Santos y Maduro, cara a cara en Quito

Los presidentes de Colombia y Venezuela buscan superar la crisis de la frontera binacional. Los mandatarios de Ecuador y Uruguay actuarán como testigos de excepción.

Santos y Maduro, cara a cara en Quito

AFP

Santos y Maduro, cara a cara en Quito

Internacional
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septiembre 20 de 2015 - 04:16 p.m.
2015-09-20

Los mandatarios Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro iniciaron una esperada reunión en Quito, con la que buscan bajar la escalada de tensiones en la frontera colombo-venezolana a causa de los cierres limítrofes dispuestos por Caracas y que han forzado la salida de miles de colombianos.

A un mes de que estallara la grave crisis fronteriza y política, los mandatarios y sus cancilleres se reencontraron este lunes en el Palacio de Carandolet, sede del gobierno ecuatoriano.

“Venimos con la mejor de las voluntades, no va a ser fácil, lo sabemos, pero estamos obligados a que de esta reunión salgan buenas noticias de paz”, dijo Maduro a su llegada a Quito.

De su lado, Santos anticipó desde Colombia que viajaba con “las mejores intenciones, pero sin grandes expectativas”.

“Mi prioridad para esta reunión es ante todo el respeto a Colombia y a los colombianos, a nuestra soberanía y a los derechos fundamentales de nuestros compatriotas”, declaró Santos antes de emprender vuelo.

Santos espera que esta cita con Maduro sirva, más allá de “la foto”.

Los mandatarios Rafael Correa de Ecuador y Tabaré Vásquez de Uruguay, son los testigos de excepción del encuentro, que se produce en momentos en que empresarios de la zona fronteriza del Norte de Santander y Táchira, del lado venezolano, han acusado el duro golpe, estimado en más de 3 millones dólares diarios en pérdidas económicas.

La cumbre de Quito buscará en primera instancia restablecer el diálogo roto entre Santos y Maduro, quienes se enfrascaron en mutuas acusaciones sobre la crisis desatada el pasado 19 de agosto, cuando se produjo un confuso incidente entre contrabandistas y militares venezolanos, donde resultaron heridos dos soldados del vecino país y un civil.

El gobernante venezolano atribuyó el suceso a paramilitares colombiano, ordenó cerrar la frontera y suspender garantías constitucionales en la zona.

Dentro del estado de excepción fueron deportados al menos 1.532 colombianos en supuesta situación de ilegalidad, a quienes se les despojó de sus propiedades y sus viviendas, que previa marcación con letras ‘R’ y ‘D’ fueron demolidas por militares.

Ante estos hechos, el gobierno de Santos denunció la violación de los derechos humanos a los connacionales, situación que fue corroborada por Naciones Unidas y la Organización Internacional de Migraciones. Las diferencias se agudizaron con el llamado a consultas de los respectivos embajadores de ambas naciones.

Santos ordenó instalar mesas de emergencia para atender el flujo migratorio, incluyendo albergues, centros de cedulación y atención médica. Además, decretó la emergencia económica en la zona, lo cual le permite tomar medidas como la suspensión del IVA, aplicar incentivos de inversión y ampliar los cupos de gasolina barata en los municipios fronterizos.

La respuesta venezolana fue extender el cierre fronterizo a los municipios de los estados Zulia y Arauca. La crisis adquirió un tono más grave luego de que el Ministerio de Defensa colombiano denunciara la violación del espacio aéreo nacional en dos ocasiones por aviones militares del vecino país. Maduro ha mantenido que el cierre busca “limpiar” la zona fronteriza de contrabandistas y paramilitares que controlaban la región. Pero analistas aseguran que esas medidas tienen un tinte político, de cara a las elecciones legislativas de Venezuela, previstas para el 6 de diciembre, donde el partido oficialista luce como perdedor.

A la cumbre de Quito irá un memorial de puntos, que pasa por la búsqueda de una ‘nueva frontera’, han adelantado funcionarios cercanos a la preparación de la cita.

A lo largo de los 2.219 kilómetros de la línea limítrofe entre los dos países se registra contrabando de alimentos y combustibles, además de la presencia de grupos irregulares tanto de guerrilleros, como del narcotráfico y bandas criminales herederas del paramilitarismo.

El desempleo y la falta de servicios básicos han agravado la crisis en la zona, donde los lugareños acusan por igual a Caracas y Bogotá de mantenerlos desatendidos. De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), el 13,4 % del desempleo de todo el país está en Cúcuta.