Rousseff desafía a la Cámara y dice que no va a renunciar

El vicepresidente, Michel Temer, acusado por Rousseff de traidor, prosigue sus contactos para formar un nuevo Gobierno.

Dilma Rousseff

Dilma Rousseff se declaró ‘indignada’ por el proceso de destitución en su contra.

EFE

Internacional
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abril 18 de 2016 - 10:26 p.m.
2016-04-18

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se declaró “indignada” por el proceso de destitución en su contra votado por la Cámara de Diputados y anunció que peleará hasta el final para evitar que el Senado lo apruebe.

“No me dejaré abatir, no me voy a paralizar por esto, voy a continuar luchando (...) como lo hice toda la vida”, anunció Rousseff en Brasilia, en su primera reacción pública después de la derrota sufrida en la Cámara baja.

“Tengo fuerza, ánimo y coraje para enfrentar la injusticia (...). Recibí 54 millones de votos y me siento indignada por la decisión de la Cámara”, proclamó la presidenta del Partido de los Trabajadores, acusada de ocultar la magnitud de los déficits públicos.

“No hay en mi contra una acusación de desvío de dinero público, no hay una acusación de tener dinero en el exterior. Por eso creo que el pedido de impeachment es una injusticia. Personas con cuentas en el exterior presiden la sesión de una cuestión tan grave”, indicó Rousseff, en referencia al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, investigado por corrupción.

Poco antes, Cunha había transmitido a su par en el Senado, Renan Calheiros, el informe que recomienda el impeachment de Rousseff.

Corresponde ahora al Senado someter a votación plenaria la apertura de un juicio de impeachment de Rousseff. “La estimación es que esa definición ocurra hacia el 11 de mayo”, indicó la estatal Agencia Brasil. Si la moción se aprueba y el juicio se instala, Rousseff sería separada transitoriamente del cargo y sustituida por Temer, a la espera de que los propios senadores declaren en un plazo máximo de 180 días a Rousseff culpable o inocente. En la primera hipótesis, Temer concluiría el mandato hasta fines de 2018.
Según encuestas de la prensa brasileña, la oposición ya cuenta con la mayoría simple del Senado (de 81 escaños en total) necesaria para hacer avanzar el proceso.

Presión sobre el Senado Cunha ya había anticipado que llevaría el informe personalmente para acelerar el desenlace de una saga que paraliza a la principal economía latinoamericana, golpeada por la recesión.

“Brasil necesita salir del fondo del pozo y tenemos que resolver esta situación lo más rápido posible. El Senado debe darle celeridad”, declaró el domingo el legislador.

Las presiones sobre el Senado para dar el empellón final a Rousseff venían también de sectores productivos. “Llamamos al Senado Federal a dar seguimiento a las acciones emprendidas hasta ahora, en el sentido de avanzar en los cambios deseados por la sociedad”, afirmó la poderosa Confederación Nacional de Agricultura (CNA) en un comunicado. Pero Calheiros advirtió que se atendría minuciosamente a las disposiciones de la Constitución. “Nos piden agilizar el proceso. Pero no podemos agilizarlo y que parezca un atropello”.

La pelea apenas comienza dice la Presidenta

El jefe del oficialismo en la Cámara de Diputados, José Guimaraes, afirmó que la lucha por el mandato de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, apenas está comenzando, tras el duro golpe sufrido este domingo por el Gobierno.

“La Presidenta está muy bien, muy optimista”, declaró el diputado tras una reunión con Rousseff, un día después de que la Cámara baja decidiera remitir el proceso que puede llevar a su destitución al Senado, que definirá si será sometida a un juicio político.

Brasilia/AFP