estadounidenses que desean hacer negocios con Cuba”.

El Stonegate aceptó en mayo abrir una cuenta al Consulado cubano en Washington, que estuvo más de un año con problemas para funcionar debido a que ningún banco aceptaba tenerla por temor a sufrir sanciones del Gobierno, en virtud del embargo a la isla de régimen comunista, vigente desde 1962. Esta fue expedida en la sede bancaria de Pompano Beach, al norte de Miami.

Hasta entonces, el gobierno castrista se veía obligado a realizar las transacciones financieras en suelo estadounidense en metálico.

MEJORAN RELACIONES

El presidente estadounidense Barack Obama y su par cubano, Raúl Castro, sorprendieron al mundo el 17 de diciembre al anunciar que dejaban atrás medio siglo de enemistad entre ambos países y avanzarían hacia la normalización de relaciones.

Obama ha tomado medidas para flexibilizar los viajes e intercambios con la isla, pero el embargo solo puede ser levantado por el Congreso estadounidense, controlado por la oposición republicana.

El lunes pasado se había dado un paso decisivo en el rompimiento del hielo con la apertura de las respectivas embajadas en las capitales de ambos países –las cuales habían sido cerradas desde 1961–, después de seis meses y varias rondas de diálogo entre delegaciones de ambos gobiernos. Tanto la delegación de Estados Unidos como la de Cuba habían considerado crucial que antes de la apertura de las sedes diplomáticas hubiera un entendimiento previo que permitiera operaciones financieras en ambos países. Sin embargo, hasta ahora, solo la empresa Western Union tenía autorización de Washington para hacer transferencias de remesas familiares de dinero desde EE. UU.

LA CASA BLANCA DEFINE SU PLAN PARA CERRAR CÁRCEL DE GUANTÁNAMO

La Casa Blanca anunció que está dando "la última mano" a un plan para cerrar la prisión militar de Guantánamo en Cuba que todavía alberga a sospechosos de terrorismo, en la mayoría de los casos sin procesamiento.

A menos de 18 meses de culminar el segundo mandato de Barack Obama, "la administración está dando la última mano a la preparación de un plan para (cerrar) en forma segura y responsable la prisión de la Bahía de Guantánamo, y presentarlo al Congreso", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest. "Ha sido algo en lo que nuestros funcionarios de seguridad nacional han estado trabajando desde hace algún tiempo", añadió.

 El presidente demócrata, Obama, hizo del cierre de la controvertida cárcel en la isla de Cuba una prioridad desde que asumió el cargo en 2009, pero el proyecto enfrentó numerosos obstáculos, incluida la oposición del Congreso al traslado de detenidos a prisiones en Estados Unidos.

Los republicanos, que siempre se han opuesto férreamente al cierre del centro de detención, son mayoritarios en las dos cámaras desde las últimas elecciones de medio mandato.

Earnest se dijo preocupado por ver al Congreso "impedir repetidamente los esfuerzos para cerrar la prisión de Guantánamo a pesar del acuerdo bipartidario de que su clausura es de interés para la seguridad nacional de Estados Unidos".

Según él, además, "su mantenimiento no refleja un uso eficaz de los recursos gubernamentales". Estados Unidos ha estado enviando prisioneros de regreso a su país de origen o hacia terceros países, proceso que debe continuar a fin de cerrar el establecimiento, estimó Earnest.

A fines de junio, el Senado aprobó su versión de la ley anual sobre la defensa, que endurece las restricciones para el cierre de la cárcel y mantiene sus exigencias para garantizar que los detenidos no vuelvan a combatir una vez liberados en el exterior.

Pero Obama amenazó con imponer su veto y, según observadores, podría hasta resolver cerrar la cárcel a la fuerza.

Yemen, principal obstáculo

El gobierno cubano reclamó, en el marco del histórico restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países este lunes, el cierre de la cárcel y la restitución de los terrenos que ocupan ésta y la base naval estadounidense en la isla. Los primeros detenidos llegaron el 11 de enero de 2002 a Guantánamo, sobre estas tierras alquiladas a Cuba desde 1903.

Hacía cuatro meses que habían ocurrido los atentados del 11 de septiembre que llevó al entonces presidente George W. Bush a iniciar una guerra contra el terrorismo. Hoy, quedan 116 presos de un pico de 600 que llegaron a estar recluidos en 2003.

Entre ellos, 75 yemeníes, uno de los mayores obstáculos para el cierre de la cárcel: ante la situación de violencia e inestabilidad en su país, su traslado es imposible.

De los 116 detenidos que quedan, prácticamente la mayoría sin inculpación ni juicio, dos se declararon culpables y siete serán enviados ante un tribunal militar, entre ellos los cinco acusados de los atentados del 11 de septiembre.

Pero 52 detenidos fueron considerados excarcelables, a menudo ante la falta de pruebas en su contra, pero se debe encontrar un país que los reciba.

"Es una tarea complicada, pero hemos hecho importantes progresos", señaló el portavoz del gobierno estadounidense. "Pasamos de 127 (detenidos) a 116" en seis meses, con 11 traslados en 2015. En 2014, 28 detenidos salieron de Guantánamo hacia Kazarjistán, Uruguay, Georgia y Eslovaquia.

Pero pese al retorno a Omán de seis yemeníes el 13 de junio pasado, los traslados parecen haberse estancado, posiblemente por el secretario de Defensa, según el diario The New York Times. Las liberaciones de tres de ellos, previstas para junio, nunca tuvieron lugar.

Agencias